En una conferencia de prensa en Lima (Perú), el periodista e investigador mexicano Jaime Maussan ha presentado imágenes de momias de aspecto humanoide, como supuesta evidencia de la existencia de vida extraterrestre en nuestro planeta.

Según Maussan, estas momias tendrían una antigüedad de al menos 1700 años. Tres de los cinco cuerpos encontrados tendrían características genéticas más cercanas a los reptiles que a los humanos, precisó.

Mientras la investigación avanza, el especialista subrayó la importancia de preservar esta posible evidencia de vida alienígena.

Expertos aseguran que Maussan no solo busca notoriedad, sino que ignora la existencia de numerosas alteraciones genéticas en la piel de los seres humanos, comenzando por la ictiosis, enfermedad no mortal y relativamente común que provoca que la piel se vuelva seca y escamosa, dando a esta un aspecto cercano a los peces o reptiles, además de las patologías que deforman los huesos.

CRÁNEO MODIFICADO DE ORIGEN MAYA, EXHIBIDO EN EL MUSEO NACIONAL DE ANTROPOLOGÍA DE LA CIUDAD DE MÉXICO.

En este aspecto, la deformación craneal artificial (aplanamiento de cabeza o vendado de cabeza), fue una forma de modificación corporal mediante la cual el cráneo se deformaba intencionalmente.

Esto se lograba distorsionando el crecimiento normal del cráneo de un niño, mediante la aplicación de fuerza.

En América, los Mayas, los Antiguos Peruanos (los Paracas) y ciertas tribus del norte del continente tenían la costumbre de alargar las cabezas de los infantes.

Esa práctica ancestral se realizaba durante la infancia, ya que el cráneo es más maleable en esta etapa, debido a que los huesos del mismo no se han fusionado completamente.

Por mi parte, dejo esta “noticia” a sabiendas de que existe un tanto por ciento muy elevado de que la farsa de Maussan se destape muy pronto, aunque el mundo “civilizado” es todavía capaz de creer en la virgen de Lourdes, la de Fátima o en San Fermín, un personaje de leyenda cuya existencia jamás se ha podido demostrar, pese a las cornadas que se producen en Iruñea cada año.

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