Como bien lo dijo el excelente sociólogo, politólogo investigador y docente de la Universidad de Bs As, Atilio Borón: ”El lugar más poblado del planeta es Facebook con 1860 millones de usuarios” y “La batalla más importante del Imperio es la de los medios y la hace de una manera extraordinariamente exitosa, porque ese es su principal teatro de operaciones y no lo han descuidado”.

ES SABIDO QUE LOS SISTEMAS ONLINE, FAVORECEN EL FRAUDE COMERCIAL Y POLÍTICO, ASÍ COMO LOS NEGOCIOS TURBIOS, LA DIFUSIÓN DE NOTICIAS FALSAS.

Y esto es bien cierto, ya que el reinado de la TV ha quedado muy atrás y el triunfo de Donald Trump, se debió a las redes sociales, ya que la gran mayoría se informaba a través de Twitter, Instagram, Facebook, etc.

El especialista también destacó que las redes sociales “permiten ser productoras de noticias”. ”No aprovechar esto es un problema grave”, advirtió.

Y precisamente, eso es lo que hace Mauricio Macri, asesorado por Durán Barba en la Argentina, invirtiendo gran cantidad de recursos en los trolls, que realizan esta guerra sin cuartel.

“La concentración de la propiedad de los medios de comunicación, que tiene una deriva antidemocrática, y su transnacionalización, son tan grandes que muy pocos gobiernos pueden resistir su embates”, señaló Borón, quien remarcó “que tienen la capacidad fenomenal de chantajear y extorsionar no solo a los gobiernos sino a los ciudadanos, a los partidos, a los sindicatos, a todas las organizaciones. Y están por fuera de cualquier de control democrático”.

Y continúa: “en esta batalla geopolítica, que por supuesto tiene a Estados Unidos como usina del fenómeno, estos medios se han convertido en un gobierno invisible e incontrolable, que pone y saca presidentes”.

McBride, también alertaba sobre las mentiras sistemáticas que podía producir una prensa descontrolada, en donde había ausencia de fuentes alternativas”, insistió el investigador, que dio como ejemplo de engaños colectivos las falsedades que dieron origen a la invasión de Irak sobre las supuestas armas químicas en poder de Sadam Hussein.

En tal sentido, recordó que el periodista W.H Laurence, del The New York Times en los años de la Segunda Guerra, fue enviado a Japón y llegó Hiroshima pocos días después del estallido de la bomba atómica y mandó un cable que fue tapa del New York Times y que dice textual: «No hay radiactividad en las ruinas de Hiroshima».

Atilio Morón, refiriéndose al fracaso progresista, hizo mención al pasar, como ejemplo, a la experiencia del programa 678. “Yo les decía –aunque nadie me escuchaba– que la mejor manera de contrarrestar el influjo negativo de Clarín no era haciendo un anti Clarín sino haciendo otra cosa”.

También cuestionó a Página 12, diario del cual es columnista desde hace 30 años, por pensar que por pegarle todos los días a Macri en su primera plana lo iban a debilitar”. “Y así se pierde la elección en la ciudad de Buenos Aires, en 2007”, señaló.

Considero que es bueno destacar que el pasado domingo Emmanuel Macrón venció a Marine Le Pen, en la segunda vuelta de las elecciones francesas.

La influencia de Internet en dichas elecciones ha quedado más que evidente; se abre una nueva era en la política mundial. Macron será el próximo presidente de Francia, algo sorprendente por muchas razones.

Ya es conocido como “el presidente sin partido”, ya que el partido independiente que fundó y es tan joven que aún no tiene representación en ninguna cámara.

También lo que se viene en Perú, podría extenderse a Latinoamérica y es que la política está cambiando, y lo seguirá haciendo con mucha más fuerza en el futuro, pues llegó Internet, y vino para revolucionar lo que hasta ahora conocemos en la política.

Una de las principales modificaciones que tendrá es el sistema de votación. Hoy en día, cada vez que tenemos que elegir a un nuevo alcalde distrital o a un nuevo presidente regional o nacional, debemos acudir a un centro de votación en donde el Estado se encargó de armar una infinidad de mesas, para que todos los ciudadanos mayores de edad podamos ejercer nuestro derecho constitucional al voto.

Probablemente el más grande problema con la votación electrónica sea la seguridad y confidencialidad, pues constitucionalmente, todos los ciudadanos tenemos derecho a que nuestro voto sea secreto.

Sin embargo, con la llegada de la tecnología y la posibilidad de votar desde cualquier parte del mundo, es importante verificar los datos de los votantes para determinar si quien vota, efectivamente, está en capacidad de hacerlo, por ejemplo que se trata de un ciudadano nacional, que cumpla con el requisito de la mayoría de edad, etc.

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