Category: OPINIÓN



Las acciones de EEUU, que tras la disolución de la URSS se autoproclamó ‘gendarme mundial’, sumergieron a todo el mundo en el caos y llevaron al propio país a la decadencia, escribe Tom Engelhardt en el diario “The Nation”.

TOM ENGELHARDT ES UNO DE LOS ESCASOS PERIODISTAS Y ESCRITORES MÁS HONESTOS Y VALIENTES DEL IMPERIO

Según Engelhardt, las élites gobernantes de EEUU se proponen conducir la democracia a través de las armas, desestabilizando regiones enteras, pero ni siquiera se les ocurre que no son ni Rusia, ni Irán, ni Corea del Norte los que merecen ser castigados, sino un país más cercano: el mismo EEUU.

“Después de desplomarse la Unión Soviética en 1991 y hasta el momento reciente, casi todos los políticos de EEUU nos aseguraban que nosotros éramos la nación indispensable del planeta, la única y excepcional. (…) EEUU resultó ser la única superpotencia, un sheriff global y arquitecto del futuro planetario. (…) ¿Quién podía dudar de que había llegado el siglo americano más allá de toda comparación?”, dice.

Engelhardt recuerda los atentados del 11 de septiembre de 2001, cuando los islamistas desafiaron a la “superpotencia más grande de todos los tiempos” lo que hizo que el triunfalismo organizador del mundo se hiciera más firme en Washington y entre los altos cargos de la Administración del entonces presidente, George Bush.

EEUU, señala, se proponía “limpiar el mundo del terror” al usar, según el mismo Bush, “la fuerza más grande de la humanidad que el mundo jamás había visto antes”.

“Era tan incuestionablemente poderosa que ningún enemigo pudo resistir. “Liberó” no solo Afganistán sino también Irak, el país de Oriente Próximo que no tenía nada que ver con Al Qaeda ni con islamistas, pero que sin embargo, estaba gobernado por una persona a la que odiaba Washington”, indica.

Engelhardt explica que, en respuesta a la destrucción del Pentágono y las Torres Gemelas, un grupo de altos cargos de Washington decidió imponer su punto de vista sobre el orden mundial y la democracia, aprovechando el hecho de que en aquel entonces no había otra superpotencia capaz de obstaculizar sus intenciones o hacerle frente: la Unión Soviética ya solo era una página en la historia, mientras China, aun teniendo una fuerte economía, carecía de una potencia militar considerable.

TILDAN DE ULTRADERECHISTA A DONALD TRUMP, PERO GEORGE W.BUSH NO SOLO LO ERA SINO QUE LO PUSO EN PRÁCTICA 8 AÑOS

De ese modo, las élites estadounidenses aprovecharon el concepto de ‘exclusividad’ de EEUU para mostrar que el país no estaba en decadencia. Sin embargo, menciona, tales tentativas muy a menudo muestran lo contrario ya que “cuando eres verdaderamente indispensable y excepcional, no necesitas repetir que es así”.

El actual mandatario, Donald Trump, quizás al haber sentido el declive del país, aplicó el lema de Ronald Reagan: “Make America Great Again“.

Engelhardt opina que para comprender el nivel de decadencia actual de EEUU vale la pena notar que apenas medio año después del nombramiento de Trump, ya está amenazando con una guerra nuclear.

“¿Acaso no estamos viviendo en un mundo lleno de caos, creado por una sola superpotencia? Me parece extraño que nadie que tenga derecho a tomar decisiones, que no sienta ninguna responsabilidad por la frustrante situación en el mundo”, prosigue.

Engelhardt constata que cuando se trata de los males mundiales, los culpables siempre son los mismos, Vladímir Putin o también China, Irán e incluso Filipinas.

“Pero recuérdenme: ¿acaso el Estado Islámico no nació en una cárcel militar estadounidense en Irak? (…) ¿Acaso Washington no ignora sus promesas a Mijaíl Gorbachov? (…) ¿Acaso la Administración Bush no igualó Corea del Norte con Irak, que tanto quería invadir, e Irán (…) a pesar de que Corea del Norte no tenía nada que ver con esos países?”, pregunta.

George Bush calificó estos países de “eje del mal” y los relacionó con el terrorismo al aludir a un posible cambio de poder allí.

“Quiero hacer otra pregunta: si cada país asume una parte de responsabilidad, ¿por qué se condena solo a los malvados? ¿Qué hay de nosotros, de la única superpotencia, de su liderazgo y su mejor fuerza militar en la historia del universo? ¿Acaso no tenemos ninguna responsabilidad por la situación global, desde Corea del Norte hasta Oriente Próximo, Ucrania y Venezuela?”, reclama.

Al final, el autor recuerda Irak y las acusaciones del supuesto desarrollo de armas de destrucción masiva al calificar al Ejército estadounidense de verdadera arma masiva que desintegró Irak y desempeñó un papel clave en la formación de Daesh.

“En un contexto tan global, nuestro Congreso impone sanciones contra Rusia, Irán y Corea del Norte pero ¿quién va a sancionarnos a nosotros? (…) ¿Acaso EEUU no es responsable de nada? ¿Nadie ni siquiera recuerda nada?”, concluye el autor dejando la pregunta abierta.

https://mundo.sputniknews.com/america_del_norte/201708191071703056-experto-explica-porque-eeuu-merece-sanciones/


La tormenta mediática parece haberse alejado temporalmente de las costas venezolanas. Durante las tres semanas que precedieron la elección de los diputados a la Asamblea Constituyente, Venezuela bolivariana estuvo en las portadas de todas las empresas de comunicación internacionales.

LA NORMA CONSTITUCIONAL RECOGE LO SIGUIENTE:
“EL PUEBLO DE VENEZUELA ES EL DEPOSITARIO DEL PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO. EN EJERCICIO DE DICHO PODER, PUEDE CONVOCAR UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE CON EL OBJETO DE TRANSFORMAR EL ESTADO, CREAR UN NUEVO ORDENAMIENTO JURÍDICO Y REDACTAR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN

Obviamente no es una casualidad; se trataba de crear un clima favorable en la opinión pública para justificar un cambio de régimen por la fuerza.

Éste no ocurrió, y el pueblo venezolano ha dado legitimidad por las urnas a la Asamblea Constituyente, a pesar del boicot de la oposición y las amenazas que pesaban sobre los electores, Venezuela desaparece progresivamente de nuestros medios de comunicación, dejando espacio a la llegada de Neymar al PSG y a la de un bebé panda al zoológico de Beauval.

Como las nubes ya se han retirado (sin embargo atención al coletazo de la tormenta), ahora podemos constatar la amplitud de los daños dejados por el tifón mediático en la opinión pública, especialmente entre los partidarios y militantes de la transformación social.

El tiempo de restablecer la veracidad de los hechos será mucho más largo que el de enunciar mentiras, siempre habrá una duda y una desconfianza en cuanto se comience de nuevo a hablar de la Venezuela bolivariana.

Por lo tanto es conveniente volver a revisar la legitimidad de algunas fuentes de información.

Desde hace cuatro meses, una operación de desestabilización antidemocrática estaba en marcha en el país caribeño.

Se aceleró tan pronto el presidente Maduro, analizando la crisis política en la cual se hundía su país, decidió redefinir el pacto social que une a los venezolanos convocando a una Asamblea Constituyente.

La oposición venezolana, en nombre de la “democracia”, decidió boicotear e impedir por todos los medios la realización de este acontecimiento electoral

Los caciques de la derecha internacional manifestaron unánimemente una solidaridad incondicional con sus compinches venezolanos en su intento de derrocar el poder.

De Rajoy a Santos, de Uribe a Manuel Valls pasando por Peña Nieto y otros, ninguno de los dirigentes de derecha condicionó su apoyo a alguna crítica de esta oposición, por cierto muy poco democrática.

En cambio, en algunos sectores de izquierda, pudimos asistir a ejercicios de funambulismo político e incluso a ataques frontales contra la Revolución Bolivariana, en el momento en que está siendo atacada en todas partes.

La mayoría de estos comentaristas, para criticar el proceso revolucionario venezolano, no tuvieron que sacar sus referencias a la extrema derecha, se remitieron a los análisis producidos por los miembros de Marea Socialista, organización resultante de una enésima escisión de los partidos trotskistas venezolanos (1).

EL TROTSKISMO, COMO DIJO FIDEL, NO ES SINO UN VULGAR INSTRUMENTO DEL IMPERIALISMO

Estos últimos, para sobrepasar el marco íntimo de su organización, lanzaron un movimiento autodenominado «Plataforma del pueblo en lucha y del chavismo crítico». Gran golpe de comunicación, puesto que eso sugiere que tienen el monopolio de la crítica. Lo que obviamente es falso.

Para darse cuenta, basta con hablar un momento con cualquier militante o simpatizante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), o de las organizaciones de base de la Revolución bolivariana.

Como los medios y algunos políticos no han cesado de repetirlo, es claro que este movimiento incluye 4 de los 141 ex ministros del ex presidente Chávez (1999-2012).

Pero entonces, cabe preguntarse por qué la palabra del 3% de los ex ministros de Hugo Chávez pesa más que la del 97% restante que siguen apoyando la Revolución (2). En este caso, la legitimidad otorgada a esta ultra minoría parece sólo provenir de su reciente posicionamiento como opositora política.

Esta invocación permanente del «chavismo crítico» no es el fruto de la casualidad. Sistemáticamente retransmitido por los medios de comunicación dominantes o incluso por los líderes de la oposición, la eclosión mediática del «chavismo crítico» parece hacer eco al memorándum elaborado en 2006 por el ex embajador usamericano William Brownfield y revelado por Wikileaks tres años más tarde.

En el mensaje enviado al Departamento de Estado, el ex embajador describía el trabajo de la embajada para intentar dividir el chavismo (3). Parece que los esfuerzos encubiertos de los USA hayan dado resultado.

Venezuela no es un caso aislado. Todos los gobiernos progresistas de América Latina tienen una oposición llamada de izquierda. Rechazados mayoritariamente por los pueblo de sus países, el Psol en Brasil (1,55%), los Verdes en Bolivia (2,69%), El Frente de Izquierda en Argentina (3,43%), o la Unidad plurinacional de las izquierdas en Ecuador (3,23%) tienen un eco mediático desproporcionado con su falta de representatividad popular.

Y sin embargo, desde los «intelectuales de izquierda» hasta los medios de comunicación dominantes, sus análisis destructivos de los procesos revolucionarios son ampliamente difundidos en los países occidentales, sin que ningún cuestionamiento sobre la legitimidad de su punto de vista sea jamás evocado.

Aunque cada opinión es interesante para enriquecer el debate, esta cuestión de la legitimidad democrática de las fuentes de información es un problema (4).

Imaginemos un solo instante que el New York Times dedicara una doble página a una entrevista con Jacques Cheminade (5) para hacer un balance crítico de los inicios de Emmanuel Macron a la presidencia de la República.

Lo que chocaría no serían tanto las palabras pronunciadas por el político francés, sino la exclusión del mismo medio de personas consideradas como más legítimas porque reúnen en torno a ellos una corriente de ideas y una verdadera fuerza política de oposición.

¿En nombre de qué deben imponernos a los Cheminades venezolanos para descifrar la situación del país caribeño?

En las elecciones legislativas de 2015 en Venezuela, Marea Socialista y el «chavismo crítico» presentaron 67 candidatos a la Asamblea Nacional (6), estos últimos realizaron resultados histórica… mente bajos, que van del 0,01% al 0,1% (7).

Si un 99.9% de los venezolanos (chavistas o de oposición) rechazan los análisis y las propuestas de los miembros del «chavismo crítico», ¿por qué entonces esta visión se impone en el debate sobre Venezuela en una parte de la izquierda francesa? ¿Es porque esta última encuentra en estas críticas que entiende, una manera de separarse de una revolución que le escapa y cuyo alcance no mide?

Existe una expresión idiomática en francés equivalente a “ni con dios, ni con el diablo”. Se dice literalmente “mitad higo, mitad”. En el caso del pensamiento “mitad higos mitad uvas” («mi-figue mi-raisin») consiste en equiparar posiciones políticas adversas y desiguales.

Y sin embargo, incluso esta expresión idiomática típicamente francesa («mi-figue mi-raisin») tiende a hacernos olvidar que Francia es un país de uva, cuya producción es 2.000 veces superior a la producción de higo (8).

Todo el mundo convendrá que si se para la producción de higo no representaría un duro golpe para nuestra economía, la de la uva, en cambio, destruiría una gran parte de nuestros campos.

A nadie se le ocurriría la idea de poner en pie de igualdad estas dos producciones agrícolas. Sin embargo, casualidad de las cifras, el chavismo cuenta también 2.000 veces más votantes que Marea Socialista y su chavismo crítico, y a pesar de eso el higo blando consigue colocarse al nivel de la uva.

El pensamiento “mitad higos mitad uvas”, si se adapta perfectamente a los esquemas de pensamientos intelectuales, es impropio a la toma de decisión política en donde se es elegido para decidir entre distintas opciones políticas. Es de hecho, el mejor aliado de la derecha más reaccionaria.

Porque se esconde detrás de la ilusión de una tercera vía en un contexto sumamente bipolar invocando la libertad virtual del pueblo de rechazar las dos únicas opciones políticas creíbles que se ofrecen, dicho pensamiento participa en realdad a la justificación de las estrategias antidemocráticas de la oposición venezolana.

Este pensamiento abunda en algunos sectores de la izquierda de oposición, alejados desde hace mucho tiempo de los centros de poder y de la toma de decisiones.

Es el reflejo de una izquierda ONGizada e intelectualizada cuyo objetivo no es la toma del poder y el cambio social, sino la crítica permanente de las situaciones presentes.

No es sorprendente encontrar de manera recurrente en Francia y Europa, la argumentación de estos actores sin responsabilidad política ni legitimidad democrática.

La mayoría de las ONG « desplegadas » en los países progresistas de América Latina incluyendo Venezuela son en realidad los voceros internacionales de las tesis de la oposición, cuando no imponen la agenda política de los países extranjeros o grupos económicos que las financian.

Estas organizaciones secuestran la palabra de categorías sociales, apropiándose de su representación sin ningún control democrático. Dan así la ilusión de defender un pueblo o segmentos de la sociedad mientras que en realidad, sólo combaten por conceptos e ideales sin escuchar a los ciudadanos ni tener en cuenta sus reivindicaciones.

Si no tienen ningún impacto en los países sobre los cuales producen sus informes, encuentran un eco sistemático en una parte de la izquierda occidental, a su vez demasiado refugiada en asociaciones o en la Universidad.

Si la mayoría de las ONG se oponen a los gobiernos progresistas de América Latina, es también bajo la influencia de dos factores.

En primer lugar, con la toma de poder de movimientos populistas, un número no desdeñable de miembros de estas organizaciones fueron cooptados por el aparato estatal, debido a la promiscuidad entre su lucha y el proyecto político legitimado por las urnas.

Algunos miembros decidieron entonces que el espacio abierto por el poder era el lugar ideal para hacer avanzar sus ideas a pesar de las contradicciones políticas existentes y olvidaron la crítica permanente para la construcción política.

Aquellos que permanecieron al margen del nuevo momento político han levantado el velo sobre el papel que tenían en el viejo sistema de casta: el de cuerpos constituidos de la protesta, es decir de un espacio de críticas inofensivas que permite al sistema capitalista mantener la ilusión de la democracia.

Si este tipo de estructuras puede tener un papel positivo cuando el poder sólo favorece una élite, son totalmente inadecuadas cuando un gobierno se vuelve hacia la defensa del interés general.

En segundo lugar, se tiende a olvidar que los documentos publicados por algunas ONG son el resultado de un trabajo elaborado por personas que tienen sus propias posiciones políticas en la sociedad que supuestamente deben analizar.

EL MEJOR ALIADO DE LA DERECHA ES UNA IZQUIERDA “NI CHICHA, NI LIMONÁ”, COMO EL PSOE O PODEMOS EN ESPAÑA

Por ejemplo, en la época en que Robert Ménard no representaba aún el ala más radical del Front National de Le Pen (9), y en dónde muchos medios de comunicación y políticos se hacían eco de los informes de Reporteros Sin Fronteras sobre Venezuela, absolutamente nadie sabía que el corresponsal de RSF en Venezuela era un opositor furibundo, financiado por el Gobierno de USA a través de la Nacional Endowment for Democracy (NED) (10).

Este tipo de ejemplo abunda en Venezuela y en América Latina. Y sin embargo, una vez pasado el Océano Atlántico, sus puntos de vista serán admitidos con la mayor credulidad en nombre de la defensa de grandes ideales como la democracia, los derechos humanos o la libertad de la prensa (11).

No se trata obviamente de impedir a quien quiera que sea de pensar o emitir opiniones sobre Venezuela o sobre cualquier otro país, sino de presentar la fuente de esas informaciones y esas críticas en su justo lugar, y no subestimar nunca la capacidad del pueblo para juzgar de su propia condición, como fue el caso en Venezuela en el voto del 30 de julio de 2017 para elegir los diputados a la Asamblea Constituyente.

Así, cuando se escucha que esta Asamblea constitutiva o incluso Nicolas Maduro no tendrían más legitimidad, como lo claman al unísono la derecha más radical y un grupo de políticos disfrazados en “intelectuales de izquierda” (12), tenemos derecho a preguntarnos que representan, a sus ojos, los 8.089.320 electores chavistas que se desplazaron a las urnas para la elección de los diputados a la Asamblea Constituyente.

La oposición decidió boicotear la elección, los electores que votaron el 30 de julio de 2017 lo hicieron para señalar su adhesión a la propuesta política del Presidente Maduro.

Esto representa un 41,53% de los inscritos, es decir un número mayor que el que, en 2000, había ratificado por referéndum la anterior constitución (30,17% de los inscritos) (13). ¿Hay una legitimidad de dos velocidades?

Numerosos dirigentes de todo el mundo quisieran por cierto beneficiarse de tal apoyo popular y de esa legitimidad democrática. Recordemos que los presidentes de Colombia Juan Manuel Santos, de Argentina Mauricio Macri, o de México Enrique Peña Nieto, todos feroces opositores a Nicolás Maduro fueron elegidos con sólo 24% de los inscritos de su país.

Sin hablar de Michel Temer, que no recibió ningún voto popular para ocupar la Presidencia de Brasil. No es la coherencia política que sofoca los opositores a la revolución bolivariana.

¿Por qué aquellos que no reconocen esta fuerza chavista no denuncian entonces «la ilegitimidad» del presidente francés, Emmanuel Macron, elegido con el 43,6% de los inscritos, es decir un resultado comparable a la última elección venezolana, y sin boicot de la votación por parte de sus opositores?

Una vez más, es difícil imaginar que una serie de países, como fue el caso para Venezuela, no reconozcan los resultados de la elección francesa, y por lo tanto el presidente en ejercicio, en vista de la «escasa participación».

En este «dos pesos, dos medidas», vemos que se trata de un ataque político que no tiene en cuenta la legitimidad democrática que confiere el pueblo a sus representantes.

Las críticas sobre la ilegitimidad del gobierno venezolano procedentes de cierta izquierda o de organizaciones no gubernamentales nos preocupan extremadamente, ya que revelan sobre todo su rechazo de la democracia y su incapacidad para comprender las motivaciones del pueblo cuyos intereses pretenden representar.

Los últimos acontecimientos en Venezuela nos fuerzan a cuestionarnos sobre el lugar que deben ocupar, en nuestra democracia, las organizaciones políticas o algunos cuerpos intermedios cuando éstos se trasladan completamente de las preocupaciones populares, y sólo funcionan por una ideología completamente alejada de la realidad social.

Eso nos interpela también sobre la falta de legitimidad democrática de estas organizaciones cuando ellas pretenden hablar en nombre de personas que, no solamente, no se sienten representadas por estas organizaciones sino que, al contrario, legitiman el poder que éstas pretenden denunciar. Sobre este punto como sobre muchos otros, Venezuela no terminó de invitarnos a cuestionar nuestra propia realidad política.

Notas del autor

(1) No todos los trotskistas venezolanos se ajustan a esta tendencia. Así Stálin Pérez Borges, cofundador de C-Cura, luego de Marea Clasista y Socialista, luego de Marea Socialista, tomó distancias con sus antiguos camaradas y fundó la Liga Unitaria Chavista Socialista (LUCHAS), movimiento trotskista crítico, pero que sigue apoyando la Revolución Bolivariana.

Además hacemos hincapié en que, vista la arrogancia de algunos de sus dirigentes, una nueva escisión está amaneciendo en el «chavismo crítico». Asunto que pueden seguir quienes tienen tiempo que perder.

(2) Un número bastante limitado de estos ministros hizo defección en los primeros años del chavismo, incorporándose a la oposición de derecha. Es el caso de Luis Miquilena, Francisco Usón y Alfredo Peña por ejemplo

(3) Ver el memorándum en https://search.wikileaks.org/plusd/cables/06CARACAS3356_a.html

(4) En Argentina, el Frente de Izquierda (3,43%) llamó a abstenerse a la segunda vuelta que favoreció la victoria de Mauricio Macri de apenas un 2.68%. Las consecuencias dañinas de la vuelta a la era neoliberal decidida por el nuevo presidente son catastróficas para el pueblo argentino.

(5) Jacques Cheminade es un franco-argentino nacido en 1941, presidente desde 1996 del partido Solidaridad y progreso, liado al grupo de Lyndon LaRouche. Se presentó a las elecciones presidenciales francesas de 1995, 2012 y 2017. En esa última, obtuvo 65 000 votos, osea 0,18%.

(6) Ver la lista de candidatos en https://www.aporrea.org/poderpopular/a217218.html

(7) Ver los resultados de las elecciones en http://www.cne.gob.ve

(8) 3.000 toneladas de higos producidos en 2016 contra 6.247.000 de uvas. Ver http://ec.europa.eu/eurostat/fr/home

(9) Según las palabras de Louis Alliot, diputado y vicepresidente del Frente Nacional, ver http://lelab.europe1.fr/Pour-Louis-Aliot-vice-president-du-FN-Robert-Menard-s-entoure-de-gens-beaucoup-plus-radicaux-que-ne-le-sera-jamais-le-FN-14422

(10) Nadie excepto quizá Robert Ménard pero este no es el tema.

(11) Punto de vista admitido también en organizaciones internacionales. Así la ONU acaba de emitir un comunicado bastante negativo sobre la situación en Venezuela.

Sin embargo, la ONU no envió a ningún investigador sobre el terreno y, según su propia confesión, se basó en los testimonios de las ONG y de la ex fiscal de la República, opositora política de Nicolás Maduro, Luisa Ortega.

(12) Ver «El llamado internacional a frenar la escalada de violencia en Venezuela», en el portal de la derecha venezolana la más radical, LaPatilla.com ¿Coincidencia?

(13) Un 30,17% de los inscritos habían votado en favor de la nueva Constitución, 11,86% se oponían. El resto se abstuvo o votó nulo.

http://www.romainmigus.com/2017/08/la-pensee-mi-figue-mi-raisin-de-la.html


En referencia a las difíciles relaciones entre Rusia y Occidente, el director serbio Emir Kusturica dice RT visión de Vladimir Poutine, Donald Trump, y la situación en Ucrania, en el que ve una repetición de la guerra en Yugoslavia.

KUSTURICA AFIRMA QUE EL MAYOR ÉXITO DE PUTIN HA SIDO DEMOSTRAR QUE LA DEMOCRACIA EN OCCIDENTE ES UNA SIMPLE FARSA

RT: Usted dijo una vez que Serbia fue respetada en todo el mundo, gracias a Vladimir Putin. ¿Cuál cree que es la razón?

Emir Kusturica (E.K.): Vladimir Putin, en mi opinión, ha hecho algo muy importante para el mundo entero. Porque, como ha dicho un escritor ruso bien educado, fue la democracia la que sufrió más después de la caída de la URSS.

En la época de la Unión Soviética, los demócratas franceses, italianos, ingleses estaban tratando de demostrar a los que estaban en el otro lado del telón de acero, que en occidente reinaba una verdadera democracia.

Tras la caída de la URSS, ya no pueden seguir vendiendo esa mentira. Sólo era necesario seguir el movimiento del progreso natural, que está, en gran medida, alimentado por el lado oscuro de la naturaleza humana.

Además, estoy de acuerdo con las acciones de Vladimir Putin, que, con un estilo propio ruso pone en pie a su patria tras el siniestro período de Yeltsin, de modo que la gente puede estar orgullosa de su historia y – esto es lo más importante – de su cultura.

¿Por qué Occidente tiene problemas con Vladimir Putin? ¿Cuáles son las ventajas de la posición del presidente ruso?

Tomemos el ejemplo de Asia. Es la región más densamente poblada con grandes potencias económicas, incluida China.

Los mejores directores asiáticos hacen películas dedicadas a las cuestiones éticas, los autores de los siglos XIX y XX y que podemos encontrar en los libros de los grandes escritores rusos.

Esta es la historia que va a mostrar quién tiene razón y quién está equivocado, no los que tratan de reducir a cero el papel de la cultura en la historia de la humanidad.

Siempre que voy a Occidente, hablo con los intelectuales que saben muy poco acerca de Vladimir Putin y la Rusia contemporánea.

¿Quien sino Putin ha prohibido las importaciones de semillas transgénicas?. Este es uno de los peores aspectos de nuestro mundo: estamos usando los venenos de Monsanto, que no es natural y todos los días están causando muertes.

Putin puso la mano encima de la mesa, vetó a los productos transgénicos y ha revitalizado la agricultura rusa. Los resultados que obtuvo son espléndidos. Además, es un hombre que conserva la cultura de su país. Por esta razón, es un héroe.

RT: ¿Qué le ha parecido la reciente reunión entre Vladimir Putin y el presidente estadounidense Donald Trump?

E. K: Creo que Donald Trump no ha dicho lo que tenía que decir. Hablo de las promesas que hizo durante sus campaña electoral, que ha olvidado. Hay dos cosas a tener en cuenta.

En primer lugar, el hecho es que el “estado profundo” está detrás de todas las decisiones importantes tomadas en los Estados Unidos.

En segundo lugar, el complejo militar-industrial estadounidense es tan poderoso que el presidente no puede actuar sin el consentimiento de los demás.

Me parece la posición de Putin es positiva y, al mismo tiempo firme. También me di cuenta de la incertidumbre que rodeaba las palabras del presidente de Estados Unidos.

Yo diría que este encuentro nos ha demostrado que no es Trump quien toma las decisiones. Y eso es un gran problema para la humanidad en su conjunto.

RT:  Aquí en Mecavnik, Serbia, acaba de rodar la película  “En la Vía Láctea” en el que Monica Belucci y usted mismo son los protagonistas. Esta película recibió un precio en Sebastopol, Crimea. El 23 de julio, va a dar un concierto en Yalta, en Crimea otra ciudad. ¿No teme las sanciones europeas?

E. K: Sí. Pero la vida solo tiene sentido si se es libre, si puedo hacer lo que quiero. A lo largo de mi vida, he sido fiel a mis decisiones, a mi manera de ser. En esta situación, yo preferiría que las sanciones se impusieran a quienes preparan las guerras en Nueva York o incluso en Washington.

Tomemos el ejemplo la rebeldía del coronel Muammar Gaddafi y el caos que los estadounidenses están sembrando en el mundo desde hace decenios.

RT: ¿Qué opinas de la situación en Ucrania?

E. K: La situación en Ucrania, que yo sepa, es parecida a la que destrozó Yugoslavia. Siempre sufriendo la presión de Occidente. Durante la unificación europea, Occidente ya pensaba en dividir Yugoslavia. Y a pesar de todo lo que pueda decirse, la Yugoslavia dividida se ha convertido en un dolor de cabeza para el mundo.

La destrucción no proviene de aquellos que quieren salvar a su país, porque no lo salvan, sino que pagan para desestabilizar las naciones molestas.

Victoria Nuland [diplomática estadounidense encargada de las relaciones con Europa del Departamento de Estado] ha declarado públicamente que gastó 50 mil millones de dólatres para hundir Ucrania en ese caos.

Por otra parte, ¿cómo podemos ayudar las personas que visten diseños nazis? Estos eventos que tienen lugar en todo el mundo demuestran que los países capitalistas se están moviendo hacia el fascismo.

https://francais.rt.com/entretiens/41177-emir-kusturica-pays-capitalistes-se-dirigent-vers-fascisme


“La amenaza por parte de Donald Trump de una intervención militar en Venezuela ha convertido en rehenes a la oposición del país y a los ‘neocons’ estadounidenses”, opina el analista político francés Bruno Guigue.

LO MÁS REPUGNANTE DE ESTOS PERSONAJES, ES QUE ALGUNOS MILITAN EN PARTIDOS ADSCRITOS A LA INTERNACIONAL SOCIALISTA. (ASÍ SE ENTIENDE POR QUÉ “SUCIALISTAS” COMO TONY BLAIR, FELIPE GONZÁLEZ O MICHELLE BACHELET APOYAN GOLPES DE ESTADO O SON RESPONSABLES DE TERRORISMO, ADEMÁS DE CRÍMENES DE GUERRA)

RT France: Donald Trump habla una posible intervención militar en Venezuela. ¿Ve usted alguna posibilidad real de que se produzca esa agresión?

Bruno Guigue (B. G.): La verdad, no lo creo en las circunstancias actuales. La elección de la Asamblea Nacional Constituyente fue un éxito para el movimiento chavista y para la democracia venezolana. Con 8.1 millones de votantes y una tasa de participación del 41,5% es uno de los mejores resultados electorales alcanzados por la Revolución Bolivariana.

BRUNO GUIGUE FUE EL AUTOR, ENTRE OTRAS MUCHAS DELICIAS, DE UNA MEMORABLE CARTA ABIERTA A FRANÇOIS HOLLANDE, AL QUE LLAMÓ “EL FRANKENSTEIN DE LA REPÚBLICA”

Además, la mayoría de los estados de la región han criticado la amenaza del presidente de EEUU. Al poner en peligro la soberanía e independencia de un nación, Trump rema contra la corriente con el único propósito de satisfacer la derecha opositora y a los neoconservadores estadounidenses. Una comedia de cara a la galería.

RT : La clase política europea evalúa de diferentes maneras lo que está ocurriendo en Venezuela. ¿Cómo interpreta estos acontecimientos?

B. G: Hay dos aspectos clave en esta crisis y la mayoría de los comentaristas tienen cuidado en no vincular las dos caras de esa moneda.

En primer lugar, Venezuela, la crisis política se ha detenido, aunque temporalmente, ante el éxito de las elecciones de la Asamblea Constituyente.

Pero esa derecha opositora que apoya Washington no se ha cruzado de brazos, pero se ha visto obligada a admitir que ahora mismo ha perdido políticamente la partida.

No obstante, existe también una crisis económica que no parece que se pueda resolver a corto plazo y que los enemigos internos y externos de la revolución bolivariana aprovechan, para tratar de socavar la legitimidad del gobierno.

Sin embargo, esta crisis, de hecho, la alienta y la mantiene deliberadamente una buena parte de las élites empresariales y la alta burguesía, que importan artículos de lujo, pagando en dólares, mientras impiden por todos los medios que los artículos de primera necesidad lleguen a los supermercados de los barrios más populares.

Este sabotaje, unido al desabastecimiento, es una forma de guerra económica declarada contra las clases trabajadoras y un arma desestabilizadora. Algo muy preocupante, porque debemos recordar que el mismo método se aplicó contra el gobierno de Salvador Allende en Chile en 1973.

En América Latina, nadie olvida el siniestro papel jugado por Washington en los golpes de estado que colocaron en el poder a las peores tiranías, las más asesinas, que se recuerdan en el continente.

LATINOAMÉRICA NO DEBE OLVIDAR QUE EEUU APOYÓ TODOS LOS GOLPES DE ESTADO QUE LLEVARON AL PODER A LAS DICTADURAS MÁS CRIMINALES DE LA HISTORIA. TODOS LOS GOBIERNOS YANQUIS, DESDE EL SIGLO XIX, COLABORARON EN EL MAYOR GENOCIDIO DE LA HISTORIA, PERPETRADO EN LATINOAMÉRICA 

RT: El presidente venezolano, Nicolás Maduro, es a menudo tachado de dictador por las autoridades europeas y estadounidenses, junto a sus medios informativos. ¿Está justificado ese apelativo?

B. G .: Esa acusación es, simplemente, grotesca. ¿Cómo se puede llamar a un dictador a un jefe de Estado elegido democráticamente, que invita al pueblo a elegir una Asamblea Constituyente?

Desde la primera elección de Hugo Chávez en 1998, ¡han habido 19 elecciones en Venezuela! Lo que es sorprendente, desde el punto de vista histórico, es más bien la paciencia y la moderación del poder legítimo contra los repetidos intentos de golpe de Estado, el sabotaje y la desestabilización orquestada por la oposición reaccionaria, que no perdona que el sistema político actual haya suprimido los ingresos del petróleo que le llegaban a esa burguesía enriquecida, para redistribuirlos entre las clases trabajadoras. ¿Dictador? Resulta cómico si no fuera un tema muy serio.

RT: Junto con Venezuela, EEUU ha elevado el tono contra la RPDC. ¿Otra comedia verbal o algo más peligroso?

B. G: El juego de la retórica no llegará al terreno militar. Creo que este será el caso, teniendo en cuenta las recientes declaraciones del gobierno chino. Pekín aprobó la resolución del Consejo de Seguridad de imponer nuevas sanciones al gobierno de Kim Jong Un, pero no creo que Xi Jing Ping tolere el uso de la fuerza en las barbas de China, atacando a un estado soberano aunque bastante osado y nada dócil.

Dado que es inconcebible que Pyongyang tome la iniciativa de comenzar las hostilidades (ya ha matizado que no atacará Guam), significa que Washington asumiría unos enormes riesgos infligiendo un correctivo a la RPDC. Francamente, es poco probable.

El imperialismo estadounidense alcanzó sus límites objetivos y hoy resulta obvio, tanto en Corea como en Siria. Los Estados Unidos tratan de compensar esta pérdida de influencia política y belicista aumentando el tono y el énfasis en sus habituales amenazas, algo bastante comprensible en sus dirigentes.

https://francais.rt.com/opinions/42029-intervention-militaire-americaine-venezuela-probablement-esbroufe

NOTA DEL ADMINISTRADOR.- La Carta a Hollande de Bruno Guigue, puedes leerla AQUÍ


Los mandatarios de los países más influyentes de Occidente, como EEUU, Francia o el Reino Unido, cada vez tienen menos apoyo de la población, afirma Rostislav Íshenko, especialista en asuntos internacionales y columnista de Sputnik.

ELEGIDO “DEMOCRÁTICAMENTE” POR MENOS DE 8 MILLONES DE PERSONAS, AUNQUE TENIAN DERECHO A VOTO MÁS DE 47 MILLONES

El nivel de popularidad del presidente de EEUU, Donald Trump, alcanzó su mínimo histórico —tan solo el 34%— tras los violentos enfrentamientos entre neonazis y antifascistas, que tuvieron lugar en la ciudad estadounidense de Charlottesville y que pueden también propagarse a otras regiones del país norteamericano.

Ahora, el mandatario estadounidense corre el riesgo de perder el apoyo de la derecha conservadora blanca, que anteriormente constituía el núcleo esencial de su electorado.

El presidente más joven de la historia de Francia, Emmanuel Macron, que llegó el 15 de agosto a sus primeros 100 días como presidente del país, tampoco cuenta con el apoyo mayoritario del pueblo francés.

El nivel de popularidad de Macron solo alcanza el 36%, y es incluso más bajo que el de su predecesor, François Hollande, quien además había sido el presidente peor valorado en la historia de la república.

A su vez, el ministro de Macron François Bayrou, exresponsable de Justicia —quien solo estuvo en el poder poco más de un mes— o el general Pierre de Villiers, conocido por estar en contra de la reducción del presupuesto militar, ya han dimitido.

En cuanto al Reino Unido, el apoyo a la primera ministra, Theresa May, también está por los suelos. Solo 11 meses después de la victoria del Partido Conservador en las elecciones, el 9 de junio, el partido perdió la mayoría en el Parlamento.

La propia primera ministra también corre el riesgo de renunciar a su cargo en un futuro próximo.

Los tres políticos llegaron al poder de modos diferentes, pero en general, recorrieron el mismo camino, desde altos niveles de popularidad hasta la falta de apoyo.

Emmanuel Macron fue promovido por las élites que controlan la política en Francia, mientras que Donald Trump fue candidato de la llamada élite alternativa.

A su vez, Theresa May supone un intento de llegar a un compromiso entre la élite tradicional y la alternativa.

Occidente perdió flexibilidad política y ya no es capaz de adaptarse a las nuevas condiciones. La crisis del sistema, así como la falta de recursos, no dejan a las élites espacio para el compromiso. La lucha es cada vez más encarnizada, y las élites pierden el control sobre los acontecimientos.

El único modo de reducir las tensiones en el país es ‘propagarlas’ en el extranjero. No obstante, esta posibilidad se ve bloqueada por la fuerza militar de Rusia y China. De este modo, Occidente está en un callejón sin salida, concluye Íshenko.

https://mundo.sputniknews.com/opinion/


Con amenazas de guerra nuclear, intervenciones militares en los países del “traspatio” que no se hinquen ante el poder imperial y el Klan y los neo-nazis festejando su odio, todo sólo en una semana, de repente el futuro fue sustituido por el pasado.

LAS AMENAZAS BELICISTAS DE TRUMP CONTRA LA RPDC Y VENEZUELA HAN PUESTO EN ALERTA AL MUNDO

Unas 24 horas después de que Trump comentó que está contemplando una opción militar para Venezuela, ya que en ese país la gente está sufriendo y se están muriendo, en Charlottesville, Virginia, ultraderechistas armados golpearon a manifestantes pacíficos, y en un incidente terrorista –equivalente a los atentados recientes en Europa usando vehículos como armas– un blanco asociado con los neonazis atropelló a 20 personas, matando a una mujer.

El gobernador declaró estado de emergencia y la Guardia Nacional se preparó para entrar en acción. Todo esto en un país donde circulan más de 300 millones de armas en manos privadas, y donde como promedio mueren a balazos 93 personas todos los días, siete de éstas menores de edad.

Lo ocurrido el sábado en Charlottesville, Virginia, no es nada nuevo, pero sí es diferente, porque los participantes ahora afirmaron que forman parte de las filas de Trump.

David Duke, ex líder de un sector del Ku Klux Klan, declaró ahí: vamos a cumplir con las promesas de Donald Trump.

Las imágenes de los cientos de asistentes al acto denominado Unir a la derecha no ocultaron quiénes eran: esvásticas, águilas fascistas, consignas de sangre y tierra (de la frase “nazi blut und boden“), algunos coreando “los judíos no nos remplazarán“, junto con banderas de la Confederación y muchos con cachuchas y pancartas con Trump o su consigna de campaña “Haremos grande de nuevo a Estados Unidos”.

LOS SUPREMACISTAS BLANCOS DICEN APOYAR A DONALD TRUMO Y SE SIENTEN IDENTIFICADOS CON EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS. EN LA IMAGEN. EL SUPREMACISTA BLANCO RICHARD SPENCER, EL SÁBADO AL SER DESALOJADO POR LA POLICÍA EN LA PROTESTA DE CHARLOTTESVILLE. FOTO: AFP.

La respuesta ambigua y tardía de Trump el sábado –lamentando la violencia y el odio de todos los bandos sin condenar a los supremacistas blancos– fue tan aguada que líderes de su propio partido lo criticaron.

No es la primera vez que Trump rehusa condenar expresamente este tipo de actos de violencia por gente que forma parte de su base, y que afirman que lo llevaron al triunfo.

La semana pasada hubo un atentado terrorista contra una mezquita en Minneápolis (el presidente ha guardado silencio sobre ese incidente).

Son agrupaciones que marchan al estilo nazi, una de los cuales, Vanguard America, tiene un manifiesto que se titula Fascismo Americano, combinadas con agrupaciones supremacistas blancas con largas y sangrientas historias de linchamientos y asesinatos de afroestadounidenses, activistas de izquierda y actos violentos antisemitas, y, por supuesto, violencia contra migrantes de países no europeos.

Esto no es nada nuevo. En este país, ha habido más de 30 atentados de terror cometidos por estadounidenses blancos desde el 11 de septiembre de 2001, cuyas víctimas son la mayoría de los estadounidenses afectados por el total de actos de terror.

En 1995, el peor atentado terrorista en terreno estadounidense antes del 11-S fue cometido por ultraderechistas estadounidenses, quienes detonaron una bomba en un edificio federal en Oklahoma City que mató a 168 personas (incluyendo 19 niños) e hirió a 500.

La historia del fascismo en Estados Unidos ha estado presente desde los años 30 del siglo pasado, incluida la fundación de un Partido Nazi Americano.

Pero ahora ellos, junto con las agrupaciones de supremacía blanca que tienen siglos de antecedentes en un país cuya Casa Blanca –y gran parte de su economía– fue construida por esclavos negros, gozan de un nuevo momento gracias a Trump. Ahora el Klan puede marchar en público sin cubrir sus rostros con una capucha.

Pero la semana pasada empezó con otro tipo de nostalgia: Trump amenazó a Corea del Norte con fuego y furianuclear. A pesar de que los generales y jefes diplomáticos, incluyendo el propio secretario de Estado, Rex Tillerson, de inmediato buscaron tranquilizar a sus ciudadanos y aliados en otras partes del mundo al solicitar que, en esencia, no le hicieran caso al comandante en jefe, el ahora resucitado Dr. Strangelove de la Casa Blanca siguió amenazado.

Peor aún, algunos empezaron –es en serio– a calcular las dimensiones mortíferas de un hipotético conflicto nuclear.

Por su parte, analistas financieros estaban tratando de calcular que efecto tendría un guerra entre dos poderes nucleares sobre los mercados, reportó el Wall Street Journal.

SI EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS, DONALD TRUMP, ORDENA UN ATAQUE NUECLEAR CONTRA COREA DEL NORTE O VENEZUELA, SE SUPONE QUE SU GABINETE PUEDA DESOBEDECERLE CON LA JUSTIFICACIÓN DE QUE ESTÁ INCAPACITADO MENTALMENTE. FOTO: REUTERS.

Aunque el mensaje de los adultos en el círculo infantil de Washington insistieron que no había guerra inminente, algunos medios indicaron que, con los protocolos que existen, si el comandante en jefe ordena un ataque nuclear, no requiere de la autorización del Pentágono ni del Congreso, y no existe un mecanismo que pueda frenarlo más que la renuncia de los altos mandos militares o, aunque no se sabe porque no hay precedente, se considera que su gabinete lo puede declarar mentalmente incapacitado.

Y, también con nostalgia por otros tiempos, cuando Estados Unidos era grande, el presidente más presidencial, según él, declaró que si el gobierno de Venezuela no hace lo que él dicta, no descartará una operación militar.

A Trump no le han informado que, a estas alturas, es de mala educación amenazar a América Latina con otra intervención militar gringa (eso se hace ahora de otra manera, suavecito, con lo que llaman diplomacia y dólares para apoyar las fuerzas de la democratización).

Las cosas están tan alarmantes que muchos apuestan, para dormir un poco más tranquilos, que los generales controlarán al civil demente en la Casa Blanca.

Aún no se sabe si esos países latinoamericanos o la ONU que, por su supuesta preocupación por la democracia y la crisis socioeconómica exigieron que el gobierno de Venezuela cambiara sus políticas, ahora ofrecerán el mismo tipo de intervención humanitaria en Estados Unidos en nombre de poner fin a la violencia aquí, asistir a uno de cada seis estadunidenses que padecen hambre y rescatar a esta democracia.

http://www.jornada.unam.mx/2017/08/14/opinion/027o1mun


EN 1970, ELVIS SE OFRECIÓ COMO SOPLÓN AL ENTONCES PRESIDENTE RICHARD NIXON, PARA DELATAR A LOS ROCKEROS DROGADICTOS

Este 16 de agosto se cumplen 40 años de la muerte de Elvis Presley, un mito musical para cualquier rockero blandiblú, que los hay y muchos.

En Graceland, la que fuera mansión del divo, se reunirán miles de fans ataviados como acostumbraba “La Pelvis” a partir de 1962, celebrando una ceremonia tan patética como cateta hasta decir basta.

Sólo los paletos cum laude son capaces de un carnaval al que no acuden amantes del rock and roll, sino aquellos/as que jamás conocieron el Teatro Chino de Manolita Chén, dicho sea con todo el respeto que merecía la inolvidable vedette madrileña.

ELVIS PRESLEY, SIN LA MENOR DUDA, HUBIERA SIDO UN ARTISTA IDEAL PARA EL TEATRO CHINO DE LA GRAN MANOLITA CHEN

Bienvenido el homenaje anual, el recuerdo a la figura (discutible, como todas) del “fenómeno” de Tupelo, pero… ¡vade retro¡ a los integristas de la lentejuela y la quincalla, el oropel y la bisutería, o sea, los carcamales con cara de jugadores de casino de Las Vegas, que no hacen otra cosa que hundir lo poco que de auténtico tuvo el infortunado fachoso, protagonista de una docena de aberrantes películas, de las que se salvan únicamente “Jailhouse Rock” y “King Creole”, esta última, la mejor sin duda de ambas, dirigida por el astuto Michael Curtiz.

Elvis desaparecía del mundo de los vivos el 16 de Agosto de 1977 a la edad de 42 años, para ocupar de inmediato una lujosa vivienda en el Olimpo de los Elegidos, precisamente por haber pasado al más allá a una temprana edad.

Desde 1956, convertido en una de las figuras más promocionadas de la escena musical,  fue elevado a la categoría de “personaje de obligado conocimiento en la incultura de los EE.UU.”, como Marilyn Monroe o James Dean.

Sin embargo, Elvis no había inventado nada que no existiera previamente. El rock and roll ya había hecho acto de presencia (hacia 1947) en los clubes y cabarets de los guettos donde olvidaba sus penas el personal afroamericano, dado que sus ídolos no lograban colarse en la poderosa televisión, por el mero hecho de ser negros.

EL ROCK AND ROLL, FUE NEGRO Y CONTESTATARIO DESDE SUS COMIENZOS Y SU ÚNICO REY SE LLAMÓ CHUCK BERRY

Y así, genios como Fats Domino, Larry Williams, Chuck Berry o Little Richard tuvieron que soportar que un muchacho blanco, que únicamente gustaba de la música country (el equivalente yanqui a la copla o canción española), fuera considerado el arquetipo de creador del rock and roll, en detrimento no sólo de las auténticas raíces de tal forma de expresión musical, sino de sus más genuinos creadores, incluidos genios de rostro pálido como Jerry Lee Lewis o Eddie Cochran.

El nuevo estilo, popularizado hacia 1956 por el corrupto disc-jockey Alan Freed, obedecía a los verbos to rock y to roll (léase follar o chingar en el slam afroamericano), previamente utilizados en 1939 por Buddy Jones en la canción Rockin’ Rollin’ Mama, continuando por Arthur Big Boy Crudup con el tema Rock me, Mama (1944), por Wild Bill Moore con We’re Gonna Rock, We’re Gonna Roll (1947) y otra serie interminable de canciones e intérpretes que jamás fueron lanzados al estrellato desde las emisoras de radio y televisión: todos ellos tenían la piel de color bastante oscuro.

Los arteros y manipuladores dueños de las cadenas más importantes de radio y televisión, que además disfrutaban como enanos aplaudiendo las medidas que el senador Mac Carthy había emprendido contra todo aquel profesional del cine, la música, la literatura o la meteorología, que fuera sospechoso de simpatizar con el comunismo, gozaban igualmente dejando a los negritos fuera de la pequeña pantalla.

La “supremacía blanca” que hoy mata en Virginia, sigue enquistada en el imperio más criminal del globo.

Preferían que un muchacho paliducho usurpara el trono de un reino próximo a convulsionar el mundo de la música ligera. Si había que enervar sexualmente al personal, mejor blanco y embotellado.

La vestimenta que Elvis lució a partir de 1960 definió su trágico futuro. Parecía elegida entre la más esperpéntica que pudiera hallarse en las tiendas de moda. Las lentejuelas, los grandes cuellos, camisas con inmensas chorreras, hilos de oro, brocados casi taurinos, sustituían a las botas de punta afilada y los pantalones vaqueros.

La compañía RCA Víctor supo imponerle un tolerable aire de joven provocador, con cierto aire chulesco, peinado con aquel inconfundible tupé caído sobre la frente, luciendo una sonrisa mitad autosuficiencia, mitad alma lánguida, para dos años más tarde sufrir una de las transformaciones más patéticas de la pequeña historia de la música popular.

Con el paso de los años, su impostada voz, su meloso registro, se venían abajo y destrozaba con pasión versiones de éxitos de toda procedencia (en directo desafinaba más de una vez y reía de buena gana). Aquella supuesta rebeldía juvenil se agotó cuando aún no había cumplido veinticinco años.

EL PATETISMO Y EL RIDÍCULO ADORNARON A PRESLEY DESDE 1960 HASTA SU MUERTE, EL 16 DE AGOSTO DE 1977

El 21 de diciembre de 1970, Elvis se reunía con el entonces presidente Nixon, a petición del “rockero”, tras haber enviado una carta de seis páginas en la que solicitaba ser recibido en audiencia por el mandatario, al que ofreció sus servicios como “Agente Federal” de la Oficina de Estupefacientes y Drogas Peligrosas.

Tal vez el hecho de verse desplazado desde un mundo joven, vital y rebelde, que vibraba con Beatles y Stones, hasta los salones de lujosos restaurantes y hoteles de las Vegas, le condujera a una depresión y un “pastilleo” más que comprensible del que, por suerte y desdicha, salió aquella tarde de agosto de 1977.

Una llamada de los Servicios Informativos de RTVE (donde quien firma estas líneas trabajaba desde 1965) interrumpió mi descanso estival. Me invitaban a opinar sobre el luctuoso suceso en el Telediario de la 1ª Cadena, donde dije, exacta y sucintamente, lo que escribo hoy, precisando que en mi opinión, Elvis era un mito de neón.

Ni que decir tiene que los presentadores del informativo pusieron cara de pasmo y me despidieron como quien dice adiós al mismo demonio.

Un amigo recriminó mi varapalo a Elvis recordándome que John Lennon definió como “único” al de Tupelo. Tuve que responderle con un dato incontestable: en el álbum “Rock and Roll” del inolvidable Beatle no figuraba ni un sólo éxito de Presley.

Mi único elogio profesional hacia este miserable personaje consiste en conservar sus primeros singles en vinilo, cuando aún estaba lejos de convertirse en un objeto de culto para quienes, precisamente, no suelen comprender qué es el rock and roll. El resto de su obra no me interesa en lo absoluto.

Y si alguien se ofende por el titular, le sugiero que se rasque. No es amarga la verdad; lo que no tiene es remedio.


Como dijo Martin Luther King: “I Have a Dream” (“Tengo un sueño”). Estoy seguro de que a más de un ser racional le gustaría conmemorar 100 aniversarios de la caída de una bomba atómica sobre… Nueva York, por ejemplo.

Recuerdo cuando el compositor alemán Karlheinz Stockhausen, tras el ataque contra las Torres Gemelas, dijo: “Lo que ha pasado es la mayor obra de arte de todos los tiempos“.

Tal declaración le valió las iras de varios intelectuales y políticos, aunque el silencioso aplauso de muchas más personas en medio mundo; naturalmente, el artista explicó días más tarde en Internet lo que “quiso decir” con aquella frase y el agua volvió a su cauce.

Stockhausen adujo que esas palabras reproducía parte de la tradición cristiana, que vía Shakespeare dice que  “la mayor obra de arte de Lucifer, el ángel caído, encarna la destrucción”. 

Y precisó: “A lo largo de la historia muchos artistas han explorado la estética de la muerte y la destrucción. Leonardo da Vinci dedicó gran parte de su tiempo a proyectar nuevas armas y Walter Benjamin afirmaba que no existe civilización que no sea también expresión de la barbarie’

Estoy de acuerdo. Los gobiernos de EEUU llevan realizando “obras de arte terrorífico” desde hace más de 200 años. Ya es hora de que les regalen una. De ilusión también se vive.


En los últimos días, en coincidencia con la decisión de Cambiemos de hacer de Venezuela uno de sus ejes de campaña, fui sometido a un ataque sin precedentes desde las ciudadelas de la oligarquía mediática argentina a propósito de mis opiniones acerca de lo que está ocurriendo en aquel país.

LA MAFIA MEDIÁTICA OCCIDENTAL DEFIENDE, APOYA Y SOSTIENE EL TERRORISMO Y LOS GOLPES DE ESTADO COMO FÓRMULAS “DEMOCRÁTICAS” PARA DERRIBAR GOBIERNOS INCÓMODOS PARA WASHINGTON Y BRUSELAS

Periodistas y académicos unieron sus fuerzas para no sólo disentir con mis ideas sino también para lanzar toda suerte de agravios sobre mi persona. No tiene sentido referirme a cada uno de sus autores por separado, y esto por dos razones.

Primero, porque en el fondo su discurso es el mismo: variantes de un mismo guión dictado desde Washington, reciclado por sus acólitos neocoloniales y lanzado por ellos a través de los “medios independientes” (¿independientes de quiénes?) para hostilizar a quienes piensan distinto.

Segundo, porque individualizarlos sería conferirles a los autores de tales libelos una dignidad que su estatura intelectual y moral hace totalmente inmerecida. Dicho esto, en lo que sigue, va mi respuesta.

1.- En Venezuela la oposición está compuesta por dos sectores. Uno, que acepta al diálogo con el gobierno. Otro, totalmente opuesto a él y dispuesto a quebrar el orden constitucional y derrocar a Nicolás Maduro apelando a cualquier recurso, legal o ilegal.

Desgraciadamente, esta fracción ha sido la que hasta la semana pasada ha hegemonizado la oposición, amenazando al sector dialoguista con una brutal represalia si cedía a los llamados del gobierno. (1)

Negociar con éste equivalía, para los violentos, a una infame traición a la patria, merecedora de los peores castigos.

Este grupo extremista y fascista hasta el tuétano, venía conspirando contra la democracia desde el fallido golpe de estado del 11 de abril del 2002 y sus principales líderes: Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Freddy Guevara, Julio Borges y María Corina Machado apoyaron abiertamente aquel golpe.

LOS IMPULSORES DE GOLPES DE ESTADO, ASESINATOS, VIOLENCIA Y DESABASTECIMIENTO, APRUEBAN UNA LEY DE “IMPUNIDAD” PARA SUS CRÍMENES A LA QUE LLAMA “DE RECONCILIACIÓN”

Machado, una de las “demócratas” de hoy, fue firmante del Acta de Juramentación de la nueva junta de gobierno presidida por el empresario Pedro Carmona Estanga.

En dicha acta se cancelaban las libertades públicas, se abolían todas las leyes producidas por el chavismo y se decretaba la cesación en sus cargos de todas las autoridades electas y de los parlamentarios y ediles del país.

Estos fascistas fueron los que, bajo el liderazgo de Leopoldo López, organizarían la sedición de febrero del 2014 –significativamente llamada “Operación Salida”- una vez consumada la derrota del candidato Henrique Capriles en las elecciones presidenciales convocadas luego de la muerte de Hugo Chávez.

La “Operación Salida” adoptó las tácticas violentas de control de la calle aconsejadas en diversos manuales de la CIA y en la obra de uno de sus máximos teóricos, Eugene Sharp.

Aquellas contemplaban la realización de atentados de todo tipo a instalaciones públicas, autobuses, erección de barricadas armadas (“guarimbas”) impidiendo que la gente saliera de sus hogares y matanza indiscriminada de personas para aterrorizar a la población. A diario López declaraba que esta insurrección sólo cesaría con la renuncia de Maduro.

Finalmente se restableció el orden público, pero con un saldo luctuoso de 43 muertos. López fue apresado y enviado a la justicia donde, como veremos más abajo, recibió una moderada condena, desproporcionada en relación a los crímenes cometidos.

Este mismo grupo es el que en abril de este año relanzó la segunda fase de la estrategia insurreccional, pero incrementando exponencialmente la violencia de sus actos e introduciendo macabras innovaciones en sus tácticas de “oposición democrática”: arrojar bombas incendiarias sobre jardines infantiles y hospitales y, como en los viejos tiempos de la Inquisición, quemando vivas a personas cuyo pecado fuese tener el color de piel incorrecto según el criterio de los terroristas.

Cuando al describir este deplorable escenario utilicé la expresión “aplastar a la oposición” era obvio para cualquier lector atento de mi artículo que me estaba refiriendo a este sector y no a quienes deseaban una salida pacífica, como felizmente parece estar en marcha en estos últimos días.

Cualquier interpretación en contrario sólo puede ser producto de la mala fe. Pero fue dicha lectura la que originó la primera ronda de críticas e insultos.

2.- Si algo revela la monumental hipocresía de mis censores, es su sepulcral silencio a la hora de proponer alguna alternativa para detener la violencia en Venezuela.

Críticos que en su enorme mayoría no conocen ese país, que jamás estuvieron en él, ignoran su historia y no tienen amigos o parientes viviendo allí se dan el lujo de agraviar a quien piense de otra manera.

Mi preocupación obsesiva por el deterioro de una situación que podría desembocar en una orgía de muerte y destrucción se funda en la necesidad de evitar para Venezuela – y para los amigos que tengo en ambos lados, en el chavismo y en la vereda de enfrente- un final apocalíptico.

No es el caso de mis censores, a quienes en su condición de obedientes publicistas de la derecha – la de aquí y la de allá, y sobre todo la de “más allá”, en Washington- se les ordenó que descarguen toda su artillería contra quienes tuviéramos la osadía de defender el orden institucional en Venezuela.

ESTOS SON ALGUNOS DE LOS “TRABAJOS” DE LA MESA DE LA UNIDAD DEMOCRÁTICA QUE ALABAN WASHINGTON Y BRUSELAS

Mil veces hice la pregunta: ¿cómo se detiene la violencia iniciada, nuevamente por la derecha golpista, y ante la cual la respuesta del Estado fue débil e insuficiente?

Las respuestas casi siempre fueron evasivas, pero cuando les exigía mayores precisiones lo que decían era: “renuncia de Maduro y convocatoria a elecciones presidenciales.”

Es decir que estos severos críticos de mis opiniones, autoproclamados (pero inverosímiles) custodios de la libertad, los derechos humanos y la democracia, no son otra cosa que vergonzantes apologistas de la fracción terrorista de la oposición.

Lo que quieren estos furiosos escribas es nada menos que el triunfo de la sedición, la victoria de los golpistas, el retorno de los fascistas y la destrucción del Estado de derecho.

O sea, quieren exactamente lo mismo que la pandilla de López y sus compinches. Son, por lo tanto cómplices, cuando no autores intelectuales o legitimadores post bellum, de la barbarie desatada por la derecha. En su desesperación por acabar con el chavismo apelan a una retórica que sólo en apariencia es democrática.

Lo que hay debajo de sus huecas palabras es una afrenta a los valores humanísticos que dicen defender. Tendrán que hacerse cargo de su apología de la violencia.

Porque, en la reseca llanura de la política latinoamericana, con tantas “democracias” que empobrecen, marginan y lanzan a la desesperación a millones de personas, no sería de extrañar que fuera de Venezuela surjan grupos que, ante el ostensible vaciamiento del proyecto democrático, decidan también ellos apelar a la violencia para derrocar gobiernos que los hambrean y embrutecen.

Si los sedicentes custodios de la democracia aprobaron esa metodología en Venezuela, ¿la apoyarán también cuando se ensaye en otros países?

¿Qué van a decir entonces? ¿Que saquear, incendiar, matar y quemar vivas a personas está bien en Venezuela pero estaría mal en Colombia, Argentina, México?

¿No les suena un poquitín incoherente exaltar la vía insurreccional en contextos laboriosamente democráticos y que tanto costó construir?

3.- Decíamos más arriba que esta ofensiva se produce en momentos en que el gobierno argentino hizo de Venezuela uno de los ejes de su campaña electoral.

Este sábado fue la punta de lanza para suspender a Venezuela del Mercosur, violando las normas del Mercosur y la Carta Democrática establecida en el Protocolo de Ushuaia, y los ataques tienen que ver con eso pero también con algo más.

Obedientes, los escribidores y charlistas de los medios hegemónicos arremeten con saña contra cualquiera que defienda al gobierno legal, legítimo y constitucional de Nicolás Maduro.

La voz del amo imperial les exige que digan que su gobierno es una feroz dictadura, una manzana podrida en el cajón donde brillan las ejemplares democracias de Argentina, el Brasil del golpista Michel Temer, y Paraguay, dignas herederas de la democracia ateniense y sus grandes líderes como Pericles, Solón y Clístenes, que empalidecen cuando se los compara con sus actuales sucesores sudamericanos.

Tremenda dictadura la de Maduro en donde, seguramente al igual que en tiempos de Videla, Pinochet y Stroessner, sus opositores pueden ir a Estados Unidos para solicitar la intervención armada de ese país en Venezuela, como lo hiciera el presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges en su visita al Jefe del Comando Sur, Almirante Kurt Tidd, y regresar al país sin ser molestado por las autoridades, conservar su inmunidad parlamentaria, ofrecer conferencias de prensa y entrevistas en numerosos medios nacionales e internacionales y proseguir con su actividad proselitista y destituyente sin ninguna clase de limitaciones.

Seguramente ocurriría lo mismo con los opositores en las dictaduras de Videla, Pinochet y Stroessner. Este es un ejemplo entre muchos otros. Uno más: en Venezuela la mayoría de los medios de comunicación son contrarios al gobierno y las grandes cadenas de noticias internacionales tienen sus corresponsales instalados en aquel país que día a día “malinforman” o “desinforman” al resto del mundo sobre lo que ocurre en Venezuela sin ninguna clase de restricciones.

Es que la “posverdad” y la “plusmentira” se convirtieron en monedas corrientes en los medios hegemónicos.

Conviene reproducir aquí lo que recientemente escribiera Boaventura de Sousa Santos, profesor de la Universidad de Wisconsin y uno de los más distinguidos sociólogos y juristas contemporáneos.

Después de firmar un manifiesto de intelectuales críticos del gobierno de Nicolás Maduro, de Sousa Santos sintió la necesidad de escribir un artículo porque, según sus palabras, “estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar un gobierno legítimamente electo, atizar el incendio social y político y legitimar una intervención extranjera de consecuencias incalculables.”

Y, poco más adelante, en ese mismo artículo, nuestro autor, cuya autoridad científica y moral convierte a mis críticos en deformes pigmeos, termina diciendo que: “El gobierno de la Revolución bolivariana es democráticamente legítimo. A lo largo de muchas elecciones durante los últimos veinte años, nunca ha dado señales de no respetar los resultados electorales. Ha perdido algunas elecciones y puede perder la próxima, y solo sería criticable si no respetara los resultados. Pero no se puede negar que el presidente Maduro tiene legitimidad constitucional para convocar la Asamblea Constituyente.”(2) Suficiente en relación a este tema.

LOS ESTUDIANTES Y PROFESORADO DE LA UNIVERSIDAD BRITÁNICA DE OXFORD, CALIFICARON A LA PRENSA ESPAÑOLA COMO LA DE MENOR CREDIBILIDAD DE TODA EUROPA

4.- Siempre en función de la dupla “posverdad-plus mentira” ninguno de los órganos de la oligarquía mediática que nos desinforma a diario en toda América Latina -incluyendo a “El País” de España, director de esta desafinada orquesta mediática- mencionó una noticia que ningún medio de comunicación “serio e independiente”, como gustan llamarse estas agencias de propaganda que hoy nos bombardean con sus falsedades, podría haber dejado pasar por alto.

En su conferencia de prensa del 1º de agosto el Secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, anunció oficialmente que “estamos evaluando todas nuestras opciones de política acerca de lo que nosotros podemos hacer para crear un cambio de condiciones donde o bien Maduro decida que ya no tiene futuro y quiera marcharse por voluntad propia o nosotros podemos hacer que los procesos gubernamentales en Venezuela vuelvan a lo que marca su Constitución.” (3)

O sea: el Imperio, por boca de su encargado de relaciones exteriores, anuncia que está implicado en la concreción de un golpe de Estado en Venezuela y tan gravísima novedad es escandalosamente silenciada en los grandes medios, esos que dedican ríos de tinta y horas y más horas de radio y televisión para acusar y difamar a diestra y siniestra a quienes denuncian las maniobras del imperialismo y sus lugartenientes locales para destruir regímenes democráticos, como lo hicieron –para nombrar sólo los casos más resonantes- en Guatemala (1954), en Brasil (1964), en República Dominicana (1965), en Chile (1973), en Honduras (2009), en Paraguay (2012) y hace pocos meses en Brasil.

CON LA HABITUAL DESFACHATEZ DE LOS GOBIERNOS DE EE.UU., REX TILLERSON ADMITIÒ QUE WASHINGTON TRABAJA PARA DERROCAR A MADURO

Pocos días antes había sido el Director de la CIA, Mike Pompeo, quien declarase en su ponencia ante el Foro de Seguridad convocado por el Aspen Institute que “basta señalar que estamos muy esperanzados de que puede haber una transición en Venezuela, y nosotros -la CIA-, está dando lo mejor de sí para entender la dinámica allá para que podamos comunicársela a nuestro Departamento de Estado y a otros, los colombianos. Acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá, la semana antepasada, hablando exactamente sobre este tema, intentado ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para obtener un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo.”(4)

¡Al demonio con la soberanía nacional, la autodeterminación de los pueblos y la democracia!

Porque si al emperador no le gusta el gobierno que existe en algunas de las provincias del imperio lo derriba sin miramientos.

Y la prensa de todo el hemisferio, más la española, convenientemente aceitada y colonizada, acepta el engaño sin chistar y se esmera por blindar la ominosa noticia con la colaboración de los habituales saltimbanquis de los medios que dicen los que se les ordena decir, no importa lo que hayan dicho antes.

No es conveniente que el pueblo se entere de estos planes insurreccionales de la Casa Blanca que producen un daño irreparable a la credibilidad de la democracia porque esta sólo será respetada si sus resultados son del agrado del emperador.

Caso contrario el error se corrige con una ayudita de los boys de la CIA y la “embajada”. Mejor será que la población siga pensando que el imperio tiene su sede en Orlando y sus personajes más significativos son el Pato Donald y el Ratón Mickey, que la CIA es una vetusta leyenda soviética y los otros quince servicios de inteligencia de Estados Unidos productos de una alucinación colectiva que afectó irreparablemente los cerebros de Noam Chomsky, Howard Zinn, Tom Engelhardt, Michael Parenti, James Petras, Jim Cockcroft, Philip Agee y John Perkins.

Que no vaya a recordar ese pueblo que en el mayor acto terrorista de la historia Estados Unidos arrojó dos bombas atómicas sobre dos ciudades indefensas cuando Japón estaba vencido y que sí recuerde, en cambio, que Washington ha “exitosamente” exportado la democracia a Irak, Libia y Ucrania y ahora está tratando de hacer lo mismo en Siria y Venezuela.

En síntesis, que Estados Unidos es lo que Hollywood dice que es y que Julian Assange es el novio despechado de la hija de Donald Trump y por eso inunda al mundo con sus mentiras desde Wikileaks.

Se cumple lo que hace ya un siglo había pronosticado Gilbert K. Chesterton cuya cita pusimos como epígrafe a este escrito: los medios existen para impedir que la verdad sea dicha, que la verdad sea conocida. (5)

5 y final.- El torrente de mentiras, falsedades y ocultamientos de mis críticos, me obligaría a escribir un libro para desnudar toda y cada una de sus canalladas. No lo merecen.

Prefiero proseguir con mis análisis y no perder mi tiempo discutiendo una a una sus acusaciones y respondiendo a sus insultos. Pero haré una excepción en relación a una de sus más socorridas mentiras: la reiterada caracterización del líder fascista y golpista Leopoldo López cono un “preso político.”

En su afán por congraciarse con el imperio y la derecha vernácula los personeros de la oligarquía mediática insisten en el tema y, aún más, endiosan a ese personaje y a otros de su calaña como si fueran heroicos combatientes por la libertad.

¿Les suena la melodía? ¡Claro! Washington la empleó varias veces en el pasado: Combatientes por la libertad fueron los “exiliados” iraquíes que atestiguaron que el gobierno de su país estaba fabricando armas de destrucción masiva, a sabiendas de que tal cosa era una flagrante mentira.

Pero sus testimonios fueron decisivos para que el Congreso de EEUU aprobase la declaración de la guerra contra Irak junto a José María Aznar y Tony Blair, siniestros cómplices del engaño que todo el mundo sabía era tal. (6)

Antes habían utilizado la misma virtuosa categoría para exaltar la imagen de los “contras” nicaragüenses, convirtiendo a unos brutales mercenarios en heroicos luchadores por la democracia y los derechos humanos. Volvieron a hacer lo mismo con la “oposición democrática” a Gadaffi supuestamente bombardeada por este en Bengasi, un hecho que luego se demostró absolutamente falso pues el monitoreo satelital de la zona reveló que no existió tal bombardeo. (7)

Pero la mentira surtió efecto y las víctimas de ese supuesto ataque rápidamente se convirtieron en valerosos combatientes por la libertad.

Lo mismo está ocurriendo hoy en Venezuela, caracterizando como “preso político” a un señor como Leopoldo López que en realidad es un político preso, y que lo está por haber sido encontrado culpable del delito de sedición.

En Estados Unidos, por ejemplo, esto configura un crimen federal y puede llegar a ser purgado con prisión perpetua y hasta con la pena capital si es que en los incidentes promovidos por los sediciosos para alterar el orden institucional o derrocar a las autoridades constituidas se produjeran víctimas fatales.

Parecida es la pena contemplada en España (recordar el caso del Teniente Coronel Antonio Tejero, en 1981) a quien en principio se lo sancionó con prisión perpetua por haber intentado un incruento golpe de estado ocupando la sede de las Cortes, reteniendo a los diputados pero sin provocar el menor destrozo dentro y fuera del recinto.

La sanción a López, en cambio, fue mucho más benigna pese a los destrozos producidos y las muertes ocasionadas: 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión.

Con el ánimo de reducir la crispación política en vísperas de la Asamblea Nacional Constituyente la justicia venezolana le concedió el benefició de la prisión domiciliaria.

Tal como es habitual en estos casos su otorgamiento estaba regido por estrictas reglas, una de las cuales era abstenerse de hacer proselitismo político, norma que el líder golpista violó repetidamente y por eso fue devuelto a la cárcel.

Lo mismo ocurre en EEUU cuando un reo sale de la cárcel bajo “parole” y viola las condiciones de la libertad condicional. Nada nuevo.

El gobierno argentino, y otros de su mismo signo, insisten en la liberación del “preso político” Leopoldo López, mientras mantiene como prisionera política sin cargos y sin proceso, y en contra de los reclamos de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, a Milagro Salta en la prisión de Alto Comedero, en Jujuy.

Sin embargo, bastó que yo dijera que el retorno a la cárcel de López se ajustaba a derecho y era lo que legalmente correspondía para que un tropel de críticos se abalanzaran de nueva cuenta contra mi persona, haciendo lugar inclusive a la inserción en una de esa notas de ataques soeces y agraviantes extraídos de los mensajes enviados en las redes sociales, algo que yo al menos nunca había visto antes y que expresa el grado de putrefacción moral a que han llegado las oligarquías mediáticas en la Argentina y Nuestra América. (8) ¡Dixit, et salvavi animam meam!

NOTAS

(1) Afortunadamente para la paz en Venezuela los líderes de Acción Democrática manifestaron días atrás que presentarían sus candidatos a las elecciones de gobernadores y alcaldes previstas para la segunda mitad de este año, rompiendo de ese modo el chantaje al que los tenía sometidos la fracción terrorista de la oposición. Es muy probable que en los próximos días otros partidos adopten la misma postura.

(2) Ver su “En defensa de Venezuela”, en La Jornada (México), 28 Julio 2017

(3)https://www.state.gov/secretary/remarks/2017/08/272979.htm . Fue también publicado en España por el periódico digital Público: http://www.publico.es/internacional/crisis-venezuela-secretario-eeuu-dice-estudiando-forma-derrocar-maduro.html

(4) https://red58.org/la-cia-confirma-que-est%C3%A1-trabajando-para-derrocar-a-venezuela-c485f0754487

(5) Me permito recomendar la lectura de algunos libros que permitirán comprender un poco mejor el mundo en que vivimos y el papel que en él desempeñan los medios: Pascual Serrano, “Desinformación. Como los medios ocultan al mundo” (Barcelona: Península, 2009) y del mismo autor, “Medios Violentos: Palabras e imágenes para el odio y la guerra” (Madrid: El Viejo Topo, 2008).Ver también Denis de Moraes, A batalha da mídia (Río de Janeiro, Pao e Rosas, 2009)

(6) Ver el magnífico documental “Iraq: a deadly deception” que prueba todo esto. Ir a: https://www.youtube.com/watch?v=3fNkeOZlM4U

(7) Ver al respecto: https://www.youtube.com/watch?v=XYesnOD6_gQ

(8) “Atilio Borón aplaudió los encarcelamientos de opositores en Venezuela y en Twitter le respondieron”, en https://www.clarin.com/mundo/atilio-boron-aplaudio-encarcelamientos-opositores-venezuela-twitter-respondieron_0_HkGhBMRU-.html

Fuente: Investig’Action


Venezuela hoy es un recipiente donde se ponen etiquetas como “dictadura“, “irrespeto a los derechos humanos“, “mal gobierno“, “falta de democracia“, “hambre“, “violencia” y “muerte“, identificándolas todas con el nombre del Gobierno de Nicolás Maduro, cuando no las endilgan al chavismo a secas.

LOS PRESUNTOS PROGRESISTAS COINCIDEN CON LA ULTRADERECHA, EXIGIENDO A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA QUE RESPETE A QUIENES QUIEREN ELIMINAR TODAS LAS CONQUISTAS SOCIALES LOGRADAS BAJO INTENSA LUCHA POPULAR Y ADEMÁS QUE LIBERE A LOS RESPONSABLES DE DECENAS DE ASESINATOS, A LOS QUE TILDA DE PRESOS “POLÍTICOS”

Este recipiente por lo general se le tira a una fuerza política que sea fácilmente identificada con el chavismo para demonizarla.

Como se vio en la elección de España con la aparición de Podemos y su mal manejo de esta situación, con declaraciones tan lamentables como las de Pablo Iglesias, considerando a Leopoldo López un “preso político” por fomentar la destrucción del Ministerio Público en 2014.

Hoy este fenómeno se ha recrudecido, debido a la celeridad con la que Estados Unidos necesita imponer que Maduro es un dictador para avanzar con su agenda en Venezuela.

Ampliamente sabido es que cuando Barack Obama preparaba la invasión a Libia sucedió lo mismo con Gadafi, avalada por la izquierda y la derecha por igual. Y hoy ese país es un mercado de esclavos a cielo abierto.

Entonces se da la casualidad de que en América Latina comienza a suceder la misma maniobra en países como Brasil, Argentina y Ecuador, por citar los ejemplos más visibles donde el progresismo ha perdido completamente el poder y está en serios problemas para detener las reformas económicas neoliberales que se les vienen encima, como los recortes en programas sociales y la hipoteca del futuro de sus países vía deuda y privatizaciones.

Sin embargo, bastante demostrativo es el caso de lo que sucede en Argentina, en medio de una campaña electoral donde el principal activo del macrismo es desviar la atención con Venezuela, porque hay sectores de la progresía que, asediados por la derecha, se ven obligados a calificar a Maduro como un dictador, entre líneas, para ubicarse automáticamente en la cola de Trump, McMaster y el resto de personajes listos a quebrar a Venezuela en mil pedazos.

Sus argumentos, calcados a los de Eva Golinger, se resumen en que Venezuela se encuentra en una zona gris, donde ninguna de las partes respeta las reglas institucionales.

Lo que según ellos es responsabilidad de Nicolás Maduro por no permitir elecciones abiertas y libres, en un momento donde la estrategia contra el país es utilizar este pretexto para vaciar de contenido las instituciones.

Bajo el fin de transformar el Estado en una cáscara donde, al igual que Brasil y México, se permita la reconversión de la fuerza laboral de los venezolanos en trabajadores de maquila y sus recursos naturales en baratijas en el mercado mundial, violando todas las normas de la institucionalidad democrática que dicen defender.

Estos sectores progresistas, además, le exigen al chavismo que respete ser eliminado física, moral y simbólicamente con todos sus dirigentes presos.

Pero claro está que por una vía democrática de todo o nada, donde no se discuta el modelo de sociedad de fondo, en un contexto en el que el mismo Consejo Nacional Electoral ha abierto dos vías electorales para definir el conflicto y la parálisis institucional: las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente y las regionales del 10 diciembre de este año.

Así es que al chavismo se le critica ser audaz por buscar reinventar el mismo Estado que pretende destruirse desde fuera con anuencia de la oposición local.

Con una votación donde las postales son las de millones de personas yendo a sufragar amenazadas físicamente y secuestradas por sus propios vecinos, cuando no por los paramilitares colombianos de frontera, que pretenden iniciar un conflicto civil en ese área territorial, acorde a lo que dijera el jefe de la CIA, Mike Pompeo, sobre el trabajo con este país para una “transición democrática” en Venezuela.

Estos progresistas de clase media se refugian en sus mejores lugares cómodos, sus edificios con vistas panorámicas en grandes urbes, y desde ahí es que se suman al coro para decirle dictador a Maduro con estrambóticas explicaciones académicas para ni siquiera asumir su posición real.

Según ellos, Leopoldo López y Antonio Ledezma son, además, presos políticos y en ningún momento se detienen a observar cómo dirigentes opositores han aupado a grupos que queman personas vivas y quieren iniciar una guerra.

Porque, como decimos, el único culpable es Maduro y el chavismo, quienes se resisten a hacer una elección abierta como las regionales del 10 de diciembre, paradójicamente.

Esta crítica cómoda, para sentirse bien con uno mismo ante el pésimo momento regional, en realidad esconde un extravío político mucho más grande en esta matriz de pensamiento progresista, influenciada por institutos de la socialdemocracia europea.

Hablamos de la imposibilidad de comprender y actuar sobre la transformación completa de los Estados en la región para evitar su total desguace, una vez que estos buscan ser asimilados en el mercado global para volver a “crecer económicamente” con acuerdos de libre comercio.

Por lo que Venezuela es una hermosa etiqueta de autoconsolación, y el chavismo es todo aquello que estos sectores no pueden idear ni hacer en sus propias realidades concretas, en un momento en el que se han retirado de la militancia activa hacia empleos para producir ideas y opiniones para la maquinaria de sentido común dominante, de izquierda y de derecha, cuando sus propios países son entregados a grandes bancos y pierden cualquier tipo de mínima soberanía.

No es para menos esta crisis de pensamiento, de comprensión real del momento regional, en la que para ellos sólo importan los dirigentes, no los millones de chavistas asediados de muerte, porque es lo que explica que, caído Correa en Ecuador, no haya ningún gobierno progresista en el hemisferio que tenga cuadros altos de conducción que sean de clase media, ni tributen directamente a este pensamiento, por más que los tengan alrededor como consejeros.

Una verdadera crisis de ideas, de construcción de poder, que busca en fórmulas de márketing electoral como Podemos un sustituto a estrategias concretas, en un mundo donde el poder global actúa sobre la política local y nacional para torpedearle cualquier acción que resuelva los problemas reales de la gente a partir de rediscutir su lugar en el mundo.

Justamente lo que hoy le sucede al chavismo en Venezuela, en su asedio, es esto mismo, a partir de utilizar sus puntos débiles en la administración, y las incongruencias en discurso y acción para destruirlo como fuerza política, con aval ahora de parte del progresismo que habla más de Leopoldo López que de las amenazas de Donald Trump.

Sin embargo, el chavismo debería tomar nota de estas posiciones porque parte de sus errores, en lo enunciativo y la aproximación al problema venezolano, parten de esta misma matriz progresista que hoy no puede actuar sobre la realidad, y ha quedado totalmente carcomida por el avance de la historia.

Así lo muestran intelectuales, ideólogos y arribistas asesores de esta misma matriz, que viven de usar a Chávez como baratija, para generar influencia en un circuito cultural del chavismo, que si no se transforma ante la luz de estas posiciones, está solamente destinado a comer los recursos del Estado, sin generar las respuestas ni iniciativas para afrontar los embates contra Venezuela.

En ese sentido, la convocatoria a la ANC para reencausar el conflicto a la vía política es más propio del chavismo que las fantasías incumplibles de sectores, cuya única utopía actual es que sus empleados domésticos tengan seguro social para sentirse menos inseguros de sí mismos, como si fueran tutores de pobres por la vía positiva (eso que Diego Sequera llama secamente como la dictadura del bien).

Porque si a Venezuela la bloquean por ser una dictadura, ellos estarán lo suficientemente cómodos en sus edificios siguiendo las noticias por Twitter con un pote de helado en la mano y un Le Monde Diplomatique en la mesa para contrastar “fuentes”.

La cobardía tiene ese lugar común del que no se vuelve.

AUTOR: BRUNO SGARZINI (Periodista y analista argentino)

http://misionverdad.com/columnistas/el-extravio-politico-de-los-progresistas-que-llaman-dictador-a-maduro



La interrogante de ningún modo tiene un fin peyorativo, sino que, definitivamente, no parece haber otra respuesta plausible, puesto que todas las explicaciones acerca de la amenaza rusa y su papel demoníaco en el mundo, entregadas públicamente por los medios, parlamentarios, líderes, y otros personajes o instituciones de EE.UU., aún no alcanza el nivel mínimo de lógica racional.

En el caso de la supuesta injerencia de Rusia en las elecciones estadounidenses, la acusación va más allá de la realidad, pues es imposible que desde el exterior se pueda definir una magistratura simplemente con propaganda, a no ser que tenga un espectro de audición superior al 90% y no exista opinión contraria. Esto no ocurre en dicho país, pues la libertad de opinión está maniatada absolutamente, ya que la información se controla por agencias de investigación, lo que impide interferir con alta influencia.

Respecto a dicho tema, lo que se ha dicho como verdad indiscutible es que “ya ha sido comprobado”, “es muy claro lo sucedido y la intención”, “desde el Kremlin se atentó contra las defensas de la nación”, “impidieron que Hillary Clinton ganara”, “son maquiavélicos” …y todo ello sin entregar ninguna prueba real, concreta, verificable, excepto declaraciones o locución imperfecta basada, al parecer, en un odio profundo.

Hoy día para saber la verdad se exige como requisito científico aportar pruebas que vayan más allá de ideas desconcertantes y ficciones fílmicas. Si no es así, es una simple especulación puesta en escena con el fin de dañar una reputación, la integridad de un gobierno, exacerbar los conflictos, entre varias opciones negativas posibles.

LA DISMINUCIÓN DEL COCIENTE INTELECTUAL ES ALGO MUY FRECUENTE ENTRE LOS MIEMBROS DE LA SECTA MEDIÁTICA OCCIDENTAL

Lo que se ha denominado como culebrón del año, la presunta injerencia del presidente ruso y sus organismos de Inteligencia en la elección de Donald Trump, es exacto: una telenovela con los ingredientes propios de aquella, que no posee sustancia y se basa en las emociones, instintos, prejuicios, estereotipos, mentira y chisme, con el fin de confundir la mente del televidente desprevenido.

La reunión del hijo del presidente actual con una abogada rusa ha sido presentada como la prueba reina de que “los rusos” están detrás de este proceso y son parte del triunfo republicano.

Lo que no han dicho de modo interesado y cínico es que el fin fundamental de esta trama tiene como actores principales a Hillary Clinton y a Barack Obama (futuro candidato este último), quienes desean que Trump sea destituido para postular nuevamente a una contienda electoral y vengar la derrota inmisericorde. Esa es una razón básica.

Por tanto, la fundamentación presentada sobre la amenaza rusa, en primer lugar referida a lo militar, no alcanza estándares mínimos de confiabilidad, ya que es inexistente y, más bien, ocurre lo contrario con la OTAN, que cerca a dicha nación y la conmina a no desarrollar su propia defensa, lo que hace pensar en que la única opción es creer que no comprenden lo que realizan, y ello tiene que ver con la capacidad intelectual de entender sus propias acciones.

En segundo lugar, la injerencia indebida ha sido la constante de EE.UU. en el planeta tierra: más de cien naciones han visto el sufrimiento provocado por los adalides del Destino Manifiesto que, en una suerte de predestinación, ha invadido territorios y masacrado pueblos para intervenir en elecciones y derrocar gobiernos soberanos.

Quejarse es un comportamiento poco ético y débil que puede indicar una dificultad cognitiva, pues da la impresión que también se ha perdido la memoria al no recordar lo sucedido históricamente.

Todo indica que, si no es la supuesta amenaza rusa una propaganda de agresión, entonces existe un grave problema donde el intelecto de la dirigencia estadounidense ha sido afectado.

Si no hay argumentación sólida en contrario, se confirma plenamente esta hipótesis.


Esta semama, “El Zoom” examina la ‘caza de brujas’ que el propio Donald Trump afirma estar sufriendo. El ambiente vuelve a caldearse tras las revelaciones de unos correos de su hijo con una abogada rusa.

¿Por qué los medios presentan como veredictos simples conjeturas sobre las relaciones del mandatario con Moscú? ¿Llegará a buen puerto el proceso de destitución presentado contra Trump?

Javier Rodríguez Carrasco debate sobre las raíces de un conflicto que va camino de convertirse en un culebrón.


Las nuevas elecciones políticas, sea en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, para el Gobierno o para un partido, muestran como ya no existen periodos de reflexión, exposición y debate crítico de programas concretos entre quienes han de votar, dudas y aportaciones para exponer problemas no coyunturales o de mera organización, sino fundamentales, del presente y, sobre todo, del futuro.

EL CIRCO DE LAS CAMPAÑAS PARTIDISTAS BRINDA AL PERSONAL MÚSICA, CHISTES, BANDERAS Y PALABRAS COMO MERCANCÍA PUBLICITARIA. Y LA REPROBACIÓN DE LOS “OTROS” QUE NO EXCLUYE LA MENTIRA O LO ESCATOLÓGICO.

Todo se ha convertido en espectáculo. Basta un teléfono, una tableta, tres líneas machacantes que usen dos o tres eslóganes que se repiten continuamente, ataques groseros y reiterativos a los contrincantes, unos vivas y unos mueras y concentraciones donde solamente habla el que aspira a ser dictador y busca aplausos y gritos de apoyo al líder y no razones.

No faltan las continuas apariciones en televisión y otros medios que dicen comunicativos y sobre todo la reiteración de mensajes tan simples como falaces y ayunos de contenidos, huecos y alienantes, para arrastrar entre los militantes el fervor que les exigen y anular las controversias y razonamientos. Músicas, banderas y palabras como mercancía publicitaria. Y reprobación de los “otros” que no excluye la mentira o lo escatológico.

En resumen: mítines constantes y lenguaje primitivo. Así se conquista una Nación o un partido. No hablemos de los contrarios que siguen caminos paralelos a los de los vencedores.

Hace siglos escribió Montaigne:

“Fundar la recompensa de las acciones virtuosas en la aprobación de los demás y adoptar un fundamento demasiado incierto y confuso. En particular en un siglo corrompido e ignorante como éste, la buena estima del pueblo es injuriosa”.

¡Qué escribiría si viviese en el siglo XXI!

Y Robert Walser, en 1940:

“Como los dictadores surgen casi siempre de las capas bajas del pueblo, saben exactamente lo que el pueblo anhela. Al hacer realidad sus propios deseos, hacen realidad los de los demás. Al pueblo le gusta que se le preste atención, que se sea, ora paternal y cariñoso, ora severo con él. De este modo se le puede convencer incluso para ir a la guerra… Vivir bajo tutela y ser maltratados es el máximo honor al que podemos aspirar. Pero someterse es mucho más refinado que pensar. Quién piensa se subleva, y esto es tan feo, tan nocivo…”

Ya escasean los seres solitarios que vean, escuchen, piensen. Que odien los aplausos, las concentraciones y aclamaciones. Hemos llegado al gran holocausto del silencio en la sociedad del vocinglerío, y del pensamiento y la sensibilidad en la instauración comercial del mal gusto y la engañosa publicidad.

Es el progreso. Todos uno, uno todos. Felices. Que las masas, en el fútbol, los conciertos constantes de melopeas ruidosas y luminosas y movimientos esperpénticos y hasta salvajes, propios para la alienación colectiva desde que se es muy joven, o las grandes concentraciones festivas de líderes y Vírgenes, organizadas y desarrolladas de forma similar, también patrióticas -que nefasta la palabra Patria-.

Todos se identifican en la turbamulta gozosa y aparentemente feliz. Solo falta en nuestra actual civilización, que no en la de otras religiones, el viejo espectáculo de las iglesias cristianas: que en las plazas públicas, ante el júbilo del pueblo, se queme o ahorque a los pensantes, a los críticos, a los solitarios, a los diferentes.

Pero cada vez quedan menos herejes. Aquello de marchemos todos juntos y yo el primero por la senda del espectáculo del mundo que ha conseguido aunar política, literatura, sexo y vida, confluye en el gran mercado publicitario donde se queman las palabras y los pensamientos -y hasta se organizan en todas partes Ferias del libro, por ejemplo, para consumarlo.

A veces, cuando uno reflexiona así, no puede por menos de preguntarse: ¿para qué y para quién escribes estas cosas? Y tras largo silencio tal vez pueda responderse: para mí mismo.

Si no fuera por las palabras, las dudas, y los razonamientos que te impregnan sobre su uso, te resultaría imposible continuar viviendo.

Y además así podrás recoger con orgullo que alguien pueda llamarte cavernario, pesimista, retrógrado, porque al hacerlo ignora que entonces sonreirás y serás tan feliz como cuando las escribes, aunque para nada puedan trascender, porque te sientes humano y consciente de que uno no será uno sino el que huye de que uno sean todos.

http://periodistas-es.com/elecciones-holocausto-del-pensamiento-87957

NOTA.- Andrés Sorel (Segovia, 1937. Estudió Magisterio y Filosofía y Letras. Durante la dictadura fue miembro del Partido Comunista y corresponsal de Radio España Independiente entre 1962 y 1971. Dirigió en París la publicación Información Española, destinada a la emigración española en Europa.

Durante la dictadura franquista el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, prohibió la publicación de sus obras.  obras.

En 1963 abandonó el Partido Comunista por diferencias ideológicas y políticas. Tras la Revolución cubana viajó en numerosas ocasiones a la isla, donde entrevistó a Fidel Castro y al Che Guevara. Mantiene su apoyo al gobierno cubano incluso tras su salida del Partido Comunista.

A la muerte de Franco regresó a España y colaboró en diversos periódicos y publicaciones de izquierda, entre los cuales destaca la fundación en 1984 del diario Liberación, presentado como el primer periódico de la izquierda radical aparecido en España dese 1939.

Ha sido secretario general de la Asociación Colegial de Escritores de España y director de la revista República de las Letras. Es autor de más de 50 libros y ha impartido más de 1.000 conferencias en diversas ciudades del mundo.

Sus obras han sido traducidas y publicadas en Estados Unidos, Cuba, Portugal, Rumanía, Inglaterra y Eslovaquia.

 


La cobertura mediática y política dedicada a la memoria del que fuera concejal del PP, Miguel Ángel Blanco, no tiene parangón con los minoritarios homenajes que se ofrecen a otras víctimas de la organización armada ETA, del GAL, del GRAPO o de los numerosos grupos de asesinos nostálgicos de Franco y la Falange.

Se supone que el dolor de las familias ante la pérdida de un allegado, es el mismo, aunque los responsables de tales muertes violentas son tratados, mediática, política, policial y judicialmente, bajo un baremo completamente diferente.

La guerra sucia contra ETA (que no era sino terrorismo de estado, puro y duro) originó decenas de víctimas (¿verdad, Felipe González Gal?) a las que rara vez la prensa española dedica comentarios y menos aún editoriales.

Los cada día más deshonestos diarios, emisoras de radio y TV, exhiben una doble y miserable moral, un irrespeto a la deontología profesional que contagia a los partidos políticos, cuyos líderes aparecen en “sentidos y emotivos” homenajes como el dedicado a Blanco, abandonando, casi en la clandestinidad, los actos en memoria de otras víctimas, como el diputado de HB Josu Muguruza o el parlamentario, también de Herri Batasuna, Santi Brouard.

La hija del primero, Ane Muguruza, asesinado en Madrid el 20 de Noviembre de 1989 por la ultraderecha franquista, decía hace unos años: “No es justo atrincherarse en imperativos éticos” que pretenden  “un relato moral” de lo ocurrido, sin una radiografía completa de todo lo sucedido”.

Las mesnadas neofascistas pasean libremente por las calles del reino borbónico, recibiendo ayudas económicas del estado, mientras sus miembros, condenados por hechos semejantes, no merecieron la misma pena que quienes aún siguen presos en cárceles situadas a cientos de kilómetros de su domicilio y de la residencia de sus familiares.

Una repugnante violación de los derechos humanos más elementales, perpetrada por parte de los herederos de la ideología neonazi que todavía hoy apesta en el PP, donde pese al abandono de las armas y a la renuncia definitiva de sus acciones, decretadas por Euskadi ta Askatasua, blasonan de un odio tan visceral y paralelo como el apoyo de toda índole que prestan a los terroristas venezolanos, causantes de más de 120 muertes violentas.

Ni buscan equidad en el trato a la memoria de las víctimas, ni diseñan escenarios para una verdadera paz social. Los Populares, con la ayuda del PSOE y el Club de Fans de Pablito, alientan a que ese doble rasero permanezca enhiesto, diferenciando entre unas y otras muertes, como demuestran las escasísimas sentencias contra neonazis y las que se imponen a los militantes antifascistas.

Todo ello constata una verdad indiscutible: la justicia en España no es igual para todos. Ni mucho menos. Esa frase escrita en la Constitución es la Gran Mentira porque “no todo está perdonado, ni olvidado”, porque los culpables de cientos de miles de muertes, homicidios, asesinatos, robos de bebés y torturas, nunca fueron procesados.

El día que el Parlamento y el Senado español, junto a los medios informativos y ayuntamientos del estado, rindan homenaje a las víctimas del terrorismo franquista, a los Abogados de Atocha, a Josu Muguruza y Santi Brouard, a Yolanda González, a Arturo Ruiz, Rosario Arregui, José Ramón Ansa, Aurelio Fernández Cario, José Luis Alcazo, Tomás Alba Irazusta, Ana Teresa Barrueta, Arturo Pajuelo Rubio y así hasta más de 500 víctimas de la ultraderecha española, podrán convencerme de que se ha abierto un camino hacia la reconciliación.

Mientras tanto, a otro perro con ese hueso.


(Un articulo del profesor Manuel Navarrete)

Estimado Juan Manuel Hidalgo:

Como aficionado a la historia, he venido siguiendo la serie de documentales “La evolución del mal”, donde, con tan admirable y bíblico lenguaje, asistimos a retratos de figuras tan variopintas como Hitler, Mussolini, Hideki Tojo o Papa Doc. O como Bin Laden, Sadam Hussein o Gadaffi. O como Stalin, Mao o Kim Jon Il, que de todo hay en la viña del Señor. Todos ellos unificados bajo este concreto membrete: el mal.

No es que me sorprenda la obsesiva insistencia en ese paradigma, que equipara la bota inclemente del fascismo con su histórico y acérrimo enemigo: el movimiento comunista (tratando de disimular que suponen justo lo opuesto en cuanto a composición, programa u objetivos).

Comprendo que tiene que ser complicado que un paradigma tan burdo consiga calar en la gente. Y más en España, que de tiranías fascistas tiene alguna experiencia directa.

También he notado algo “raro”: cuando hablan de la URSS, China o Corea del Norte no hacen más que hablar de “los crímenes del comunismo”, pero, en cambio, al hablar de Alemania, Italia o Haití todavía no he escuchado ni una sola vez la palabra “capitalismo”. Interesante, ¿verdad?, y daría para mucho; pero ahora debemos centrarnos en otro asunto.

Es evidente que las políticas de Stalin y de Hitler no satisficieron a las mismas clases sociales en sus respectivos países (o que Gadaffi no fue precisamente simpático a las potencias imperialistas del mundo pero, en cambio, Duvalier sí).

Y es que los industriales y los banqueros fueron expropiados en la URSS, mientras que en la Alemania nazi se hicieron de oro.

Debate aparte sería otro: la idea de que Stalin podía expropiar a los terratenientes en un inmenso país agrario o superar la peor agresión bélica de la historia sin enfrentar una oposición salvaje y graves conflictos sociales internos (o incluso entonando alegres canciones) resulta, cuanto menos, ingenua.

Asimismo, muchos serían los matices si entráramos a valorar la legitimidad o la “humanidad” del zarismo o de los kulaks rusos a quienes tan “salvajemente” hubo que derrocar (no como la Revolución Francesa, que fue muy pacífica…).

Señor Juan Manuel Hidalgo: supongo que usted me diría que el objetivo de estos documentales ha sido retratar casos de asesinato, de represión política o de quiebra de los llamados “derechos humanos” en el último siglo, sin establecer mayores matices en cuanto a contexto, causas o ideologías. Respeto eso.

Eso sí, si se trata de retratar ese tipo de casos, independientemente del ideario político de sus actores, quería advertirles de algo.

Y es que, según parece, se les tienen que haber perdido algunas cintas pertenecientes a otros capítulos “sorprendentemente” (en realidad no) olvidados de la historia negra del siglo XX y protagonizados por los que, por omisión, en esta serie quedan encuadrados como “el bien”.

Por ejemplo, se les ha perdido la cinta de Lyndon B. Johnson, el presidente yanqui que, cegado por su ideología anticomunista visceral, impulsó la criminal invasión militar de Vietnam (tan eficientemente continuada por Nixon).

Una invasión que liquidó a más de un millón de vietnamitas y en la que EE.UU. utilizó armas químicas (como el napalm y el agente naranja) contra la población civil. ¡Qué pena que no podamos ver retratado ese “mal”!

También se les ha perdido la cinta de George W. Bush. Un tirano que, ansioso de petróleo y de control geopolítico, invadió Irak en 2003 (al parecer, era tradición familiar) con una cifra de víctimas comprobadas que está aún por actualizar pero que, de momento, roza también el millón, entre los ejecutados por las tropas americanas y las víctimas del caos y el vacío legal generado.

¿Este “mal”, señor Juan Manuel Hidalgo, tampoco merecía la pena contarlo?

¿Y qué hay de la cinta del siniestro Henry Kissinger, quien, en su responsabilidad de secretario de Estado de EE UU, planeó golpes de Estado, dictaduras y las más viles torturas contra Latinoamérica en el marco de la Operación Cóndor?

¿O la de Harry Truman, que ordenó la barbarie más atroz de la historia, lanzando dos bombas atómicas sobre civiles en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, cuando la guerra ya estaba prácticamente terminada, segando 300.000 vidas humanas de un solo golpe? ¿Eso no fue ningún “mal”?

¿Y René Coty, presidente de Francia y responsable último de esas operaciones de contrainsurgencia que, para impedir que la colonizada Argelia alcanzara la independencia, perpetraron todo tipo de crímenes y torturas enfermizas?

¿Y Balduino de Sajonia, monarca de Bélgica cuando, en 1961, Patrice Lumumba (el primer presidente de la por fin independiente República Democrática del Congo) fue ejecutado por órdenes de tan “democrático” país en su pretensión de volver a poner a África de rodillas?

¿Y Juliana de Orange, reina holandesa que vivió lujuriosamente a costa de la explotación y de la represión de Indonesia para, finalmente, convertirse en cómplice de los EE UU con ocasión del golpe de Estado del teniente general Suharto, que asesinó a más de medio millón de rebeldes y comunistas entre 1965 y 1966?

¿Dónde están las cintas perdidas de todos estos capítulos?

Supongo que en el mismo cajón donde ha quedado extraviada la cinta de Winston Churchill “corazón de león”, el “civilizador británico” y defensor de la supremacía blanca y de la eugenesia que en 1920 declaraba estar “totalmente a favor del gas mortal contra las tribus incivilizadas y salvajes”, que se jactaba de haber creado Jordania con un dibujo a lápiz, que creó los campos de concentración británicos de Kenia donde se recluía y torturaba a todo sospechoso de simpatizar con los Mau Mau, responsable de incontables víctimas en la India y de implementar estrategias sucias para enfrentar a este país con Pakistán…

¿Para cuándo emitirán en La 2 el capítulo sobre ese “mal”, sobre ese tirano, sobre ese genocida que fue Winston Churchill, señor Juan Manuel Hidalgo?

Porque si, como cabe temer, finalmente va a resultar que los únicos “malos” de la historia son los enemigos del imperialismo estadounidense o del europeo, algunos llegaremos a la conclusión –por lo demás obvia- de que en los documentales televisivos no podemos encontrar más que propaganda en defensa de una idolatrada “democracia” occidental que, en realidad, y como los sueños de Goya, solo produce monstruos.

Atentamente, Manuel Navarrete

http://canarias-semanal.org/not/20647/la-razon-occidental-equiparando-el-fascismo-con-su-acerrimo-enemigo-historico/


El abogado constitucionalista, Enrique Tineo, en entrevista para teleSUR, explicó que hay trabajos de investigación periodística que muestran que Venezuela atraviesa un proceso muy similar al que se vivió en Ucranua, Libia o en Siria.

“Ellos consiguieron una grieta en nuestra ingeniería constitucional, donde pueden conseguir una zona de salvamento e impunidad”


El presidente ruso, Vladímir Putin, ha declarado que Rex Tillerson, secretario de Estado de EEUU y la Administración actual de esa nación, en general, “no pueden ni deben determinar el futuro político de Siria”.

PESE A LAS MENTIRAS DE LA PRENSA OCCIDENTAL Y DEL TERRORISMO QUE FINANCIA EE.UU. Y LA UNIÓN EUROPEA, EL PUEBLO SIRIO RESISTE JUNTO A SUS FFAA Y SU LEGÍTIMO GOBIERNO.
SÓLO EL PUEBLO SIRIO PUEDE DECIDIR QUIÉN ESTÁ AL FRENTE DEL PAÍS

El líder ruso valoró así las declaraciones de Tillerson en las que afirmaba que Bashar Al Assad no tenía futuro en la política de Siria.

“El señor Tillerson posee la Orden de la Amistad —una distinción que se otorga en Rusia a las personalidades extranjeras, cuyas acciones han contribuido a la mejora de las relaciones con el país eslavo—, lo respetamos y lo queremos. Sin embargo, no es ciudadano sirio. El porvenir de Siria y el del presidente Bashar Al Assad como político deben ser determinados por el pueblo sirio”, dijo Putin durante una rueda de prensa celebrada en el marco de la cumbre del G20.

El 7 de julio,Tillerson, al comentar los temas que se trataron en el primer encuentro entre Donald Trump y Vladímir Putin, declaró que el líder sirio no tenía futuro como político.

“No vemos ninguna perspectiva de una larga vida política para Assad y su familia, es algo que damos a entender a todos, lo dejamos claro en la discusión con Rusia (…) la comunidad internacional no aceptará una Siria gobernada por el régimen de Assad”, declaró Tillerson en Hamburgo.

https://mundo.sputniknews.com/politica/201707081070615673-putin-siria-asad-eeuu/


La desesperación de la oposición venezolana, dirigida por la MUD, al ver fracasar su guerra económica y financiera en las sombras con el apoyo de los medios globalizados de comunicación nacionales y extranjeros, culpando al Gobierno y su modelo, ha decidido dar la batalla final al chavismo recurriendo a lo peor: el terrorismo.

LA OPOSICIÓN VENEZOLANA BUSCA LA GUERRA CIVIL, ALENTADA POR LA MAFIA MEDIÁTICA OCCIDENTAL (EN LA FOTO, TRES “OPOSITORES DIALOGAN” CON OTRO CIUDADANO 

“No podemos optar entre vencer o morir. Es necesario vencer” (José Félix Ribas, ilustre militar venezolano, 1775 – 1815)

Estos opositores, inspirados en el Maidán ucraniano y con la ayuda del Departamento de Estado norteamericano y la prensa globalizada, han llegado a la conclusión de que es el momento de tumbar al Gobierno de Nicolás Maduro a través de la violencia armada.

Tal es la histeria de los miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y sus auspiciadores norteamericanos y europeos, que no toman en cuenta la opinión de la mayoría de la población venezolana que, de acuerdo a las últimas encuestas de agencias no afines al Gobierno bolivariano, rechazan categóricamente la violencia.

Recientemente, la empresa de investigación de mercado, Datanalisis presentó un informe de Érika Ortega demostrando que el 85% de los venezolanos/as no está dispuesto a participar en guarimbas (protestas violentas) y ‘trancazos’ (cierre de calles, avenidas y autopistas) y menos aún enfrentarse con las autoridades.

Los resultados de Datanalisis indican también que el paro nacional, convocado para la próxima semana por la MUD, estaría acompañado por el 37 por ciento de la población y un proceso de desobediencia activa sería apoyado sólo por el 27% de venezolanos.

Igualmente, el estudio señala que en las protestas violentas participarán un mínimo del dos y tres por ciento de los ciudadanos. En general, el 84 por ciento de la población está de acuerdo con la necesidad de un diálogo entre la oposición y el Gobierno por el cual está abogando desde hace tiempo el Vaticano.

Pero la MUD prefiere hacer oídos sordos sabiendo que serán perdedores si acceden al diálogo, porque su meta no es la paz en el país, sino la reversión neoliberal del modelo chavista, el retorno de Venezuela al ‘patio trasero’ norteamericano y la entrega completa de los recursos nacionales a su amo en Washington.

No en vano los opositores reciben donaciones suculentas del Departamento de Estado a través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Consideran que su única posibilidad para poner fin al chavismo es a través del incremento de la violencia, que llevaría al Gobierno a la quiebra y haría crear un clima propicio para la insurrección al estilo del Maidán ucraniano.

La oposición está tratando de acorralar al Gobierno y no dejar ningún espacio para el escape. Para lograrlo e impedir la creación de una Asamblea Constituyente, los dirigentes de la MUD optaron por una táctica de guerra, sabiendo también que no lograrán contar con el apoyo de los sectores populares y reunir el consenso de la población.

Por alguna razón, ellos consideraron que no necesitan su aprobación y que podrán hacer caer el chavismo movilizando a la clase media, utilizando sus grupos de choque, a los paramilitares y a los delincuentes, haciendo replegarse a las clases populares para cansar a la población usando el caos y la violencia.

Para eso promovieron la violencia callejera, los asesinatos selectivos, los linchamientos, la quema de las instituciones públicas educativas, de salud, guarderías infantiles, los asaltos a las instituciones militares y policiales, el sicariato político y el desconocimiento total de las leyes.

Además del acaparamiento de los alimentos y de los productos de primera necesidad, los opositores decidieron atacar la comida.

La semana pasada fue quemado el depósito principal del estado Anzoátegui, Mercal, lo que originó la destrucción entre 50 y 60 toneladas de mantequilla, pasta, carne, azúcar, leche, arroz.

Al replegarse, los terroristas del grupo de choque dejaron como testimonio de su odio e ignorancia tres pintadas que rezaban: “Chavistas Malditos”, “No más Hambre”, “Viva Leopoldo” (el líder de las guarimbas de febrero 2014 y que terminaron con 43 muertos).

Por supuesto, la derecha no reconoció que era su ‘obra maestra’ y se apresuró a culpar al Gobierno de Nicolás Maduro por hacer un autoatentado, cosa completamente absurda ya que nadie con dos dedos de frente la aceptaría, a excepción de la prensa globalizada.

Desde hace dos años, los medios de comunicación globalizados están anunciando la quiebra del Estado fallido de Venezuela y hasta ahora no pueden entender por qué el régimen de Maduro no cae, a pesar de las generosas donaciones que los opositores reciben de EEUU y sus aliados incondicionales de la Unión Europea.

Recientemente, el Congreso norteamericano autorizó el envío de 9,5 millones de dólares a los opositores venezolanos para “promover la democracia“.

Igualmente, el periódico británico The Guardian exhorta a los europeos a usar nueve métodos para apoyar “las protestas por los derechos humanos“.

Se están creando fondos en el extranjero para recolectar dinero con destino a la oposición venezolana, en especial, para sus grupos de choque enmascarados, con el pretexto de ayudarles a defender los derechos humanos en la República Bolivariana abolidos por el “dictador Maduro”.

Entre ellos se destacan GoFundMe, Generosity etc. que envían dinero recolectado a los grupos más radicales para sembrar el caos y terror en Venezuela atribuyéndolo al Gobierno bolivariano.

La Iglesia católica nacional y en especial, su Conferencia Episcopal, se alió incondicionalmente con la MUD y su lucha para derrocar el chavismo. El pasado 1º de julio, el cardenal Jorge Urosa Savino declaró que “el Gobierno tiene una guerra contra el pueblo… y que el Gobierno debe desistir de implantar un sistema totalitario marxista y ahora también militar militarista“.

A tal extremo llega la desesperación y el odio de la oposición que ha pedido a los EEUU que invada Venezuela.

También piden replantear sus relaciones con el país y dejar de comprar el petróleo venezolano e imponer sanciones más drásticas.

Lo curioso fue que el mismo pedido formuló el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, que no tiene nada que ver con el país bolivariano.

Lo que no toman en cuenta los líderes de la MUD es que EEUU es el primer comprador de petróleo venezolano y que la megafinanciera Goldman Sachs acordó hace poco la compra de bonos de la petrolera estatal Pdvsa por 865 millones de dólares.

La derecha internacional, después de fracasar sus intentos contra Venezuela en la OEA, está buscando otras formas para desterrar el chavismo.

En estos intentos están contando con el apoyo de las agencias internacionales como Reuters y medios de comunicación como The Washington Post, CNN, El País, El Comercio del Perú, O’Globo, Televisa, el Grupo Clarín, la BBC, DW y muchos otros medios corporativos para convertir a los terroristas y paramilitares venezolanos, que agreden, matan, queman, destruyen bibliotecas, cunas, centros médicos, en “héroes románticos” y “grandes luchadores” por los derechos humanos.

Hace poco, la agencia Reuters publicó 23 fotografías, estilo retrato, de los “jóvenes románticos radicales” pertenecientes al grupo autodenominado Los Escuderos o La Resistencia.

Lo que la agencia omitió decir fue que estos “románticos” matan, golpean y destruyen todo lo que se puede a su paso, actitud que los iguala con los terroristas y los paramilitares.

Lo mismo sucedió con la imagen del inspector de la Brigada de Acción Especial del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminales (Cicpc), Óscar Pérez, quien desde un helicóptero policial lanzó cuatro granadas contra el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y disparó 15 balazos contra el Ministerio de Relaciones Interiores. Felizmente no hubo víctimas.

En cualquier país del mundo este hecho sería llamado un acto terrorista pero para los medios globalizados de comunicación, Óscar Pérez se convirtió inmediatamente en un “luchador por la democracia”.

La CNN lo llamó “un héroe” “mezcla de James Bond y Rambo pero venezolano” y el mismo se autoproclamó un “Guerrero de Dios”.

La oposición piensa lograr su objetivo usando a estos ‘guerreros de Dios’ y terroristas ‘románticos’ bautizados también por Reuters como “Vikingos” con sus escudos diseñados en Nueva York, sus radios portables, sus máscaras de gas, anteojos de seguridad importados y con la botella de cóctel molotov en sus manos, haciendo destruir las bases de su propio país al estilo de los ucranianos y empeñar Venezuela a precio de ganga.

Los líderes de la oposición, María Corina Machado y Edinson Ferrer están convocando ‘Trancazos’ para esta semana contra la “dictadura”.

Uno de los principales líderes de la oposición Julio Borges llamó a un plebiscito para el próximo 16 de julio contra la Asamblea Nacional Constituyente para truncar la votación para este organismo el próximo 30 de julio.

La MUD está llamando abiertamente al pueblo venezolano y sus fuerzas armadas a sublevarse contra el Gobierno para formar un nuevo “gobierno de unidad nacional”.

Los periodistas del diario El Nacional, ya están declarando que el próximo 30 de julio se acabará el chavismo. En realidad, la oposición está llegando al límite de la tolerancia para derrocar un Gobierno legítimamente electo por el pueblo y los guarimberos se están saliendo de las manos del Gobierno.

A la vez, la derecha no está mostrando capacidad de aumentar su base social y de paso el nivel de movilización popular. Una enorme parte de la población no está de acuerdo con la violencia y el chavismo a pesar de ciertas derrotas y traiciones está resistiendo.

Según el periodista venezolano de línea moderada, José Vicente Rangel, ha llegado la hora para que “el Gobierno use sus organismos de seguridad e inteligencia para neutralizar las acciones sediciosas de un sector de la oposición”.

Lo que no dice este periodista es que los sectores ‘radicales’ y ‘moderados’ de la oposición ya se fusionaron con el único propósito de hacer caer como sea el chavismo. Los 80 muertos y 1.500 heridos producidos durante los últimos 90 días no les importan.

Según los cálculos de la oposición, le faltan unos 20 muertos más para repetir el ejemplo del Maidán ucraniano donde murieron 100 personas durante los alzamientos en Kiev en 2013-2014.

El pueblo venezolano debe estar consciente de lo que podría suceder en el país, si es que el chavismo pierde las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente el próximo 30 de julio.


Los apretones de mano entre el presidente francés Emmanuel Macron y su colega el estadounidense Donald Trump y el saludo que este último brinda a su homólogo ruso Vladimir Putin, contienen detalles gestuales que un experto asegura dicen a veces mucho más que las palabras. Y la cumbre del G20 fue pródiga en ellos.

Si se analizarán minuciosamente y con detalles los discursos de los líderes del G-20, ofrecerían muchas menos claves que los gestos que intercambiaron los mandatarios reunidos en Hamburgo, según Robert Phipps, experto británico en lenguaje corporal.

Phipps se concentra particularmente en el primer y muy esperado apretón de manos entre Vladimir Putin y Donald Trump.

Según este psicólogo de los gestos y ademanes corporales, la forma en que el presidente estadounidense extendió su mano hacia el líder ruso puede tener dos significados.

Trump ofrece primero su mano derecha, y luego cuando Putin le corresponde, se ve cómo la mano izquierda del primero toma el antebrazo izquierdo del premier ruso: “Ese gesto indica una conexión emocional, como queriendo controlar a Putin“. Es decir, hay un deseo de amistad, pero también de sujeción.

En cuanto a la conducta del presidente ruso, Robert Phipps señaló que este, antes de corresponder al saludo, señaló con el dedo al mandatario estadounidense.

Señalar con el dedo suele ser un gesto despectivo y en ocasiones hasta agresivo“, explica Phipps, añadiendo que el presidente de Estados Unidos tal vez no se dio cuenta del ademán y un momento después Trump le da una palmada en la espalda de su homólogo ruso. “Nuevamente vemos un gesto sincero de afecto, pero también con cierto aire de superioridad“, afirma el experto.

La elección del presidente de Rusia colocándose detrás de una mesa, es también un elemento importante de la timidez de Putin: “Un detalle que puede indicarnos la voluntad del mandatario ruso por poner una cierta barrera, una pequeña distancia, entre él y el resto de sus colegas“.

En cuanto a cómo van llegando al estrado los líderes del G-20 para hacerse la obligada “foto de familia”, Phipps analiza la elección de los jefes de estado a la hora de colocarse en las tres escalinatas.

“Como la primera ministra alemana Angela Merkel era la anfitriona del evento, se coloca en la primera fila, casi en el centro, como el delantero de un equipo de fútbol. Por lo general, cuanto más se encuentre alejada del centro, su poder es más difuso, menos obvio”, precisa Phipps.

A pesar de que lo habitual es ir ocupando un lugar a medida que se va llegando al escenario elegido, dejando la primera fila a los de menor altura física, resulta curiosa la actitud del presidente francés, Emmanuel Macron, eligiendo ponerse junto a su colega estadounidense Donald Trump, en un gesto tan adulador como pelotillero.

HACE UNOS MESES, LOS LÍDERES DEL MUNDO  HABLABAN PESTES DE TRUMP (EXCEPTO XI JINPING Y PUTIN). HOY, ESOS MISMOS MANDATARIOS LAMEN LAS POSADERAS DEL MILLONARIO

En el video se observa con claridad como Macron avanza pausadamente hacia el estrado, pero mirando a Trump, hasta que se coloca al lado de este y le ofrece le mano, en un gesto deliberado por aparentar ser el líder europeo más simpático y amable. Macron quiere ser el Trump del viejo continente.

Después de la foto, el presidente francés comienza a charlar con su homólogo estadounidense y le da un toque en el pecho, aunque suavemente.

Un gesto inadecuado, típico de un muchacho maleducado, que pretende ser afectuoso“, según señala Robert Phipps.

RALEA DE HIPÓCRITAS LAMECULOS RINDEN TRIBUTO AL MILLONARIO PRESIDENTE

Cuando se le preguntó al experto por la actitud general de los líderes del G20 hacia el presidente yanqui, Phipps señaló que sin lugar a dudas, todos ellos y ellas se esforzaron en demostrarle afecto, simpatía y una forzada naturalidad.

Lo que nadie pudo discutir fue el hecho de que Trump se erigiera en el verdadero protagonista de la cumbre, siendo objeto de una gran cantidad de gestos afables, que sin embargo escondían una rabia contenida en los rostros de Merkel, Rajoy o del canadiense Trudeau, que hace meses pensaban en reunirse con Hillary Clinton.

Todo ello observado con mirada irónica por Putin y Xi Jinping, cuya alianza atemoriza al imperio occidental.

A %d blogueros les gusta esto: