Después de la elección presidencial, la población con derecho a voto tuvo su oportunidad de depositar su papeleta en las legislativas, para definir la nueva Asamblea Nacional eligiendo a los 577 diputados que conformarán la cámara baja francesa.

Si  a las 12 de la mañana la participación no llegaba al 2o%, una hora antes de que los centros electorales cierren las puertas (a las 6 de esta tarde), sólo había ejercido su derecho el 48% de la ciudadanía.

Se trata del mayor fracaso en unas elecciones legislativas, que indica a las claras la debacle de una democracia que no es tal, de un sistema que aleja al ciudadano de su responsabilidad y decepciona a millones de franceses/as que no creen en el régimen representativo.

La abstención en esta primera vuelta llegará al 50%, según estimaciones divulgadas hoy por tres encuestadoras.

Si se confirman estas cifras, sería un “récord” en la Quinta República. Más de 23 millones de personas (de los 47 con derecho a sufragio) optaron decir NO a las urnas y a los partidos.

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