Pese a las promesas de Manuela Carmena, hoy alcaldesa de Madrid, y de su equipo de gobierno; pese los compromisos y palabras de Ada Colau, hoy alcaldesa de Barcelona, y de todo su equipo del ayuntamiento, ambas y ambos no han cumplido lo prometido en su campaña electoral.

No se trata de ninguna novedad en las filas del Club de Fans de Pablito, lanzado a la política sobre un inmenso entarimado construido por mentiras y “buenas intenciones”, a sabiendas de que estas últimas jamás podrían ponerse en práctica.

Ni Ada Colau, ni Manuela Carmena, que fueron aclamadas como adalides de los colectivos antidesahucios, no pusieron en marcha las medidas necesarias para evitar este drama, que sigue golpeando a quienes les votaron confiando en su eficacia y sinceridad.

La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) cargó con dureza contra la que fuera su fundadora, haciéndola responsable de la actual situación en Barcelona, advirtiendo de que los municipios tienen un “papel central” en la aplicación de esta ley.

Item más, el equipo de Carmena es capaz de malversar 100 mil euros para pedir a dos bufetes de abogados unos informes que “destaparían otra trama corrupta del PP” (una contratación ilegal), además de no lograr su propósito. Con ese dinero bien pudiera haberse solucionado alguno de los desalojos que se siguen perpetrando en la capital de España.

El coordinador de la Plataforma Antidesahucios en Madrid, Luís Chamarro, contaba que la última vez que se cruzó con Manuela Carmena, la alcaldesa de Madrid, fue en la plaza de Cibeles a mediados del pasado octubre de 2016. Chamarro fue a entregarla un escrito al Ayuntamiento y le dijo: “Alcaldesa, la traición duele”.

En la capital de España se producen 10 desalojos cada día, 300 desahucios al mes, de familias que no disponen de ningún recurso y quedan en la calle.

Mientras tanto, las alcaldesas de Madrid y Barcelona cobran 50.000 euros anuales y sus equipos de gobierno disfrutan de un salario 10 veces superior al mínimo, por haber mentido a sus votantes.

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