Hace poco, el senador estadounidense John McCain públicamente calificó a Rusia como “una amenaza mayor que el grupo terrorista Daesh”.

SENADOR Y TERRORISTA, UNA DOBLE FUNCIÓN QUE CUMPLE A LA PERFECCIÓN ESTE PERSONAJE

Según el politólogo ruso, Borís Mezhúev, a pesar de su extravagancia, el mismo McCain es símbolo de la seria crisis del Partido Republicano.

“Por supuesto, el apogeo de su influencia ya ha desaparecido y él ya no es más aquella persona a quién se le podía tomar en serio como candidato a presidente (…) él es el símbolo de la degradación”, declaró en una entrevista a Sputnik.

“Llegan tales tiempos para la humanidad en que una figura como esta (cuanto más grotesca, mejor) resulta muy solicitada. Desgraciadamente, atravesamos tal período. No hay explicación racional para sus acciones. Se trata de una verdadera rusofobia irracional”, señaló.

Anteriormente, McCain declaró en una entrevista con la cadena australiana ABC que mientras “Daesh es capaz de cosas terribles (…), fue Rusia quien puso en peligro la democracia, interfiriendo en las elecciones estadounidenses el año pasado”. Además, calificó a los rusos del “desafío más grave” que tiene EEUU.

A finales del año pasado, la Administración del expresidente estadounidense Barack Obama impuso sanciones a entidades e individuos rusos por la supuesta “injerencia en las elecciones en EEUU” y la “presión ejercida sobre los diplomáticos estadounidenses que trabajan en Rusia”.

Hace dos semanas, el jefe del Servicio Federal de Inteligencia alemán, Bruno Kahl, llamó a no descartar la posibilidad de que Rusia se inmiscuya en las elecciones parlamentarias que se celebrarán el 24 de septiembre de 2017.

Moscú ha desmentido en reiteradas ocasiones la supuesta interferencia en el proceso electoral estadounidense o de cualquier otro país.

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