En el marco de la cumbre de la UE en Bruselas, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, no ocultó sus diferencias políticas con Emmanuel Macron. En una entrevista publicada ayer, Orban acusó a algunos líderes europeos de traicionar los valores que dicen defender.

EL LÍDER HÚNGARO, CONSERVADOR Y NACIONALISTA, CRITICÓ AL PRESIDENTE FRANCÉS, CUANDO ESTE PRONUNCIÓ SU PRIMER PANFLETO EN BRUSELAS

El líder magiar afirmó que no había encontrado muy alentadora la aparición de Emmanuel Macron en la cumbre de Bruselas, que se abrió el 22 de junio, informa Associated Press.

El primer ministro húngaro, ironizando sobre la personalidad y talante de presidente francés, dijo. “Este señor debió imaginar que la mejor forma de demostrar amistad hacia los países miembros de la UE era patear a las naciones de la Europa Central“.

También le bautizó como “el nuevo pequeñín de la UE” (en una torpe alusión a la baja estatura del mandatario galo), del que además, aseguró, “es un perfecto novato en la política propia y en la de la Unión Europea”, según se dijo en la ATV, cadena húngara de televisión.

Las palabras de Viktor Orban fueron pronunciadas pocas horas después de que Emmanuel Macron tuviera frases especialmente duras para algunos países miembros de la UE, que no nombró de manera explícita, en una entrevista con Le Figaro hace unos días.

Entre otras cosas acusó a las naciones de la Europa Oriental de tratar a la UE “como si fuera un supermercado”.

Orban fue muy duro a la hora de hablar sobre el problema de los refugiados, recriminando a Macron su doble moral, “ya que Francia apoya a los grupos insurgentes en los conflictos de Oriente Medio, pero exige a los gobiernos de Hungría, Polonia o Chequia que acojan a miles de personas que huyen de esas guerras artificiales”.

Macron no se dio por aludido, argumentando que “algunos líderes europeos esquivan los principios de la Unión, dando la espalda a problemas comunes y Europa es un destino común”, dijo el  presidente francés.

El 13 de junio la Comisión Europea anunció que lanzaría procedimientos legales contra Hungría, la República Checa y Polonia, debido a su negativa a acoger a más refugiados.

En septiembre de 2015, la Unión Europea decidió “distribuir” entre varios países del continente a unos 160.000 solicitantes de asilo, procedentes Irak, Yemen, Marruecos, Siria y Libia, que estaban recogidos temporalmente en Italia y Grecia, de acuerdo con un estricto sistema de cuotas.

En definitiva, esos países no desean asumir el coste de unas guerras que ellos no han provocado ni alentado.

Escapar de la Unión Europea resulta más que conveniente, no solo por tales conflictos, sino por la constatación de que las naciones que componen la UE no pueden caminar a una misma velocidad, ni mantener como propios ciertos intereses espurios, relacionados con el terrorismo yihadista.

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