Más de 100 gobiernos en sendos países han aceptado participar en un proyecto chino a gran escala, lo que da una idea de la alta demanda de cooperación económica global.

EE.UU. RECTIFICÓ Y SU DELEGACIÓN ACUDE A BEIJING HUMILLADA POR LA INICIATIVA IMPARABLE DEL GOBIERNO CHINO

Hoy 14 y mañana 15 de mayo, Beijing acogerá el Primer Foro de alto nivel para la cooperación internacional en el marco de su Iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda. Líderes de 29 Estados, entre ellos el presidente ruso, Vladímir Putin, asistirán al evento.

El viceministro de Finanzas del país asiático, Zhu Guangyao, destacó este viernes que EE.UU. “entendió la importancia” del proyecto y decidió enviar a un representante para participar en el próximo foro.

Este año, cinco países europeos (Dinamarca, Finlandia, Suiza, Italia y Francia) expresaron abiertamente su apoyo a la iniciativa. En total, más de 100 países han aceptado participar en la misma.

La iniciativa hasta el momento no es más que una idea que reúne el conjunto de proyectos que China realiza en el extranjero desde hace años.

Algunos líderes mundiales, entre ellos la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, permanecen de momento al margen de esta iniciativa.

EE.UU., a su vez, no puede dejar de percibir este conjunto de proyectos como un esfuerzo del gigante asiático para establecer esferas de influencia.

Pero si el presidente chino, Xi Jinping, logra resolver todos los problemas relacionados con el proyecto, es probable este se convierta en su legado más duradero, ya que su implementación remodelaría los modelos económicos en todo el mundo, especialmente en Asia.

Desde su presentación en 2013, la iniciativa pasó de centrarse en Eurasia a cubrir todo el mundo. Su objetivo principal era reconstruir las antiguas rutas comerciales desde China hasta Europa por tierra y mar.

Así, China busca estimular el crecimiento en las regiones menos desarrolladas del país y encontrar más mercados para tratar el exceso de capacidad.

Últimamente, el plan ha recabado mucho apoyo, especialmente en vista del Brexit y el fracaso de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP). La iniciativa es capaz de llenar el vacío económico y comercial, además de representar una alternativa para la influencia estadounidense.

Entre los planes de Xi Jinping figura la asignación de 50.000 millones de dólares para el Corredor Económico China-Pakistán, la construcción de un puerto en Yibuti y oleoductos en Asia Central.

Todos estos proyectos están destinados a crear una infraestructura que podría ser utilizada para hacer frente a los poderes tradicionales.

Desde 2013, China ha invertido más de 50.000 millones de dólares en los países que participan en la iniciativa.

La compañía financiera Credit Suisse Group informó este mes que Pekín podría invertir más de 500.000 millones de dólares en 62 países en cinco años.

Actualmente, China está poniendo en práctica sus proyectos de inversión en Venezuela y África. El ambicioso plan conecta a más de cuatro mil millones de personas y une proyectos valorados en enormes sumas.

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