El desarrollo del conflicto venezolano “puede convertirse en una catástrofe”, ha afirmado este miércoles la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, en una rueda de prensa.

Además, la portavoz de la Cancillería rusa ha indicado que Moscú está “extremadamente preocupada por el hecho de que las escuelas, los hospitales y el transporte se conviertan en blanco de los ataques“.

“La sociedad se ha convertido en rehén de una dura confrontación política, cuya intensidad está aumentando y en las protestas callejeras de las fuerzas antigubernamentales se utilizan cada vez más las armas de fuego”, ha lamentado Zajárova. La portavoz rusa de Exteriores ha agregado que todo esto “conduce a un aumento del número de bajas” entre la población civil. En dos meses de protestas más de 60 personas han perdido la vida y más de un millar han resultado heridas.

La portavoz de la Cancillería rusa también ha denunciado los “casos de linchamiento” sufridos por partidarios del Gobierno de Nicolás Maduro a manos de “multitudes enfurecidas”.

Además, Zajárova ha tachado de “absolutamente inaceptables” los intentos de saqueo del arsenal militar y de involucrar a niños y adolescentes en los disturbios.

La preocupación de Rusia se debe también a “las declaraciones de la oposición de ultraderecha sobre la transición a la ‘confrontación frontal hacia el final'”, ha continuado Zajárova.

Para la portavoz de la Cancillería rusa, ante “la naturaleza agresiva de las manifestaciones”. Es muy preocupante el aumento de las provocaciones, pero lo esencial es que las fuerzas de seguridad y los militares “no crucen una línea peligrosa y continúen actuando en el marco de sus competencias y normas”.

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