Solo unas trescientas personas acudieron a la llamada de la alcaldesa parisina Annie Hidalgo, para que los ciudadanos/as acudieran a celebrar la primera visita del presidente Emmanuel Macron al Ayuntamiento de París en el día de su toma de posesión.

El panorama era tan desolador, que desde la presidencia se llamó a la cadena de TV France-2, para que sus cámaras solo recogieran “planos cortos” del acto protocolario.

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Según el semanario Le Canard Enchaîné, el asesor de comunicaciones de Macron, habría telefoneado a la dirección de la cadena, cuando ésta transmitía en directo el acto, para que las cámaras tomaran primeros planos de lo que sucedía en el exterior del edificio municipal, el Hotel de Ville, el pasado 14 de Mayo.

El funcionario solicitó ese favor teniendo en cuenta que quien visitaba a Hidalgo era la primera autoridad estatal, que no merecía esa indiferencia popular. La escena era patética: la grandeza de la plaza y la pequeñez de esas 300 personas en un perímetro de casi diez mil metros cuadrados.

La anécdota se dio a conocer una semana más tarde, cuando Pascal Doucet-Bon, uno de los editores de la cadena pública y responsable de ese día de la cobertura en vivo del evento, confesó haber recibido una llamada de Fort, en la que este mostró su preocupación ante la imagen de esos pequeños grupos, comparada con otras ocasiones en las que fueron miles los ciudadanos que recibieron a otros presidentes en su visita al ayuntamiento.

Emmanuel Macron ha sido acusado por sus oponentes de intentar chantajear a las cadenas de TV para tomar ventaja mediática de cara a los comicios de junio.

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