Recordamos la figura del revolucionario, que nació hace 89 años en la ciudad de Rosario y ha sido fuente de inspiración para millones de personas en todo el mundo. ¿Cómo se ve al Che en Rusia actualmente?

CHE GUEVARA CON YURI GARARIN DURANTE LA VISITA DEL INOLVIDABLE GUERRILLERO A RUSIA

No solo porque Che Guevara haya sido una importante figura histórica y el revolucionario más admirado del siglo XX, sino también porque pasadas varias décadas después de su muerte, sigue habiendo gente de todo el mundo que añora, piensa, habla y discute sobre él.

Le escriben canciones, le componen poemas, se montan espectáculos y se ruedan películas sobre él. Todo esto inspirado por Ernesto Che Guevara que, en palabras de Jean Paul Sartre fue el “hombre más completo de nuestra época”.

SIMONE DE BEAUVOIR, JEAN PAUL SARTRE Y CHE GUEVARA EN LA HABANA

Con los años la vida del Che adquirió un aura mítica, que no se enturbió después de su muerte, una vida que influyó a mucha gente que nunca le conoció personalmente.

En los años 60 del siglo pasado, durante la época del ‘deshielo’ en la URSS, el Che junto a Hemingway y Remarque eran los ídolos de la juventud soviética.

Muchos se sabían de memoria versos del poema Las manos del Che Guevara de E. Dolmatovski o de Mayor de Smeliakov y si cogían una guitarra cantaban canciones como la Balada al Che Guevara de Luchenok o En recuerdo del Ch’e Guevara de Migulia, etc.

No es extraño que el Che fuera tan respetado en Rusia (especialmente en la URSS, donde además había una cercanía ideológica): los rusos poseen un sentimiento de justicia social, de imprudencia, de osadía, de desesperada intrepidez, y de desprecio hacia el dinero y el poder.

Su peregrinación, la cura de leprosos, el ascetismo, la protección de los pobres, el valor, la valentía sin precedentes, la renuncia a altos cargos, el desprecio a la muerte y finalmente el martirio de su muerte, se puede decir que le convierten en un santo en el sistema de valores de los rusos.

¿Qué significa hoy en día en Rusia el nombre del Che y como le recuerdan las jóvenes generaciones? Ernesto Che Guevara sigue de moda, pero no solo como un revolucionario romántico y maximalista, que dio su vida por una idea en la que creía.

El Che, siguiendo las leyes del mercado, de la sociedad de consumo y del pragmatismo, que tanto odiaba, se ha convertido en un llamativo logo, en una popular marca: en Arbat se pueden comprar camisetas con su imagen, su romántica silueta adorna, en carteles, la entrada de clubs nocturnos donde se baila salsa y bachata.

En el centro de Moscú hay un bar restaurante de culto al Che donde, después de abrir la pesada puerta de hierro, el visitante entra en la atmósfera de la capital cubana en los tiempos de la revolución.

En sus paredes gastadas hay pintadas revolucionarias y toda una serie de banderas cubanas agujereadas con tiros.

CHE GUEVARA PASEANDO POR LA PLAZA ROJA EN MOSCÚ

En sus sillones de mimbre se beben ‘Mojitos’ de ron con hierbabuena fresca, entre el humo de los puros cubanos los camareros, vestidos de camuflaje, llevan platos de carne, pasando hábilmente entre una alegre multitud que baila al son de las maracas.

Podemos encontrar todos los atributos de esa época, pero lo que no hay y no puede haber es el espíritu del Che.

Es más, el icono en el que han convertido al Che ha matado la esencia de su rebelión, de su protesta, de su ética, que se basaba en el sentimiento de justicia e igualdad.

Hoy en día la podemos ver en posters y calendarios, en portadas de libros y en chapas, en camisetas y relojes, en tazas y paquetes de café, en etiquetas de bebidas y en ceniceros.

Recordemos que en la carta que escribió a sus padres antes de morir, el Che reconocía que se sentía como un Don Quijote:

Otra vez siento bajo mis talones el costillar de Rocinante, vuelvo al camino con mi adarga en brazos… Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades”.

Y cuando escuchamos la legendaria canción de “Hasta Siempre Comandante” en la trágica y expresiva interpretación de Nathalie Cardone, no nos imaginamos a gente bailando el chachachá con esta melodía, sino al Che irrumpiendo con un blindado en Santa Clara o ensillando a su Rocinante con la mirada en el horizonte y los rizos ondeando al viento bajo la famosa boina con la estrella.

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