Solo los colectivos de activistas, enfrentándose al gobierno de Syriza, a la banca, a la justicia y a la policía,  lograron frenar el proceso de desahucios impulsado en Grecia por la Troika.

Cada semana se concentran para impedir que en los juzgados, los bancos subasten los pisos con hipotecas morosas, que dejan en la calle a miles de personas.

Para desmontar esas acciones de los colectivos anti-desahucio, las autoridades del gobierno de Tsipras (Syriza) decidieron que, a partir de septiembre, las subastas se harán de manera electrónica, para así evitar manifestaciones, pero los activistas aseguran que cuando llegue ese día cambiarán su estrategia.

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