Veteranos de las Waffen-SS de Letonia marchan en honor del régimen hitleriano durante la Segunda Guerra Mundial, mientras organizaciones europeas antifascistas de derechos humanos denuncian estos actos que glorifican al III Reich, ante la indiferencia de la Unión Europea.

Los ex combatientes letones de las unidades Waffen-SS y sus seguidores celebran así el Día Legión, una fiesta no oficial, con marchas por el centro de Riga, capital del país.

Los participantes desfilan como en una procesión, ataviados con trajes militares y banderas nacionales de Letonia, Estonia y Lituania.

El Gobierno dice oponerse oficialmente el evento, pero no lo prohíbe en nombre de la libertad de expresión.

Miles de letones, lituanos, estonios, ucranianos, polacos, checos y de otras repúblicas de Europa oriental sirvieron a Hitler en las SS, no sólo combatiendo contra el ejército soviético, sino como parte de las mesnadas que cometieron las ya conocidas atrocidades contra los/as  judíos del viejo continente.

De los 70.000 que vivían en Letonia cuando el ejército alemán invadió su territorio, se estima que 67.000 personas murieron durante el Holocausto.

El gobierno de Vladimir Putin señala que la marcha de los veteranos nazis es una clara violación del derecho internacional.

El responsable del Centro Simon Wiesenthal, denuncia que tales manifestaciones glorifican los crímenes del nazismo y llamó la atención sobre el hecho de que miles de Judíos de la Europa del Este fueron llevados a Letonia y exterminados en campos de concentración por los nazis alemanes y sus colaboradores letones.

En las fronteras de Letonia no existieron restricciones a la hora de permitir el paso de las personas fieles a la ideología neonazi, pero se negó la entrada a los representantes de tres organizaciones antifascistas alemanas.

Además, seis delegados de la Asociación de Víctimas del régimen nazi, una organización de veteranos de la resistencia y la Liga Antifascista de Alemania, fueron rechazados en el aeropuerto de Riga y se les prohibió la entrada de Letonia.

Por si esas prohibiciones fueran pocas, las autoridades fronterizas tampoco permitieron la entrada de decenas de periodistas acreditados por medios rusos, como la agencia de noticias Rossiya Segodnya y de Sputnik.

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