Quien no se consuela es porque no quiere. Vaya este refrán para todos los militantes del socialismo español (catalán, vasco y gallego incluidos, porque para eso se declaran patriotas hispanos), cuyo líder defenestrado-recuperado, Pedro Sánchez, exhibe aún su NO a Rajoy como si se tratara de un giro a la izquierda.

LOS ASERTOS POPULARES NUNCA YERRAN: DEL DICHO AL HECHO HAY UN GRAN TRECHO. ¿RECUERDAN A GONZÁLEZ Y A RODRÍGUEZ ZP?

Un adverbio exacto al que Pablito Iglesias le soltó en las Cortes, cuando Sánchez se ofreció como salvador de la Patria.

Las mayores pruebas de “izquierdismo” del PSOE durante el gobierno de Felipe González, fueron unirse a la OTAN, crear el GAL y abandonar el marxismo.

Las de Rodríguez Zapatero fueron negar la crisis en 2009, rebajar las pensiones, los salarios y dar comienzo a una serie de privatizaciones tan miserables como dignas del mejor PP. De ahí que Iglesias le consagrara como “referente progresista global“.

Supongo que Sánchez quiere girar hacia la siniestra, pero con mano diestra. Y en esa labor piensa en liderar una moción de censura contra Mariano Rajoy y sus Corruptos (la del Club de Pablito es tan inútil como infantil), siempre y cuando limpie el partido de los más de 360 casos de estafas, apropiaciones indebidas, fraudes,  tráfico de influencias, cohecho y otras lindezas que salpican desde hace muchos años a personalidades del partido, incluyendo a dos ex presidentes autonómicos como Chaves y Griñán.

Girar a la izquierda, según el PSOE, es apoyar a la ultraderecha venezolana, “comprender” los crímenes (más de 90) que se han cometido en las violentísimas manifestaciones de la MUD en varios estados. Algo que el PP asume con total naturalidad.

Girar hacia ese lado es sostener el terrorismo “rebelde” en Libia, Siria o legitimar los golpes de estado en Ucrania, Honduras y Paraguay. Algo que Rajoy también defiende.

Es un idéntico “giro” al realizado por “socialistas” como Tony Blair, Michelle Bachelet o François Hollande, cuyas políticas provocaron no solo desempleo y rebajas de salarios, sino el crecimiento de los atentados terroristas, consecuencia directa de los apoyos financieros y armamentísticos a grupos mercenarios similares al ISIS, Hermanos Musulmanes, Al Nusra y Al Qaeda.

Sánchez, como antes Rodríguez y antes González, no saben donde está la izquierda porque son ambidiestros.

Para ese viaje no lleve alforjas, don Pedro. Su giro hacia el populismo no tiene nada que envidiar al de Tsipras, Iglesias, Tavaré Vázquez, Bachelet y Hollande. Y así, jamás podrán derribar esa lacra llamada Partido Pringado.

 

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