El gobernador puertorriqueño Ricardo Roselló anunció que el país se encuentra en bancarrota, por lo que pidió a la junta de supervisión fiscal impuesta por Estados Unidos, acogerse a ley de quiebras.

No resulta extraño en un territorio del que huyeron desde 1950 hasta 2015 más de tres millones y medio de ciudadanos/as, cifra muy aproximada a la población con que cuenta la isla en 2017.

Sin embargo, los datos sobre la pobreza, el paro y la desnutrición son alarmantes. Más de 700,000 niños malviven en condiciones de pobreza extrema y más de la mitad de sus padres no tiene un empleo estable, lo que pone en riesgo su pleno desarrollo, reveló un estudio sobre las zonas de alta pobreza en el país.

Los datos del informe Kids Count 2016 de la Fundación Annie E. Casey revelaron la situación precaria en que vive el 84% de los menores en la Isla.

El 15 % de los adolescentes ni van a la escuela ni trabajan, el 40 % de los niños y niñas de 3 a 4 años tampoco pueden ser acogidos en guarderías y el 10,8 % de los bebés tienen bajo peso al nacer.

El índice de mortandad infantil es de 23 de cada 100.000 niños y adolescentes, muy cerca del promedio de 24 que se registra en todo el territorio estadounidense.

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