Los apretones de mano entre el presidente francés Emmanuel Macron y su colega el estadounidense Donald Trump y el saludo que este último brinda a su homólogo ruso Vladimir Putin, contienen detalles gestuales que un experto asegura dicen a veces mucho más que las palabras. Y la cumbre del G20 fue pródiga en ellos.

Si se analizarán minuciosamente y con detalles los discursos de los líderes del G-20, ofrecerían muchas menos claves que los gestos que intercambiaron los mandatarios reunidos en Hamburgo, según Robert Phipps, experto británico en lenguaje corporal.

Phipps se concentra particularmente en el primer y muy esperado apretón de manos entre Vladimir Putin y Donald Trump.

Según este psicólogo de los gestos y ademanes corporales, la forma en que el presidente estadounidense extendió su mano hacia el líder ruso puede tener dos significados.

Trump ofrece primero su mano derecha, y luego cuando Putin le corresponde, se ve cómo la mano izquierda del primero toma el antebrazo izquierdo del premier ruso: “Ese gesto indica una conexión emocional, como queriendo controlar a Putin“. Es decir, hay un deseo de amistad, pero también de sujeción.

En cuanto a la conducta del presidente ruso, Robert Phipps señaló que este, antes de corresponder al saludo, señaló con el dedo al mandatario estadounidense.

Señalar con el dedo suele ser un gesto despectivo y en ocasiones hasta agresivo“, explica Phipps, añadiendo que el presidente de Estados Unidos tal vez no se dio cuenta del ademán y un momento después Trump le da una palmada en la espalda de su homólogo ruso. “Nuevamente vemos un gesto sincero de afecto, pero también con cierto aire de superioridad“, afirma el experto.

La elección del presidente de Rusia colocándose detrás de una mesa, es también un elemento importante de la timidez de Putin: “Un detalle que puede indicarnos la voluntad del mandatario ruso por poner una cierta barrera, una pequeña distancia, entre él y el resto de sus colegas“.

En cuanto a cómo van llegando al estrado los líderes del G-20 para hacerse la obligada “foto de familia”, Phipps analiza la elección de los jefes de estado a la hora de colocarse en las tres escalinatas.

“Como la primera ministra alemana Angela Merkel era la anfitriona del evento, se coloca en la primera fila, casi en el centro, como el delantero de un equipo de fútbol. Por lo general, cuanto más se encuentre alejada del centro, su poder es más difuso, menos obvio”, precisa Phipps.

A pesar de que lo habitual es ir ocupando un lugar a medida que se va llegando al escenario elegido, dejando la primera fila a los de menor altura física, resulta curiosa la actitud del presidente francés, Emmanuel Macron, eligiendo ponerse junto a su colega estadounidense Donald Trump, en un gesto tan adulador como pelotillero.

HACE UNOS MESES, LOS LÍDERES DEL MUNDO  HABLABAN PESTES DE TRUMP (EXCEPTO XI JINPING Y PUTIN). HOY, ESOS MISMOS MANDATARIOS LAMEN LAS POSADERAS DEL MILLONARIO

En el video se observa con claridad como Macron avanza pausadamente hacia el estrado, pero mirando a Trump, hasta que se coloca al lado de este y le ofrece le mano, en un gesto deliberado por aparentar ser el líder europeo más simpático y amable. Macron quiere ser el Trump del viejo continente.

Después de la foto, el presidente francés comienza a charlar con su homólogo estadounidense y le da un toque en el pecho, aunque suavemente.

Un gesto inadecuado, típico de un muchacho maleducado, que pretende ser afectuoso“, según señala Robert Phipps.

RALEA DE HIPÓCRITAS LAMECULOS RINDEN TRIBUTO AL MILLONARIO PRESIDENTE

Cuando se le preguntó al experto por la actitud general de los líderes del G20 hacia el presidente yanqui, Phipps señaló que sin lugar a dudas, todos ellos y ellas se esforzaron en demostrarle afecto, simpatía y una forzada naturalidad.

Lo que nadie pudo discutir fue el hecho de que Trump se erigiera en el verdadero protagonista de la cumbre, siendo objeto de una gran cantidad de gestos afables, que sin embargo escondían una rabia contenida en los rostros de Merkel, Rajoy o del canadiense Trudeau, que hace meses pensaban en reunirse con Hillary Clinton.

Todo ello observado con mirada irónica por Putin y Xi Jinping, cuya alianza atemoriza al imperio occidental.

Anuncios