En 1890, cientos de organizaciones y partidos obreros celebraron en París un congreso que resolvió varias resoluciones.

Hoy, 127 años más tarde, cuando los derechos elementales de los trabajadores/as han sido violentados, debemos recordar algunas de las más básicas y seguir combatiendo para recuperarlas en su totalidad:

1.- Limitación de la jornada de trabajo a un máximo de ocho horas

2.- Prohibición del trabajo de los menores de edad

3.- Descanso no interrumpido de treinta y seis horas

4.- Prohibición de cierto género de industrias y de ciertos sistemas de fabricación perjudiciales a la salud de los trabajadores;

5.- Supresión del trabajo a destajo

6.- Inspección minuciosa de talleres y fábricas por delegados remunerados por el Estado, elegidos, al menos la mitad, por los mismos trabajadores.

7.- Equiparar los mismos derechos para todas las mujeres trabajadoras, en horarios y salarios, con los de los hombres.

Compañeros y compañeras: Unámonos en este nuevo 1º de Mayo, levantemos en masa nuestra voz, manifestemos que nuestra conciencia de clase no ha desaparecido.

No podemos seguir impasibles ante la opresión, la explotación, el desamparo y la ausencia de leyes que nos protejan.

No olvidemos las agresiones que se vienen perpetrando, en nombre de una crisis que estamos pagando de nuestro bolsillo y con nuestra salud.

Tarde o temprano, si no seguimos cometiendo el terrible error de la desmovilización, recuperaremos la dignidad y el respeto.

Por la Unidad de los trabajadores y la lucha por nuestros derechos, ¡viva el 1º de Mayo¡

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