Parece que fue ayer, pero han transcurrido ya seis largos años desde que miles de personas, particularmente jóvenes, pero también mayores, se echaron a las calles en España.

¿ES HOY EL 15-M UN MOVIMIENTO FRUSTRADO?

No cuestionaban muchas cosas. Pero en lo que aquellas multitudes coincidían de forma unánime era en la condena de aquella “falsa democracia” que políticamente había estado rigiendo el aparato del Estado desde la muerte del dictador.

Ciertamente, la crisis había sido el detonante de todas las movilizaciones. Pero aquellos jóvenes no sólo demandaban con vehemencia un puesto de trabajo, o unas condiciones sociales dignas, sino que a sus reivindicaciones laborales o sociales agregaban el cuestionamiento de las estructuras políticas y económicas que habían hecho posible en su pais la corrupción generalizada.

Lo hacían de manera confusa y no con mucha precisión, es cierto. Pero cualquiera que quisiera entenderlo lo podía hacer.

DIO TODO LO QUE LAS CONDICIONES LE PERMITIERON DAR

El movimiento del 15M dio todo aquello que sus condiciones y su composición le permitieron dar.

Quienes lo integraban eran principalmente jóvenes sin experiencia en ningún tipo de activismo social o reflexión política.

Estaban cargados de mucha buena voluntad y, también, de toneladas de ingenuidad. Y es que aquellos jóvenes portaban tras sus espaldas el pesado fardo que habían heredado de unas organizaciones políticas y sindicales que a lo largo de décadas se habían ido progresivamente integrando en el sistema.

No había nada, pues, que reprocharles. Los auténticos responsables de sus “ignorancias” e impericia política eran aquellos que habían vendido su integridad y coherencia por un miserable plato de lentejas.

Por aquellos días resultaba conmovedor y, – hay que confesarlo – , también irritante, constatar la convicción generalizada que existía en las filas del 15M de que aquellas manifestaciones bastarían para tumbar al poderoso sistema político por el que se sentían oprimidos y despreciados. De que todo sería cuestion de días, o a lo sumo, de meses.

La cuestión consistía en que una de las principales dificultades de aquel impetuoso movimiento estaba en que las decenas de miles de jóvenes que se encontraban en sus filas no disponían de las herramientas que les permitieran entender que a un sistema económico como el capitalista, con una experiencia centenaria en el dominio de los resortes del poder, había que oponerle, igualmente, un poderoso movimiento social organizado que le hiciera frente.

Pero había algo más. Como ha sucedido en otras ocasiones en la Historia, los movimientos sociales espontáneos, nacidos al calor solo de la indignación popular, suelen adolecer de una cierta actitud “ácrata”, para la que resulta inaceptable cualquier tipo de estructura organizativa que le proporcione eficacia y capacidad ofensiva al movimiento.

No obstante, aún con esos importantes frenos y dificultades , el 15M supo tomar decisiones acertadas, como la de organizarse en los barrios, intentando así sumar a las suyas también las revindicaciones vecinales. Pero el tiempo jugaba en su contra.

Las asambleas se estaban convirtiendo en circunloquios, provocando que muchos de sus asistentes empezaran a huir de ellas.

Al 15M le faltaba la trabazón de la práctica que uniera al movimiento a las revindicaciones cotidianas de los barrios y las capas populares. Y eso no se podía conseguir, desde luego, en tres días.

“Podemos no es la continuidad del 15M, sino el intento de los poderes establecidos para tratar de engullir la estela de influencia que ha dejado el movimiento social más importante de la historia de laEspaña postfranquista”

¿UN MOVIMIENTO FRUSTRADO PREDECESOR DE PODEMOS?

El 15M, aunque ahora haya desaparecido de la faz de calles y plazas, no fue un movimiento social frustrado o derrotado.

La convulsión social que generó dejó tras sí un visible rastro de politización en toda una generación para la que la política resultaba algo extraño y hasta rechazable.

En la actualidad, aunque de forma embrionaria, están surgiendo nuevos y renovados movimientos, considerablemente más pequeños que aquél pero ahora pertrechados de “conciencia” social y política, protagonizados por muchos de los que recibieron sus primeras lecciones sobre lo que debía hacerse y lo que no, de aquella escuela que fue el 15M.

Y en este 6º Aniversario, una nota final e imprescindible. Contrariamente a lo que muchos de sus dirigentes institucionales mantienen hoy, la formación política “Podemos” no es una continuidad del Movimiento 15M.

No sólo por el hecho incuestionable de que a la mayoría de quienes hoy lo lideran no se les vio nunca en las asambleas de las calles y las plazas, sino porque ese partido político es hoy justamente lo contrario a lo que el 15M pretendía ser.

Si hubiera que precisar más, tendríamos que decir que “Podemos” no ha sido otra cosa más que el intento de los poderes establecidos para tratar de engullir la estela de influencia que ha dejado en la sociedad española el más importante movimiento social que se ha dado en la historia de la España postfranquista. Todavía está por ver si lo han logrado o no.

http://canarias-semanal.org/not/20359/-que-queda-del-movimiento-15m-/

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