El príncipe Guillermo de Inglaterra y el antiguo primer ministro de Reino Unido, David Cameron, podrían estar involucrados en uno de los escándalos de corrupción de la FIFA, ya que sus nombres aparecen en la investigación sobre la adjudicación de las sedes de los mundiales de 2018 y 2022. Un documento revelaría sus acciones para influir en esa decisión.

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