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Mientras los medios occidentales continúan aplicando la indiferencia periodística hacia la enorme abstención que definió la primera y segunda ronda en las elecciones legislativas (parlamentarias) francesas, otros medios más proclives a la objetividad y el rigor (aunque no hegemónicos) destacan la patada a las urnas propinada por 24.411.165 ciudadanos/as (más del 53% del electorado), como un dato apabullante acerca del desprecio mostrado por más de la mitad de la población con derecho al sufragio, definitivamente decisivo a la hora de afirmar que la democracia representativa es una estafa monumental a la voluntad popular.

Solo así puede comprenderse este reparto de escaños, por mucho que los inventores de las normas electorales quieran aparentar proporcionalidad y transparencia, cuando la realidad apunta, con cifras evidentes y contrastadas, a todo lo contrario: asimetría y desequilibrio.

Veamos el número de sufragios de los partidos más votados y fijémonos en las abismales diferencias entre los apoyos recibidos y los escaños otorgados.

Francia, una nación de más de 60 millones de personas, será gobernada hasta 2022 por un partido que ha obtenido la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional, cuyos 350 diputados representan en la práctica al 15% del electorado.

Una muestra de cómo la “democracia” se ríe de su ciudadanía.


Tan sólo un 35.33% de los franceses registrados como votantes habían acudido a las urnas, hoy 18 de junio, hasta las 17 h. Si la tendencia continúa, el porcentaje de abstención habrá sido el mayor bajo la Quinta República.

¿QUÉ LEGITIMIDAD DEMOCRÁTICA PUEDE OSTENTAR UNA ASAMBLEA EN LA QUE LA MAYORÍA ABSOLUTA LA DETENTA UN PARTIDO AL QUE SÓLO HA VOTADO EL 15% DEL ELECTORADO?

¿Vamos hacia un nuevo récord de abstención?

Según el Ministerio del Interior, citado por AFP, la tasa es aún menor que en la segunda vuelta de las elecciones parlamentarias en 2012, que fue del 46.42%. En 2007, se situó en el 49,58%, y en 2002, en el 46.83%.

También se ha reducido en comparación con la primera ronda del 11 de junio a esa misma hora, cuando solo votó el 40.75% de los ciudadanos/as inscritos.

Es en el departamento de Seine-Saint-Denis donde más del 78% de la población se negó a acudir a los centros electorales.

Si la tendencia continúa, el gobierno que surja de las elecciones debería analizar con rigor y seriedad el desastre “democrático” que atraviesa Francia, en lo que atañe a las elecciones parlamentarias.

Este 18 de junio, según empresas de sondeos, como Ipsos-Steria, Sopra, Elabe y otras, anuncian que además de una abrumadora mayoría de escaños para el partido artificial creado por Macron, el desinterés de la ciudadanía ante los comicios llegará al 57% del electorado.


El apabullante y descarado apoyo mediático al partido del presidente francés Emmanuel Macron, puesto en marcha tras el invento pergeñado entre François Hollande y su delfín Manuel Valls para crear La República en Marcha, logró derribar el arco político hasta el punto de rebajar al Partido Socialista a niveles cercanos al extraparlamentarismo.

Tras los resultados de la primera vuelta de las elecciones legislativas del 11 de junio, es innegable que de 47 millones de posibles participantes, votó menos del 49%, porcentaje del que Macron recibió siete millones y medio de sufragios.

Todas las encuestas de opinión predicen un nuevo récord de abstención para la segunda ronda de hoy domingo 18 de junio.

El debate sobre las causas y consecuencias de esta baja participación ha generado grandes preocupaciones en Francia y plantea cuestiones sobre la legitimidad de la futura Asamblea Nacional.

El 11 de junio, más de uno de cada dos votantes se quedó en casa, lo que condujo a la menor participación habida en la primera vuelta de las elecciones legislativas, en toda la historia de la V República.

Recordemos que, según el Ministerio del Interior, la tasa de abstención fue de 51,29 por ciento, 8 puntos porcentuales más que en 2012 (42,8 por ciento) y 29 puntos porcentuales más que la primera vuelta de las elecciones presidenciales (22,2 por ciento).

Los sondeos de opinión están pronosticando un nuevo récord de abstención para hoy 18 de junio, tras lo cual la Asamblea Nacional, conformada por 577 escaños, no ostentaría una clara legitimidad popular, base de la democracia representativa.

Según una encuesta de la empresa Odoxa, publicada el viernes 16 de junio, nada menos que el 53 por ciento de los votantes potenciales planea no acudir a las urnas.

Si la victoria de La República en Marcha en la primera vuelta fue presentada en los medios como un tsunami político, debemos insistir en que la verdadera triunfadora de las legislativas sigue siendo la indiferencia y el desprecio al régimen.

¿Cómo puede legitimarse una “apisonadora” (las encuestas otorgan a LREM entre 350 y 375 escaños), cuyo soporte son 7 millones y medio de votos, cuando son 47 millones los llamados a participar?

Mecánicamente, esta impresionante abstención favorece a Macron, cuya base está más movilizada, pero el otro lado de la moneda es encontrarse con una Asamblea Nacional que no representa, en lo absoluto, las inquietudes de la población.

Desde la reforma electoral de 2001, situando las dos rondas legislativas inmediatamente después de las presidenciales, el nivel de abstención durante los comicios parlamentarios no sólo ha aumentado, sino que ha dado un vuelco a todo el arco político.

Los expertos hablan de un “cansancio democrático” entre los votantes, junto a la imparable decepción que genera la clase política, hoy bajo sospecha, por los escándalos de corrupción aireados en los últimos meses, además de las graves consecuencias de una reforma laboral “construida para derribar los intereses de los trabajadores“.

El 27 por ciento de los abstencionistas afirmaron que “no irían a votar porque piensan que las elecciones están arregladas de antemano y que todo está montado para que triunfe el movimiento de Macron“, en alusión directa a la descarada promoción  que las TV públicas y privadas han mostrado hacia el ex banquero, desde que Hollande le señalara como su candidato.

Un 24% aseguran que “no se identifican con ninguno de los programas y personalidades de los candidatos”, en tanto un 60% de la ciudadanía opina que una mayoría absoluta para el LREM en la Asamblea Nacional es lo peor que podría sucederle al “régimen democrático”.

Los 39 millones y medio de franceses/as que no son votantes pro-Macron están aturdidos, argumentó la doctora en ciencia política Virginie Martin, quien imparte clases en la Kedge Business School.

Y añade con cierto énfasis irónico: “En estas condiciones, resulta lógico cuestionarse la legitimidad de estas elecciones”.

Por su parte, Christian Delporte, experto y especialista en historia política, sentencia: “No puede admitirse que un partido como LREM, que representa al 15% del cuerpo electoral, detente el 75% de los escaños de la Asamblea Nacional”.

La debacle de esta llamada “democracia” la encarna una abstención superior al 50%, que constata la creciente decepción de la sociedad, ante una maquinaria diseñada para que, con la colaboración de los medios periodísticos y la más que discutible normativa en el reparto de escaños, la victoria política se coloque del lado de “los de siempre”.

Que en la Asamblea Nacional exista una mayoría absoluta de escaños para LREM, consumará la defunción de la democracia francesa.


Que la mayor parte de los diarios occidentales hayan dedicado primeras planas a la primera victoria del partido Francia en Marcha, utilizando titulares  como “Macron robustece su liderazgo“, “El Efecto Macron“, “La Ola Macron” o “Macron arrasa” causan más risa que deseos de seguir leyendo, ante la debacle de la democracia representativa que atraviesa la patria de la Revolución de 1790.

El descaro y la gilipollez periodísticas parece que caminan sin freno, hacia el mismo final que el de esa clase de elecciones amañadas desde los medios de comunicación, por órdenes de la banca privada y el gran empresariado, que en definitiva (para eso existe Bilderberg) son las cloacas doradas de donde parten las “orientaciones” hacia los votantes, convertidas en presencia constante en los medios del Delfín de François Hollande, ex presidente que ha enterrado al Partido Socialista francés.

En cualquier consulta donde el número de electores/as es tanta como en el vecino país (47 millones), la probabilidad de que un solo voto afecte al resultado final es tan baja como la de que Cristiano Ronaldo celebre un gol con cierto grado de humildad.

En los países europeos, dotados de leyes que castigan a los partidos pequeños, se prioriza a los grandes colectivos y se distribuyen de forma aviesa los votos, utilizando normas proporcionales tan injustas e ilegítimas como la D’Hont.

Resulta lógico que ante ese escenario y tras veinte lustros experimentando la forma de que la democracia beneficie, no al pueblo, sino a quienes detentan el poder económico, se debata lo que los expertos llaman “la teoría de la elección racional“, ya que racionalmente, una persona dotada de una inteligencia media debería no votar.

Item más. En ese juego en el que se ha convertido la democracia representativa, aplicando la lógica más elemental (que demuestra que un voto no cambia nada),  la participación en elecciones en grandes países debería ser cero.

Volviendo al fracaso de estos comicios en Francia, los medios hegemónicos olvidan voluntariamente que 25 millones de ciudadanos/as, por vez primera en la historia de unas elecciones legislativas, han demostrado que la racionalidad es mayoritaria.

A la insólita abstención del 51’29%  se une otro hecho singular. De los 22 millones que cumplieron su “compromiso político”, tan sólo 7 y medio optaron por Francia en Marcha.

Una Marcha bastante pobre, a tenor de un dato apabullante: el partido de Macron detentaría la mayoría absoluta de la Asamblea Nacional, contra la voluntad de 39 millones y medio de paisanos/as. A eso le llaman democracia.

Una palabra que en boca de Macron o Rajoy, Sánchez o Iglesias, Trump o May, Rufián o Rivera, resulta despreciable.

Ojalá ese desdén hacia las urnas gane adeptos, hasta que la democracia participativa se imponga por pura racionalidad y sentido común.


Francia está en camino de ser dirigida con la fórmula del partido único. Las encuestas de opinión señalan que el partido creado por el Presidente Emmanuel Macron, La República En Marcha (LREM) arrasará en las elecciones legislativas, cuya primera vuelta se celebra el 11 de junio.

LA MAYORÍA ABSOLUTA ES DE 289 DIPUTADOS, CIFRA QUE MACRON PODRÍA ALCANZAR SIN MUCHOS PROBLEMAS, AUNQUE LA PARTICIPACIÓN ES BAJA RESPECTO A 2012

De cero a 400 diputados. Es el resultado que los comicios podrían reflejar para la organización política ideada por Macron y que reúne bajo sus siglas a aspirantes salidos de la sociedad civil, junto a exdiputados socialistas, centristas o antiguos miembros del partido de la derecha, Los Republicanos (LR).

En una Asamblea de 577 escaños, los sondeos de opinión atribuyen a LREM entre 380 y 400, una victoria absoluta y aplastante, teniendo en cuenta que con 289 ya se obtiene la mayoría.

Los franceses expatriados ya han votado y LREM obtiene 10 de las 11 circunscripciones en juego; no realiza el pleno solo a causa de una alta abstención.

Macron sigue disfrutando del estado de gracia que le confirió su éxito en las presidenciales del 7 de mayo, y camina sin dificultades gracias, también, a la crisis en la que su abrumador éxito ha dejado a sus rivales de todo signo político.

Tras su éxito de mayo, Macron compuso un Gobierno con una mezcla de socialdemócratas, centristas democristianos y conservadores moderados.

Si antes de las presidenciales ya había comido el terreno a un Partido Socialista que eligió a su candidato más a la izquierda, otorgando la dirección del gobierno a un miembro —hasta ahora— de Los Republicanos, Macron ha hecho estallar al partido de la derecha francesa.

La derecha se rinde

En efecto, divididos entre quienes apoyan las reformas liberales de Macron y los “duros” que se niegan a colaborar con él, LR conceden que no podrán formar una fuerza suficiente para oponerse en la Asamblea al tsunami que se avecina.

El máximo dirigente de LR, François Baroin, confiesa en privado su amargura ante la catástrofe electoral que se les avecina.

Otros miembros de este partido, como Alain Marsaud, reconocen en público que “Macron está tan de moda que no se le puede frenar”. “Estamos —asegura— ante una fuerza irreversible”.

La derecha se pregunta cómo oponerse a un rival que les ha robado a varios dirigentes y que se propone llevar adelante medidas que ellos defienden desde hace años, sin atreverse a implementarlas.

LOS REPUBLICANOS YA HAN ARROJADO LA TOALLA

La desmoralización de LR es tal que aceptan la derrota, pero piden a Macron ser generoso con los perdedores. Y, así, le advierten que entre los posibles 400 diputados de LREM que se sentarán en la Asamblea Nacional, un centenar proveniente del PS podría frenar las reformas más sensibles en el aspecto social.

Un argumento a la desesperada y que está lejos de la realidad. Los socialistas que se han apuntado al caballo ganador montado por Macron pertenecen a la corriente socialdemócrata del PSF, y son tan partidarios de las reformas como el mismo Macron y su Primer Ministro, el ex LR, Edouard Philippe.

Socialistas en la ruina

Las elecciones del 11 y del 18 de junio pueden certificar la debacle espectacular del Partido Socialista, que se quedaría con un máximo de 35 diputados, según las previsiones más optimistas.

Las pesimistas le dan 25. Recordemos que al inicio del mandato de François Hollande, los socialistas, con sus aliados verdes y el grupo de radicales-socialistas contaban con la mayoría en la cámara.

El crepúsculo anunciado para el PSF se traducirá también en una crisis económica. Con esos pobres resultados no podrá ni siquiera pagar a sus trabajadores y deberá vender su lujosa sede palaciega en el centro del París más chic.

Jean-Luc Mélenchon y Marine Le Pen, que disfrutaron durante la precampaña presidencial con la esperanza de rozar el poder, se ven también desfondados y sin grandes aspiraciones.

A MELENCHON Y LE PEN LES TILDAN DE EXTREMISTAS LOS MISMOS QUE PIDEN LA CABEZA DE NICOLÁS MADURO, PROTEGEN EL TERRORISMO EN SIRIA Y DEFIENDEN LOS GOLPES DE ESTADO EN UCRANIA O PARAGUAY

Ambos se venden como la verdadera oposición y como los defensores de los derechos sociales que, aseguran, la nueva política de Macron va a cercenar.

La oposición, en los extremos

Mélenchon, que no cuenta ya con el apoyo del Partido Comunista, ha radicalizado su mensaje para hacerse audible. Aún así, los sondeos colocan a su formación por debajo del PS, con alrededor de una veintena de escaños.

​EL Frente Nacional ha vuelto a estallar en disputas internas, tras su decepción en las presidenciales, donde aspiraba a llegar al 40% de los votos.

Penalizado por la “alianza republicana” entre derecha e izquierda para cerrar el paso a los candidatos nacionalpopulistas en la mayoría de las circunscripciones, el FN de Marine Le Pen será víctima también del sistema mayoritario y, a pesar de los más de 10 millones de votos obtenidos hace un mes, puede que ni siquiera consiga ahora formar grupo parlamentario, es decir, llegar a los 15 diputados.

El Presidente Macron precisa de una mayoría aplastante para poder llevar adelante las reformas más profundas en materia de leyes laborales y sociales, que para los reformistas que le apoyan ayudarán a liberar el mercado de trabajo y reducir el desempleo, y que para el FN y “La Francia Insumisa” de Mélenchon supondrán el recorte en los derechos adquiridos por los trabajadores durante los últimos lustros.

Los sindicatos tendrán muy difícil oponerse, como en el pasado, a los intentos de liberalizar la economía francesa si Macron cuenta con la mayoría en la Asamblea.

El nuevo Presidente había pedido a sus conciudadanos que le otorgarán los poderes necesarios para aplicar las reformas que está preparando. Por el momento, parece que los franceses le van a dar esa carta blanca que le permita gobernar sin apenas oposición parlamentaria.

https://mundo.sputniknews.com/firmas/201706091069848123-politica-europa-paris-elecciones/



24 MILLONES DE FRANCESES DIJERON NO A LAS URNAS. EL PARTIDO ARTIFICIAL “FRANCIA EN MARCHA” GANA LA PRIMERA VUELTA CON UN 32%, ES DECIR CON EL VOTO DE 7 MILLONES Y MEDIO DE CIUDADANOS/AS
40 MILLONES NO LE HAN VOTADO, PERO BAJO LAS NORMAS “DEMOCRÁTICAS”, MACRON PODRÍA GOBERNAR CON MAYORÍA ABSOLUTA


Después de la elección presidencial, la población con derecho a voto tuvo su oportunidad de depositar su papeleta en las legislativas, para definir la nueva Asamblea Nacional eligiendo a los 577 diputados que conformarán la cámara baja francesa.

Si  a las 12 de la mañana la participación no llegaba al 2o%, una hora antes de que los centros electorales cierren las puertas (a las 6 de esta tarde), sólo había ejercido su derecho el 48% de la ciudadanía.

Se trata del mayor fracaso en unas elecciones legislativas, que indica a las claras la debacle de una democracia que no es tal, de un sistema que aleja al ciudadano de su responsabilidad y decepciona a millones de franceses/as que no creen en el régimen representativo.

La abstención en esta primera vuelta llegará al 50%, según estimaciones divulgadas hoy por tres encuestadoras.

Si se confirman estas cifras, sería un “récord” en la Quinta República. Más de 23 millones de personas (de los 47 con derecho a sufragio) optaron decir NO a las urnas y a los partidos.



La piedra angular de estas elecciones es la abstención. Si a las 12 de la mañana la participación no llegaba al 20% (unos 9 millones de votantes), teniendo en cuenta que solo quedan 6 horas para que cierren los colegios y que es domingo, podría suceder que no llegara a votar ni el 65 por ciento del electorado, cuyo total es de 47 millones, lo que significaría que más de 18 millones de ciudadanos no habrían participado en la jornada electoral.

La “democracia” casi siempre demuestra que el partido ganador es el abstencionista.


Francia elige hoy a los 577 diputados (incluyendo a los 11 que representarán a los ciudadanos residentes en el extranjero.

SI EL PARTIDO ARTIFICIAL DE MACRON LOGRARA LA MAYORIA ABSOLUTA EN ESTA PRIMERA VUELTA, FRANCIA ESTARÍA GOBERNADA DURANTE 5 AÑOS POR UN COLECTIVO TAN DERECHISTA COMO EL DE MARIANO RAJOY

En caso de que en esta primera vuelta ningún partido consiguiera la mayoría absoluta, se realizará una segunda ronda de votación el próximo domingo, a la que acudirían aquellos candidatos que hayan obtenido más del 12,5 por ciento de los votos.

Si esta premisa no se cumpliera o solo uno de los candidatos alcance la cantidad requerida, el día 18 de junio se celebraría la segunda jornada en la que se enfrentarían los dos partidos que hubieren recibido el mayor número de votos en esta primera vuelta.

En total, se presentan 7.882 candidatos, que renovarán la Asamblea Nacional, cámara baja del parlamento francés. El mandato de los nuevos diputados electos durará cinco años.

Señalar que la edad promedio de los aspirantes es de 48 años y que más del 42 por ciento son mujeres. En el parlamento saliente, ellas representaban tan solo el 26,9 por ciento de los diputados, apenas 155 de los 577 que forman la asamblea.

Los partidos en disputa son:

La República en Marcha: El partido de Macron, favorito en los medios, es el preferido por el empresariado, los banqueros y la alta burguesía, el más promocionado en las cadenas públicas y privadas, al que las encuestas otorgan la mayoría absoluta en esta primera vuelta, lo que el periodista Luis Rivas califica en Sputnik como “el partido único” que gobernaría Francia con la misma comodidad que Felipe González en la España de 1982.

Los Republicanos: El partido del ex presidente Nicolas Sarkozy (aunque este ya se haya echado a un lado) busca la revancha, tras la caída de su candidato en las presidenciales, François Fillon (19% por ciento en la primera vuelta), por escándalos de corrupción.

Francia Insumisa: El movimiento liderado por el socialdemócrata Jean-Luc Mélenchon aspira imponerse como fuerza de la oposición, aunque el Partido Comunista haya abandonado la coalición trotskista, a la que los sondeos otorgan al menos 15 diputados.

Frente Nacional: El partido de Marine Le Pen, animado por los excelentes resultados de las presidenciales (33,9 por ciento), espera contar con sus 10,7 millones de electores para convertirse en la principal fuerza de oposición del país, aunque la candidata haya recibido un trato mediàtico tan humillante como escaso. No obstante, los partidarios de Le Pen esperan obtener no menos de 50 escaños.

Y por último:

Partido Socialista: Tras el batacazo en las presidenciales (6,3 por ciento para su candidato Benoît Hamon), el PSF que gobernó el país durante los últimos cinco años bajo la presidencia de Hollande, busca a toda costa evitar un colapso generalizado.

Señalar que su electorado se ha dividido en dos tendencias. Una parte se unió al movimiento de Macron (con el ex primer ministro Manuel Valls, al frente) mientras que otros optaron por Mélenchon.

La solución, a las 10 de la noche de hoy. Bonne Chance, France¡.


LAS LEYES LABORALES QUE AHORA CASTIGAN A LOS TRABAJADORES/AS SERÁN AÚN MÁS RESTRICTIVAS QUE LAS QUE PREPARA EMMANUEL MACRON

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