La Policía Federal realizaba, desde primeras horas del día 19 de mayo, decenas de operaciones en Brasilia, Río de Janeiro y Belo Horizonte, indicaron periodistas de la AFP y medios brasileños.

Varios procedimientos tenían por blanco propiedades del senador Aécio Neves, un aliado clave del gobierno de centroderecha, también implicado en las denuncias y que ya ha sido cesado.

Este miércoles el diputado brasileño Alessandro Molón presentó oficialmente una petición de impeachment contra el presidente no electo de Brasil, Michel Temer.

Mientras, otro diputado del Partido Socialista, que había apoyado el impeachment de Rousseff, presentó también una demanda similar contra Temer.

Los movimientos sociales de Brasil están convocando a toda la población para que se sume a las movilizaciones que se están organizando para exigir la renuncia del presidente no electo. Este próximo domingo, 21 de mayo, habrá otra manifestación en varias capitales del país.

La Constitución brasileña prevé que, en caso de vacío en la Presidencia durante la segunda mitad de un mandato, el Congreso debe elegir un nombre para completarlo.

Una perspectiva que preocupa a muchos, dado el elevado número de legisladores bajo sospecha de corrupción.

La víspera, miles de personas protestaron en la avenida Paulista contra Temer, el mandatario golpista, y exigieron elecciones presidenciales inmediatas.

El pedido de impeachment y las protestas de “Fora Temer” ocurren poco después de que el diario brasileño O Globo revelara la llamada “bomba atómica”: Un audio, en el cual el mandatario de facto autoriza pagar 2 millones de reales (637 mil dólares) por el silencio del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, para que no revelase detalles de la corrupción en Petrobras.

Y aunque la oficina de prensa del Palacio de gobierno informó que Temer jamás solicitó pagos para obtener el silencio del ex diputado Eduardo Cunha, la noticia de O Globo amenaza con echar por tierra su intención de gobernar hasta fines de 2018, cuando vencía el mandato de Rousseff.

Asimismo pone en tela de juicio el avance en el Congreso de sus medidas de austeridad -como la elevación de la edad mínima de las jubilaciones y la flexibilización de la legislación laboral- por las que apuesta para recuperar la confianza de los mercados y sacar a la mayor economía latinoamericana de la peor recesión de su historia.

Recordemos que Temer y Cunha fueron los dos grandes artífices del impeachment que sacó del poder a la presidenta Dilma Rousseff, acusada de manipular las cuentas públicas.

Temer, de 76 años, llegó al poder hace un año, tras la destitución por el Congreso de la presidenta de Rousseff, de quien era vicepresidente.

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