Hay personas que se convierten en leyenda sin dejar de ser bien reales. El piloto Alexéi Marésiev es una de esas personas: abatido en 1942, se arrastró durante 18 días por la taiga hasta ser rescatado.

Le amputaron las piernas, pero no pudieron amputarle sus sueños: seguir volando y luchando por su país.

Su asombrosa historia ha inspirado novelas y películas, y más de un piloto de nuestros días, tras sobrevivir a un peligro mortal, afirmará: “Entonces, me acordé de Marésiev…”

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