El 16 de marzo de 2010, con 23 años y mientras estudiaba un máster en la Universidad Complutense de Madrid, Ramón Espinar compró una vivienda protegida en Alcobendas por 146.224 euros.

LA DESFACHATEZ DE LOS PIJOS DEL CLUB DE FANS DE PABLITO ES TANTA COMO LA DE AQUELLOS A LOS QUE ACUSAN

El inmueble, ubicado en el sector conocido como Fuentelucha, consistía en un apartamento de un dormitorio, dos plazas de garaje (de 30 m2 cada una) y un trastero.

Espinar no tuvo que inscribirse en ningún registro municipal y ni siquiera estar empadronado en Alcobendas para acceder a ella.

Item más, se negó en su día a responder a la pregunta de cómo pudo hacer frente a ese pago de 52.000 euros si en el momento de la compra era estudiante y no declaraba ingresos, limitándose a decir: “No tengo que dar explicaciones sobre de donde saco mi dinero“.

Nueve meses después de haber comprado la vivienda, en diciembre de 2010, decidió hacer negocio y la revendió en 2011, ganando 3o mil euros en la operación.

Para colmo, el padre de este pijipodemita, metido a miembro de una Comisión Anticorrupción, es Ramón Espinar Senior, alto cargo socialista, por lo que el nene disfrutó de las prebendas paternas cuando su progenitor detentaba el cargo de Presidente de la Asamblea de Madrid.

Años más tarde, Espinar Sr. fue usuario entusiasta de una Tarjeta Black, lo  que le costó una condena de un año de cárcel.

¿Resulta lógica la presencia de su cachorro o no hubiera sido más racional que el Club de Fans de Pablito hubiese designado a alguien con una trayectoria menos sospechosa? O es que, tal vez, no encontraron ninguno/a más apropiado.

Al fin y al cabo, para conocer los tejemanejes de la Asamblea de Madrid, nadie mejor que el niño de quien la presidió.

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