La ola de problemas que podrían acabar con Donald Trump aumenta, cuando se cumplen cuatro meses desde que asumió el cargo en la Casa Blanca y amenaza con desestabilizar a toda la Administración republicana.

AL GOBIERNO DE ISRAEL NO LE INTERESAN LA PAZ NI LAS BUENAS RELACIONES ENTRE MOSCÚ Y WASHINGTON PARA COMBATIR AL ISIS, AL QUE PROTEGEN NETANYAHU Y ARABIA SAUDITA.
CONTROLANDO LA MAYOR PARTE DE LOS MEDIOS OCCIDENTALES, RESULTA SENCILLO CONVENCER AL MUNDO DE LA NECESIDAD DE MANTENER UN ESTADO DE GUERRA PERMANENTE, DEL QUE OBTENER ENORMES BENEFICIOS

El asedio de la Mafia Mediatica aumenta tras el nombramiento de Robert Mueller como Fiscal Especial. Comienza a hablarse abiertamente de un posible juicio político contra el millonario y mandatario.

Todavía bajo el eco de la destitución del director del FBI, James Comey, el cada vez más sospechoso diario “The Washington Post” lanzaba “dos nuevas revelaciones bomba” o al menos consideradas como tales por la prensa oficial.

El pasado lunes 15 de mayo, el periódico más fiel a las políticas belicistas del ex presidente Obama, aseguró que Trump había “dejado escapar algunos informes secretos” acerca de las actividades del ISIS (que el Mossad israelí conocía desde hace meses), durante la reunión mantenida la semana pasada en la Casa Blanca con el Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergey Lavrov y el embajador de Moscú a Washington, Sergey Kislyak.

Los presuntos patinazos de Trump fueron desmentidos tanto por el mandatario estadounidense, sus adjuntos, el presidente Putin y el canciller Lavrov, entre risas y acusaciones de “esquizofrenia” hacia los medios periodísticos occidentales.

Sin embargo, la “noticia” (más bien “fake new“) provocó un escándalo mayúsculo, que se intensificaría el día siguiente debido a la exclusiva del “New York Times” sobre el contenido de un ‘Memorando’ del cesado James Comey.

Según ese medio, tendrían en su poder una nota escrita a mano por el ya ex director del FBI, respecto a una reunión en la Casa Blanca con Trump, en febrero de este año, durante la cual, presuntamente, el presidente ordenó al Boss del FBI que cerrara la investigación en curso contra del ex asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn.

El ex general estadounidense hace tiempo que fue situado por esos mismos medios en el centro de una caza de brujas anti-rusa. Recordemos que el cese de Flynn se debió al hecho de haber mentido al presidente y al vicepresidente sobre la naturaleza de algunas conversaciones que mantuvo con el ya citado embajador ruso en Washington.

El doble golpe infligido por el Post y el Times en contra de la Casa Blanca forma parte de una ofensiva imparable, iniciada antes de las elecciones de 2016, detrás de la cual aparecen los líderes de la llamada “Galaxia Neocon” (con George Soros a la cabeza), las agencias de inteligencia estadounidense y el aparato militar, tratando por todos los medios de deslegitimar a una administración comprometida, aunque de manera limitada, en resolver las actuales tensiones entre EE.UU. y Rusia.

LA MAFIA MEDIÁTICA RECHAZA LA IDEA DE UNA COOPERACIÓN ABIERTA Y SINCERA ENTRE EE.UU. Y RUSIA

Sin embargo, la credibilidad de diarios como The New York Times o The Washington Post, resulta más que cuestionable, dada sus trayectorias sesgadas hacia las noticias jamás basadas en evidencias y pruebas sólidas, además de la descarada línea pro-Clinton que mostraron durante la campaña electoral y su pertenencia a un imperio mediático controlado por el sionismo.

Puede afirmarse, sin temor a equívoco, que algunas de las noticias “bomba” publicadas en el Post y el NY Times, calcadas de las que se emiten en CNN, NBC, ABC, se basan en informaciones de “fuentes anónimas dentro o fuera del gobierno de Estados Unidos“.

El artículo del New York Times ni siquiera se basa en un análisis del ‘Memorando’ de Comey. Más bien se trata de un increíble embrollo, en el que aparece una persona cercana a Comey, pero “no identificada“, que dijo haber leído lo que escribió el ex responsable del FBI.

Lo evidente es que los medios occidentales han elevado el tono sobre rumores de toda clase y condición contra Trump, dando un salto cualitativo muy peligroso en esa falsa guerra  sobre los supuestos vínculos entre la nueva administración y el gobierno de Moscú.

El objetivo de los dos influyentes diarios es convencer a la población de que “el cese de Comey al frente del FBI, es la prueba más clara de que el presidente ha tratado de influir en el Departamento de Justicia y en la investigación de esa agencia, sobre los nexos entre Trump, sus allegados y Rusia“.

Ello plantea la hipótesis de una posible acusación contra Trump por “obstrucción a la justicia”, lo que podría justificar el comienzo de un juicio político, tal y como ocurrió con el presidente Nixon en 1974, como parte del escándalo ‘Watergate’.

WIKILEAKS YA HA PROBADO QUE JAMES FOLEY ES UN MENTIROSO COMPULSIVO

Sin embargo, incluso tomando como verdadero el contenido del Memorando de James Comey, algunos expertos y analistas señalaron que, por el momento, no hay evidencia de acciones concretas del presidente destinadas a obstaculizar la investigación del FBI sobre este invento que ya se conoce como “Russiagate”.

Lo evidente es que Trump es un personaje proclive a frases y gestos inapropiados, bastos, exagerados e intempestivos, por cierto, algo nada sorprendente conociendo el carácter del presidente.

Y si ese comportamiento era realmente tan hiriente, habría que preguntarse la razón por la que James Comey no planteó sus quejas al Departamento de Justicia, de la que depende el FBI, o al equipo que dirige la investigación sobre el general Flynn y el ‘Russiagate’.

Para estos analistas, Comey, más bien se limitó a informar a sus colegas y hacer un seguimiento de la supuestas interferencias de Trump, con la intención de montar un escándalo y provocar su destitución, como puntualmente ocurrió.

Lo más destacable de las últimas horas se refiere a la intervención del presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, el congresista republicano por el estado de Utah, Jason Chaffetz, quien el martes 16 de mayo envió una carta al director en funciones del FBI, Andrew McCabe, en la que le socilitaba la entrega de “todos los documentos y registros relacionados con las discusiones entre Trump y Comey”.

La iniciativa de Chaffetz tiene su “busilis” ya que lo más probable es que esos informes sirvan para desmentir las acusaciones, ya que el de Utah, hasta ahora, se había mostrado muy cauteloso sobre el asunto ‘Russiagate’.

Incluso líderes republicanos en la Cámara y el Senado han comenzado a expresar cierta impaciencia ante las habladurías acerca del inquilino de la Casa Blanca.

No obstante, personalidades como el profesor de derecho constitucional de la Universidad de Harvard, Laurence Tribe, solicitó abiertamente la destitución del Trump “sin esperar al resultado de las investigaciones en curso“, enumerando una serie de artículos de la Constitución que Trump habría infringido y que justificarían el auto de procesamiento.

LA ESTRATEGIA DE LA MAFIA MEDIÁTICA TIENE UN CARÁCTER ABSOLUTAMENTE REACCIONARIO, AL PROMOVER LA INEVITABLE “NECESIDAD” DE UNA GUERRA ENTRE RUSIA Y EE.UU.

En suma, la histeria generada por la Mafia Mediática tiene un carácter totalmente reaccionario, incluso mayor que el que se achaca al presidente Trump.

Porque, ¿acaso sería dañino para el gobierno de EE.UU. y sus habitantes, mantener buenas relaciones con Rusia?

¿Qué es lo que realmente teme la Mafia Mediática de una colaboración sincera y veraz entre ambas potencias?

¿Tal vez esa Camorra periodística necesita mantener una situación de conflicto permanente con Moscú?

La demanda de un “impeachment” contra el presidente no puede justificarse únicamente por esa presunta entrega de información, entre dos naciones que quieren colaborar en la lucha antiterrorista. El juicio que se persigue obedece a otros motivos más siniestros y oscuros.

Razones ocultas en las que el Mossad, Qatar, el Reino Unido, Francia, Italia, Arabia Saudita, la industria armamentística, las grandes corporaciones sionistas que manejan el 90% de los medios y un amplio sector de militares estadounidenses y europeos que trabajan para la OTAN, estarían muy interesados en que el fantasma de la guerra nuclear no desaparezca jamás del horizonte.

El miedo generalizado genera inmensos beneficios, tanto a la industria del armamento como al terrorismo periodístico.

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