Miles de ciudadanos sirios vuelven a su territorio desde Turquía, donde más de tres millones de refugiados hace cola en la frontera de ambos países para recuperar los territorios de los que fueron despojados por la guerra que azota al país desde el 2011.

Un conflicto artificial mantenido, financiado y promovido desde EEUU y la Unión Europea, con la “inestimable ayuda” de Israel, Arabia Saudita y Qatar, culpables directos de la diáspora que se vive en Oriente Medio desde la invasión de Irak por el ejército de EEUU, el expolio y masacre de la OTAN en Libia y los ataques de Washington y sus aliados, sobre territorio sirio.

No resultaría extraño que las Mafias que explotan el imprevisible y peligroso traslado por mar de miles de personas que huyen de la muerte, tuvieran relación directa con ministros y altos cargos de los gobiernos de Italia y Francia, Holanda o Suecia, principales naciones que anhelan derrocar al presidente Assad, para expoliar los yacimientos de gas que existen en Siria.

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