Argentina.- Desde que asumió la nueva gestión de gobierno a la fecha, los precios de los medicamentos en promedio se incrementaron un 78% (casos como los destinados al tratamiento de las tiroides un 152%, los ansiolíticos 135%, los broncodilatadores 124%, los antibióticos antiinflamatorios un 108%, los antidepresivos un 105%, etc.), muy por encima de la pauta inflacionaria para los 18 meses de gestión.

Parte de éste aumento se explica por el arrastre del efecto devaluatorio desbordado en diciembre de 2015, con la quita de los controles cambiarios, ya que, para la elaboración de muchas monodrogas, los componentes utilizados son importados y se deben pagar a precio dólar.

Otra parte se puede atribuir al aumento en los servicios públicos como la luz, el agua y el gas. Pero existen dos cuestiones menos debatidas: por un lado, la concentración que tiene la cadena en todos sus eslabones, permitiendo establecer márgenes de ganancias cuantiosos; y por el otro la inexistente presencia del Estado mediante políticas tendientes al control de los precios.

En nuestro país el sector farmacéutico se divide en cuatro eslabones: la investigación (la realizan mayormente las universidades y organismos públicos, que generalmente no fijan un precio que se traslade hacia adelante), la producción (acaparada por los laboratorios), la distribución (droguerías y visitadores médicos) y la comercialización (farmacias, obras sociales y hospitales).

Según estadísticas de la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) y la UIA, existen aproximadamente 250 laboratorios en el país, de los cuales 180 son de capitales nacionales y 70 extranjeros (representan el 28% del total).

Tomando datos de IMS Argentina, los primeros 15 laboratorios concentran el 67,2% del mercado en valores, de los cuales 7 son de capitales extranjeros: Glaxo, (5,9% del mercado), Bayer (3,8% de mercado), Pfizer (3,5% de mercado), Teva (3,2%), Sanofi Aventis (3,1%), Novartis (2,7%) y Boheringer (2,3%).

Fuente: http://eppa.com.ar/5939-2/

Anuncios