Ante la amenaza del referendo catalán, se habla de la aplicación del artículo 155 de la Constitución borbónica, además de las medidas que esa norma permitiría al gobierno español implementar de inmediato, incluyendo el “lanzamiento a las calles” de los Mossos d’Esquadra, como vanguardia uniformada para evitar esa consulta.

Conviene señalar que ese y otros artículos en los que me he detenido, desprenden un tufo neofascista tan apestoso como el que distingue los orígenes del Partido Popular.

Aclaremos que el artículo 155, como bien indican los expertos en cartas magnas, se inspira en la llamada “coerción federal” (Bundeszwang), alemana.

Tanto es así, que el texto coincide en lo esencial con el precepto constitucional germano.

En la actual Alemania de Merkel, como en Italia o Austria (sigue oliendo a sobaco de brazo en alto), se aplican leyes similares para evitar e impedir iniciativas de entes territoriales subestatales (autonomías) que supongan un atentado contra el Estado central, en este caso el español, que conllevaría la suspensión o disolución de los órganos de una comunidad autónoma, léase Catalunya.

Para más “Inri”, otros ejemplos de una “intervención” estatal, que comportaría la suspensión o disolución de órganos territoriales, se encuentran en el artículo 100 de la Constitución austriaca, el artículo 126 de la Constitución italiana o el apartado 31 del artículo 75 de la Constitución argentina.

Parece que los padres (no hubo madres) de esta “Pepa Madrileña y Franquista” evitaron inspirarse en otras cartas magnas de naciones de corte liberal, que fueron desestimadas tal vez por ser pelín más democráticas a la hora de respetar la voluntad popular.

Ya veo la sombras espectrales de Hitler, Mussolini, Franco, Videla y a todos sus nostálgicos, aplaudiendo a Rajoy y a su Constitución… que no es la mía, por cierto.

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