Category: REFLEXIONES



Falsificar la historia no es tan difícil: hay que controlar el poder mediático para inventar fábulas o ficciones con el fin de demostrar lo inexistente y manejar los mecanismos para callar al contradictor.

Y SEGUIRÁ PERDIENDO HASTA QUE EL IMPERIO ESTADOUNIDENSE COLAPSE DEFINITIVAMENTE Y EL MUNDO INICIE UNA ETAPA DE PAZ Y SOSIEGO

Así, la irrealidad se convierte en verdad por arte de prestidigitación y las pantallas pueden mostrar un vencedor cuando en efecto ha perdido. Las confrontaciones son un buen ejemplo.

La guerra no es un proyecto simplemente militar, sino integral. Es decir, conjuga el campo económico (bloqueos, manipulación de monedas, impedimento de negociación, etc.), político (golpe parlamentario, uso de las Cámaras, votaciones espurias), mediático (adulteración de la realidad, control de la información, creación de falsos positivos), militar (apoyo armado a la oposición, financiamiento, estrategia de ocupación) y humano (angustias, temores, inseguridades, debilidades, mitificación).

En este sentido, la incesante derrota del régimen estadounidense en las diversas confrontaciones en las que se ha involucrado, ha puesto de relieve la desesperación al no obtener victorias, ya que su estrategia va en contravía del espíritu soberano de los pueblos del mundo que se han alzado ante la opresión de gobiernos transnacionales.

Las guerras perdidas son:

1. Guerra con Venezuela. Considerar la ocupación militar del país indica que no ha dado resultado toda la estrategia de desestabilización y agresión al pueblo venezolano durante 17 años, manifestada claramente desde el golpe de Estado fracasado a Hugo Chávez. La posición de China y Rusia considerando inaceptable la intervención armada es fehaciente.

2. Guerra con Siria. Actualmente, el Ejército Árabe Sirio y sus aliados han reconquistado gran parte del territorio y liberado al pueblo, lo que legitima al presidente Bashar al Assad.

Sus esfuerzos por ocupar la nación y fragmentarla hasta este momento han resultado infructuosos, pues el contingente mercenario, Daesh (Estado Islámico) y Al Qaeda, va en declive.

3. Guerra con Irán. Desde la revolución islámica iraní en 1979, apoyada por el pueblo, se ha tratado por todos los instrumentos posibles de destruirla. El acuerdo nuclear con el G5+1 fue un revés inmenso que aún no es asimilado. La cohesión interna y valentía para enfrentar al adversario es admirable.

4. Guerra con Rusia. Nada ha resultado para desestabilizarla y las sanciones, además de la esgrimida “amenaza rusa”, no han logrado permear al Gobierno. En estos momentos, el proceso de integración y relaciones con esta nación por parte de muchos países consolida el triunfo.

5. Guerra con China. Los intentos de violar las fronteras del país asiático se han encontrado con una fuerte respuesta y las amenazas simplemente quedan en la retórica, pues se enfrenta a un gigante que no le teme y, aún más, lo asusta.

6. Guerra con Corea del Norte. La supuesta guerra nuclear y amenaza a la seguridad de EE.UU. es un mito que no ha fructificado y la escalada militar no cuenta con el respaldo popular ni de Japón, ni Corea del Sur, quienes asumirían los costos materiales y humanos.

Lo más probable es que pierda la guerra mediática y no pueda enfrentarse a Kim Jong-un. No habrá guerra si una decisión suicida u obsesiva compulsiva queda fuera de este espectro.

7. Guerra con Yemen. Este empobrecido país con brote de cólera ha resistido a la agresión de la coalición árabe apoyada por EE.UU. y, en este momento, ya ataca las fronteras de Arabia Saudita causando bajas. El Gobierno sigue incólume y luchando contra los invasores.

8. Guerra con Ucrania. El golpe de Estado dado contra su presidente legítimo ha finalizado en la partición del país permitiendo que una gran zona se declare independiente, lo que destruyó las aspiraciones de hacerse con todo el territorio. La pérdida de Crimea ha sido un extraordinario impacto.

9. Guerra con Afganistán. Lo que establecieron como un dominio rápido se ha convertido en la sepultura de sus soldados enviados erróneamente a un lugar que no debieron arrasar. Hoy existe una autoridad y fuerzas que rechazan totalmente al régimen estadounidense.

10. Guerra con Irak. Pese a que persisten los intentos de fragmentar el territorio apoyando la autonomía kurda, el triunfo sobre el takfirismo ha hecho fuerte la unidad iraquí. Al Abadi ha legalizado a las fuerzas que lo apoyan y descartado a la Coalición como un factor liberador.

También habría que mencionar sus fracasos en El Líbano, Palestina, sin olvidar el reciente intento de golpe de Estado fallido en Turquía, lo que permite concluir únicamente ha provocado en el planeta caos y dolor, sin ninguna esperanza de presente o futuro, solamente temor y terror de muerte.

Ha ganado algunos eventos, aunque casi todos espurios, como son el derrocamiento de los mandatarios legales de Honduras, Paraguay y Brasil, las elecciones en Argentina con Macri, entre otros, lo que no obsta para considerar que el régimen estadounidense se acostumbró a guerras con fracasos e inconclusas. Ello no significa que se detenga en sus afanes expansionistas en contra de la Humanidad.

Da la impresión que, más temprano que tarde, las grandes avenidas donde pase un ser humano libre y feliz, será posible en la medida que los intereses de élites descarnadas sean puestas en evidencia y desarmadas. Así debe ser.

https://actualidad.rt.com/opinion/carlos-santa-maria/247712-diez-guerras-perdidas-eeuu-siglo


La tormenta mediática parece haberse alejado temporalmente de las costas venezolanas. Durante las tres semanas que precedieron la elección de los diputados a la Asamblea Constituyente, Venezuela bolivariana estuvo en las portadas de todas las empresas de comunicación internacionales.

LA NORMA CONSTITUCIONAL RECOGE LO SIGUIENTE:
“EL PUEBLO DE VENEZUELA ES EL DEPOSITARIO DEL PODER CONSTITUYENTE ORIGINARIO. EN EJERCICIO DE DICHO PODER, PUEDE CONVOCAR UNA ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE CON EL OBJETO DE TRANSFORMAR EL ESTADO, CREAR UN NUEVO ORDENAMIENTO JURÍDICO Y REDACTAR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN

Obviamente no es una casualidad; se trataba de crear un clima favorable en la opinión pública para justificar un cambio de régimen por la fuerza.

Éste no ocurrió, y el pueblo venezolano ha dado legitimidad por las urnas a la Asamblea Constituyente, a pesar del boicot de la oposición y las amenazas que pesaban sobre los electores, Venezuela desaparece progresivamente de nuestros medios de comunicación, dejando espacio a la llegada de Neymar al PSG y a la de un bebé panda al zoológico de Beauval.

Como las nubes ya se han retirado (sin embargo atención al coletazo de la tormenta), ahora podemos constatar la amplitud de los daños dejados por el tifón mediático en la opinión pública, especialmente entre los partidarios y militantes de la transformación social.

El tiempo de restablecer la veracidad de los hechos será mucho más largo que el de enunciar mentiras, siempre habrá una duda y una desconfianza en cuanto se comience de nuevo a hablar de la Venezuela bolivariana.

Por lo tanto es conveniente volver a revisar la legitimidad de algunas fuentes de información.

Desde hace cuatro meses, una operación de desestabilización antidemocrática estaba en marcha en el país caribeño.

Se aceleró tan pronto el presidente Maduro, analizando la crisis política en la cual se hundía su país, decidió redefinir el pacto social que une a los venezolanos convocando a una Asamblea Constituyente.

La oposición venezolana, en nombre de la “democracia”, decidió boicotear e impedir por todos los medios la realización de este acontecimiento electoral

Los caciques de la derecha internacional manifestaron unánimemente una solidaridad incondicional con sus compinches venezolanos en su intento de derrocar el poder.

De Rajoy a Santos, de Uribe a Manuel Valls pasando por Peña Nieto y otros, ninguno de los dirigentes de derecha condicionó su apoyo a alguna crítica de esta oposición, por cierto muy poco democrática.

En cambio, en algunos sectores de izquierda, pudimos asistir a ejercicios de funambulismo político e incluso a ataques frontales contra la Revolución Bolivariana, en el momento en que está siendo atacada en todas partes.

La mayoría de estos comentaristas, para criticar el proceso revolucionario venezolano, no tuvieron que sacar sus referencias a la extrema derecha, se remitieron a los análisis producidos por los miembros de Marea Socialista, organización resultante de una enésima escisión de los partidos trotskistas venezolanos (1).

EL TROTSKISMO, COMO DIJO FIDEL, NO ES SINO UN VULGAR INSTRUMENTO DEL IMPERIALISMO

Estos últimos, para sobrepasar el marco íntimo de su organización, lanzaron un movimiento autodenominado «Plataforma del pueblo en lucha y del chavismo crítico». Gran golpe de comunicación, puesto que eso sugiere que tienen el monopolio de la crítica. Lo que obviamente es falso.

Para darse cuenta, basta con hablar un momento con cualquier militante o simpatizante del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), o de las organizaciones de base de la Revolución bolivariana.

Como los medios y algunos políticos no han cesado de repetirlo, es claro que este movimiento incluye 4 de los 141 ex ministros del ex presidente Chávez (1999-2012).

Pero entonces, cabe preguntarse por qué la palabra del 3% de los ex ministros de Hugo Chávez pesa más que la del 97% restante que siguen apoyando la Revolución (2). En este caso, la legitimidad otorgada a esta ultra minoría parece sólo provenir de su reciente posicionamiento como opositora política.

Esta invocación permanente del «chavismo crítico» no es el fruto de la casualidad. Sistemáticamente retransmitido por los medios de comunicación dominantes o incluso por los líderes de la oposición, la eclosión mediática del «chavismo crítico» parece hacer eco al memorándum elaborado en 2006 por el ex embajador usamericano William Brownfield y revelado por Wikileaks tres años más tarde.

En el mensaje enviado al Departamento de Estado, el ex embajador describía el trabajo de la embajada para intentar dividir el chavismo (3). Parece que los esfuerzos encubiertos de los USA hayan dado resultado.

Venezuela no es un caso aislado. Todos los gobiernos progresistas de América Latina tienen una oposición llamada de izquierda. Rechazados mayoritariamente por los pueblo de sus países, el Psol en Brasil (1,55%), los Verdes en Bolivia (2,69%), El Frente de Izquierda en Argentina (3,43%), o la Unidad plurinacional de las izquierdas en Ecuador (3,23%) tienen un eco mediático desproporcionado con su falta de representatividad popular.

Y sin embargo, desde los «intelectuales de izquierda» hasta los medios de comunicación dominantes, sus análisis destructivos de los procesos revolucionarios son ampliamente difundidos en los países occidentales, sin que ningún cuestionamiento sobre la legitimidad de su punto de vista sea jamás evocado.

Aunque cada opinión es interesante para enriquecer el debate, esta cuestión de la legitimidad democrática de las fuentes de información es un problema (4).

Imaginemos un solo instante que el New York Times dedicara una doble página a una entrevista con Jacques Cheminade (5) para hacer un balance crítico de los inicios de Emmanuel Macron a la presidencia de la República.

Lo que chocaría no serían tanto las palabras pronunciadas por el político francés, sino la exclusión del mismo medio de personas consideradas como más legítimas porque reúnen en torno a ellos una corriente de ideas y una verdadera fuerza política de oposición.

¿En nombre de qué deben imponernos a los Cheminades venezolanos para descifrar la situación del país caribeño?

En las elecciones legislativas de 2015 en Venezuela, Marea Socialista y el «chavismo crítico» presentaron 67 candidatos a la Asamblea Nacional (6), estos últimos realizaron resultados histórica… mente bajos, que van del 0,01% al 0,1% (7).

Si un 99.9% de los venezolanos (chavistas o de oposición) rechazan los análisis y las propuestas de los miembros del «chavismo crítico», ¿por qué entonces esta visión se impone en el debate sobre Venezuela en una parte de la izquierda francesa? ¿Es porque esta última encuentra en estas críticas que entiende, una manera de separarse de una revolución que le escapa y cuyo alcance no mide?

Existe una expresión idiomática en francés equivalente a “ni con dios, ni con el diablo”. Se dice literalmente “mitad higo, mitad”. En el caso del pensamiento “mitad higos mitad uvas” («mi-figue mi-raisin») consiste en equiparar posiciones políticas adversas y desiguales.

Y sin embargo, incluso esta expresión idiomática típicamente francesa («mi-figue mi-raisin») tiende a hacernos olvidar que Francia es un país de uva, cuya producción es 2.000 veces superior a la producción de higo (8).

Todo el mundo convendrá que si se para la producción de higo no representaría un duro golpe para nuestra economía, la de la uva, en cambio, destruiría una gran parte de nuestros campos.

A nadie se le ocurriría la idea de poner en pie de igualdad estas dos producciones agrícolas. Sin embargo, casualidad de las cifras, el chavismo cuenta también 2.000 veces más votantes que Marea Socialista y su chavismo crítico, y a pesar de eso el higo blando consigue colocarse al nivel de la uva.

El pensamiento “mitad higos mitad uvas”, si se adapta perfectamente a los esquemas de pensamientos intelectuales, es impropio a la toma de decisión política en donde se es elegido para decidir entre distintas opciones políticas. Es de hecho, el mejor aliado de la derecha más reaccionaria.

Porque se esconde detrás de la ilusión de una tercera vía en un contexto sumamente bipolar invocando la libertad virtual del pueblo de rechazar las dos únicas opciones políticas creíbles que se ofrecen, dicho pensamiento participa en realdad a la justificación de las estrategias antidemocráticas de la oposición venezolana.

Este pensamiento abunda en algunos sectores de la izquierda de oposición, alejados desde hace mucho tiempo de los centros de poder y de la toma de decisiones.

Es el reflejo de una izquierda ONGizada e intelectualizada cuyo objetivo no es la toma del poder y el cambio social, sino la crítica permanente de las situaciones presentes.

No es sorprendente encontrar de manera recurrente en Francia y Europa, la argumentación de estos actores sin responsabilidad política ni legitimidad democrática.

La mayoría de las ONG « desplegadas » en los países progresistas de América Latina incluyendo Venezuela son en realidad los voceros internacionales de las tesis de la oposición, cuando no imponen la agenda política de los países extranjeros o grupos económicos que las financian.

Estas organizaciones secuestran la palabra de categorías sociales, apropiándose de su representación sin ningún control democrático. Dan así la ilusión de defender un pueblo o segmentos de la sociedad mientras que en realidad, sólo combaten por conceptos e ideales sin escuchar a los ciudadanos ni tener en cuenta sus reivindicaciones.

Si no tienen ningún impacto en los países sobre los cuales producen sus informes, encuentran un eco sistemático en una parte de la izquierda occidental, a su vez demasiado refugiada en asociaciones o en la Universidad.

Si la mayoría de las ONG se oponen a los gobiernos progresistas de América Latina, es también bajo la influencia de dos factores.

En primer lugar, con la toma de poder de movimientos populistas, un número no desdeñable de miembros de estas organizaciones fueron cooptados por el aparato estatal, debido a la promiscuidad entre su lucha y el proyecto político legitimado por las urnas.

Algunos miembros decidieron entonces que el espacio abierto por el poder era el lugar ideal para hacer avanzar sus ideas a pesar de las contradicciones políticas existentes y olvidaron la crítica permanente para la construcción política.

Aquellos que permanecieron al margen del nuevo momento político han levantado el velo sobre el papel que tenían en el viejo sistema de casta: el de cuerpos constituidos de la protesta, es decir de un espacio de críticas inofensivas que permite al sistema capitalista mantener la ilusión de la democracia.

Si este tipo de estructuras puede tener un papel positivo cuando el poder sólo favorece una élite, son totalmente inadecuadas cuando un gobierno se vuelve hacia la defensa del interés general.

En segundo lugar, se tiende a olvidar que los documentos publicados por algunas ONG son el resultado de un trabajo elaborado por personas que tienen sus propias posiciones políticas en la sociedad que supuestamente deben analizar.

EL MEJOR ALIADO DE LA DERECHA ES UNA IZQUIERDA “NI CHICHA, NI LIMONÁ”, COMO EL PSOE O PODEMOS EN ESPAÑA

Por ejemplo, en la época en que Robert Ménard no representaba aún el ala más radical del Front National de Le Pen (9), y en dónde muchos medios de comunicación y políticos se hacían eco de los informes de Reporteros Sin Fronteras sobre Venezuela, absolutamente nadie sabía que el corresponsal de RSF en Venezuela era un opositor furibundo, financiado por el Gobierno de USA a través de la Nacional Endowment for Democracy (NED) (10).

Este tipo de ejemplo abunda en Venezuela y en América Latina. Y sin embargo, una vez pasado el Océano Atlántico, sus puntos de vista serán admitidos con la mayor credulidad en nombre de la defensa de grandes ideales como la democracia, los derechos humanos o la libertad de la prensa (11).

No se trata obviamente de impedir a quien quiera que sea de pensar o emitir opiniones sobre Venezuela o sobre cualquier otro país, sino de presentar la fuente de esas informaciones y esas críticas en su justo lugar, y no subestimar nunca la capacidad del pueblo para juzgar de su propia condición, como fue el caso en Venezuela en el voto del 30 de julio de 2017 para elegir los diputados a la Asamblea Constituyente.

Así, cuando se escucha que esta Asamblea constitutiva o incluso Nicolas Maduro no tendrían más legitimidad, como lo claman al unísono la derecha más radical y un grupo de políticos disfrazados en “intelectuales de izquierda” (12), tenemos derecho a preguntarnos que representan, a sus ojos, los 8.089.320 electores chavistas que se desplazaron a las urnas para la elección de los diputados a la Asamblea Constituyente.

La oposición decidió boicotear la elección, los electores que votaron el 30 de julio de 2017 lo hicieron para señalar su adhesión a la propuesta política del Presidente Maduro.

Esto representa un 41,53% de los inscritos, es decir un número mayor que el que, en 2000, había ratificado por referéndum la anterior constitución (30,17% de los inscritos) (13). ¿Hay una legitimidad de dos velocidades?

Numerosos dirigentes de todo el mundo quisieran por cierto beneficiarse de tal apoyo popular y de esa legitimidad democrática. Recordemos que los presidentes de Colombia Juan Manuel Santos, de Argentina Mauricio Macri, o de México Enrique Peña Nieto, todos feroces opositores a Nicolás Maduro fueron elegidos con sólo 24% de los inscritos de su país.

Sin hablar de Michel Temer, que no recibió ningún voto popular para ocupar la Presidencia de Brasil. No es la coherencia política que sofoca los opositores a la revolución bolivariana.

¿Por qué aquellos que no reconocen esta fuerza chavista no denuncian entonces «la ilegitimidad» del presidente francés, Emmanuel Macron, elegido con el 43,6% de los inscritos, es decir un resultado comparable a la última elección venezolana, y sin boicot de la votación por parte de sus opositores?

Una vez más, es difícil imaginar que una serie de países, como fue el caso para Venezuela, no reconozcan los resultados de la elección francesa, y por lo tanto el presidente en ejercicio, en vista de la «escasa participación».

En este «dos pesos, dos medidas», vemos que se trata de un ataque político que no tiene en cuenta la legitimidad democrática que confiere el pueblo a sus representantes.

Las críticas sobre la ilegitimidad del gobierno venezolano procedentes de cierta izquierda o de organizaciones no gubernamentales nos preocupan extremadamente, ya que revelan sobre todo su rechazo de la democracia y su incapacidad para comprender las motivaciones del pueblo cuyos intereses pretenden representar.

Los últimos acontecimientos en Venezuela nos fuerzan a cuestionarnos sobre el lugar que deben ocupar, en nuestra democracia, las organizaciones políticas o algunos cuerpos intermedios cuando éstos se trasladan completamente de las preocupaciones populares, y sólo funcionan por una ideología completamente alejada de la realidad social.

Eso nos interpela también sobre la falta de legitimidad democrática de estas organizaciones cuando ellas pretenden hablar en nombre de personas que, no solamente, no se sienten representadas por estas organizaciones sino que, al contrario, legitiman el poder que éstas pretenden denunciar. Sobre este punto como sobre muchos otros, Venezuela no terminó de invitarnos a cuestionar nuestra propia realidad política.

Notas del autor

(1) No todos los trotskistas venezolanos se ajustan a esta tendencia. Así Stálin Pérez Borges, cofundador de C-Cura, luego de Marea Clasista y Socialista, luego de Marea Socialista, tomó distancias con sus antiguos camaradas y fundó la Liga Unitaria Chavista Socialista (LUCHAS), movimiento trotskista crítico, pero que sigue apoyando la Revolución Bolivariana.

Además hacemos hincapié en que, vista la arrogancia de algunos de sus dirigentes, una nueva escisión está amaneciendo en el «chavismo crítico». Asunto que pueden seguir quienes tienen tiempo que perder.

(2) Un número bastante limitado de estos ministros hizo defección en los primeros años del chavismo, incorporándose a la oposición de derecha. Es el caso de Luis Miquilena, Francisco Usón y Alfredo Peña por ejemplo

(3) Ver el memorándum en https://search.wikileaks.org/plusd/cables/06CARACAS3356_a.html

(4) En Argentina, el Frente de Izquierda (3,43%) llamó a abstenerse a la segunda vuelta que favoreció la victoria de Mauricio Macri de apenas un 2.68%. Las consecuencias dañinas de la vuelta a la era neoliberal decidida por el nuevo presidente son catastróficas para el pueblo argentino.

(5) Jacques Cheminade es un franco-argentino nacido en 1941, presidente desde 1996 del partido Solidaridad y progreso, liado al grupo de Lyndon LaRouche. Se presentó a las elecciones presidenciales francesas de 1995, 2012 y 2017. En esa última, obtuvo 65 000 votos, osea 0,18%.

(6) Ver la lista de candidatos en https://www.aporrea.org/poderpopular/a217218.html

(7) Ver los resultados de las elecciones en http://www.cne.gob.ve

(8) 3.000 toneladas de higos producidos en 2016 contra 6.247.000 de uvas. Ver http://ec.europa.eu/eurostat/fr/home

(9) Según las palabras de Louis Alliot, diputado y vicepresidente del Frente Nacional, ver http://lelab.europe1.fr/Pour-Louis-Aliot-vice-president-du-FN-Robert-Menard-s-entoure-de-gens-beaucoup-plus-radicaux-que-ne-le-sera-jamais-le-FN-14422

(10) Nadie excepto quizá Robert Ménard pero este no es el tema.

(11) Punto de vista admitido también en organizaciones internacionales. Así la ONU acaba de emitir un comunicado bastante negativo sobre la situación en Venezuela.

Sin embargo, la ONU no envió a ningún investigador sobre el terreno y, según su propia confesión, se basó en los testimonios de las ONG y de la ex fiscal de la República, opositora política de Nicolás Maduro, Luisa Ortega.

(12) Ver «El llamado internacional a frenar la escalada de violencia en Venezuela», en el portal de la derecha venezolana la más radical, LaPatilla.com ¿Coincidencia?

(13) Un 30,17% de los inscritos habían votado en favor de la nueva Constitución, 11,86% se oponían. El resto se abstuvo o votó nulo.

http://www.romainmigus.com/2017/08/la-pensee-mi-figue-mi-raisin-de-la.html


“La amenaza por parte de Donald Trump de una intervención militar en Venezuela ha convertido en rehenes a la oposición del país y a los ‘neocons’ estadounidenses”, opina el analista político francés Bruno Guigue.

LO MÁS REPUGNANTE DE ESTOS PERSONAJES, ES QUE ALGUNOS MILITAN EN PARTIDOS ADSCRITOS A LA INTERNACIONAL SOCIALISTA. (ASÍ SE ENTIENDE POR QUÉ “SUCIALISTAS” COMO TONY BLAIR, FELIPE GONZÁLEZ O MICHELLE BACHELET APOYAN GOLPES DE ESTADO O SON RESPONSABLES DE TERRORISMO, ADEMÁS DE CRÍMENES DE GUERRA)

RT France: Donald Trump habla una posible intervención militar en Venezuela. ¿Ve usted alguna posibilidad real de que se produzca esa agresión?

Bruno Guigue (B. G.): La verdad, no lo creo en las circunstancias actuales. La elección de la Asamblea Nacional Constituyente fue un éxito para el movimiento chavista y para la democracia venezolana. Con 8.1 millones de votantes y una tasa de participación del 41,5% es uno de los mejores resultados electorales alcanzados por la Revolución Bolivariana.

BRUNO GUIGUE FUE EL AUTOR, ENTRE OTRAS MUCHAS DELICIAS, DE UNA MEMORABLE CARTA ABIERTA A FRANÇOIS HOLLANDE, AL QUE LLAMÓ “EL FRANKENSTEIN DE LA REPÚBLICA”

Además, la mayoría de los estados de la región han criticado la amenaza del presidente de EEUU. Al poner en peligro la soberanía e independencia de un nación, Trump rema contra la corriente con el único propósito de satisfacer la derecha opositora y a los neoconservadores estadounidenses. Una comedia de cara a la galería.

RT : La clase política europea evalúa de diferentes maneras lo que está ocurriendo en Venezuela. ¿Cómo interpreta estos acontecimientos?

B. G: Hay dos aspectos clave en esta crisis y la mayoría de los comentaristas tienen cuidado en no vincular las dos caras de esa moneda.

En primer lugar, Venezuela, la crisis política se ha detenido, aunque temporalmente, ante el éxito de las elecciones de la Asamblea Constituyente.

Pero esa derecha opositora que apoya Washington no se ha cruzado de brazos, pero se ha visto obligada a admitir que ahora mismo ha perdido políticamente la partida.

No obstante, existe también una crisis económica que no parece que se pueda resolver a corto plazo y que los enemigos internos y externos de la revolución bolivariana aprovechan, para tratar de socavar la legitimidad del gobierno.

Sin embargo, esta crisis, de hecho, la alienta y la mantiene deliberadamente una buena parte de las élites empresariales y la alta burguesía, que importan artículos de lujo, pagando en dólares, mientras impiden por todos los medios que los artículos de primera necesidad lleguen a los supermercados de los barrios más populares.

Este sabotaje, unido al desabastecimiento, es una forma de guerra económica declarada contra las clases trabajadoras y un arma desestabilizadora. Algo muy preocupante, porque debemos recordar que el mismo método se aplicó contra el gobierno de Salvador Allende en Chile en 1973.

En América Latina, nadie olvida el siniestro papel jugado por Washington en los golpes de estado que colocaron en el poder a las peores tiranías, las más asesinas, que se recuerdan en el continente.

LATINOAMÉRICA NO DEBE OLVIDAR QUE EEUU APOYÓ TODOS LOS GOLPES DE ESTADO QUE LLEVARON AL PODER A LAS DICTADURAS MÁS CRIMINALES DE LA HISTORIA. TODOS LOS GOBIERNOS YANQUIS, DESDE EL SIGLO XIX, COLABORARON EN EL MAYOR GENOCIDIO DE LA HISTORIA, PERPETRADO EN LATINOAMÉRICA 

RT: El presidente venezolano, Nicolás Maduro, es a menudo tachado de dictador por las autoridades europeas y estadounidenses, junto a sus medios informativos. ¿Está justificado ese apelativo?

B. G .: Esa acusación es, simplemente, grotesca. ¿Cómo se puede llamar a un dictador a un jefe de Estado elegido democráticamente, que invita al pueblo a elegir una Asamblea Constituyente?

Desde la primera elección de Hugo Chávez en 1998, ¡han habido 19 elecciones en Venezuela! Lo que es sorprendente, desde el punto de vista histórico, es más bien la paciencia y la moderación del poder legítimo contra los repetidos intentos de golpe de Estado, el sabotaje y la desestabilización orquestada por la oposición reaccionaria, que no perdona que el sistema político actual haya suprimido los ingresos del petróleo que le llegaban a esa burguesía enriquecida, para redistribuirlos entre las clases trabajadoras. ¿Dictador? Resulta cómico si no fuera un tema muy serio.

RT: Junto con Venezuela, EEUU ha elevado el tono contra la RPDC. ¿Otra comedia verbal o algo más peligroso?

B. G: El juego de la retórica no llegará al terreno militar. Creo que este será el caso, teniendo en cuenta las recientes declaraciones del gobierno chino. Pekín aprobó la resolución del Consejo de Seguridad de imponer nuevas sanciones al gobierno de Kim Jong Un, pero no creo que Xi Jing Ping tolere el uso de la fuerza en las barbas de China, atacando a un estado soberano aunque bastante osado y nada dócil.

Dado que es inconcebible que Pyongyang tome la iniciativa de comenzar las hostilidades (ya ha matizado que no atacará Guam), significa que Washington asumiría unos enormes riesgos infligiendo un correctivo a la RPDC. Francamente, es poco probable.

El imperialismo estadounidense alcanzó sus límites objetivos y hoy resulta obvio, tanto en Corea como en Siria. Los Estados Unidos tratan de compensar esta pérdida de influencia política y belicista aumentando el tono y el énfasis en sus habituales amenazas, algo bastante comprensible en sus dirigentes.

https://francais.rt.com/opinions/42029-intervention-militaire-americaine-venezuela-probablement-esbroufe

NOTA DEL ADMINISTRADOR.- La Carta a Hollande de Bruno Guigue, puedes leerla AQUÍ


Con amenazas de guerra nuclear, intervenciones militares en los países del “traspatio” que no se hinquen ante el poder imperial y el Klan y los neo-nazis festejando su odio, todo sólo en una semana, de repente el futuro fue sustituido por el pasado.

LAS AMENAZAS BELICISTAS DE TRUMP CONTRA LA RPDC Y VENEZUELA HAN PUESTO EN ALERTA AL MUNDO

Unas 24 horas después de que Trump comentó que está contemplando una opción militar para Venezuela, ya que en ese país la gente está sufriendo y se están muriendo, en Charlottesville, Virginia, ultraderechistas armados golpearon a manifestantes pacíficos, y en un incidente terrorista –equivalente a los atentados recientes en Europa usando vehículos como armas– un blanco asociado con los neonazis atropelló a 20 personas, matando a una mujer.

El gobernador declaró estado de emergencia y la Guardia Nacional se preparó para entrar en acción. Todo esto en un país donde circulan más de 300 millones de armas en manos privadas, y donde como promedio mueren a balazos 93 personas todos los días, siete de éstas menores de edad.

Lo ocurrido el sábado en Charlottesville, Virginia, no es nada nuevo, pero sí es diferente, porque los participantes ahora afirmaron que forman parte de las filas de Trump.

David Duke, ex líder de un sector del Ku Klux Klan, declaró ahí: vamos a cumplir con las promesas de Donald Trump.

Las imágenes de los cientos de asistentes al acto denominado Unir a la derecha no ocultaron quiénes eran: esvásticas, águilas fascistas, consignas de sangre y tierra (de la frase “nazi blut und boden“), algunos coreando “los judíos no nos remplazarán“, junto con banderas de la Confederación y muchos con cachuchas y pancartas con Trump o su consigna de campaña “Haremos grande de nuevo a Estados Unidos”.

LOS SUPREMACISTAS BLANCOS DICEN APOYAR A DONALD TRUMO Y SE SIENTEN IDENTIFICADOS CON EL PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS. EN LA IMAGEN. EL SUPREMACISTA BLANCO RICHARD SPENCER, EL SÁBADO AL SER DESALOJADO POR LA POLICÍA EN LA PROTESTA DE CHARLOTTESVILLE. FOTO: AFP.

La respuesta ambigua y tardía de Trump el sábado –lamentando la violencia y el odio de todos los bandos sin condenar a los supremacistas blancos– fue tan aguada que líderes de su propio partido lo criticaron.

No es la primera vez que Trump rehusa condenar expresamente este tipo de actos de violencia por gente que forma parte de su base, y que afirman que lo llevaron al triunfo.

La semana pasada hubo un atentado terrorista contra una mezquita en Minneápolis (el presidente ha guardado silencio sobre ese incidente).

Son agrupaciones que marchan al estilo nazi, una de los cuales, Vanguard America, tiene un manifiesto que se titula Fascismo Americano, combinadas con agrupaciones supremacistas blancas con largas y sangrientas historias de linchamientos y asesinatos de afroestadounidenses, activistas de izquierda y actos violentos antisemitas, y, por supuesto, violencia contra migrantes de países no europeos.

Esto no es nada nuevo. En este país, ha habido más de 30 atentados de terror cometidos por estadounidenses blancos desde el 11 de septiembre de 2001, cuyas víctimas son la mayoría de los estadounidenses afectados por el total de actos de terror.

En 1995, el peor atentado terrorista en terreno estadounidense antes del 11-S fue cometido por ultraderechistas estadounidenses, quienes detonaron una bomba en un edificio federal en Oklahoma City que mató a 168 personas (incluyendo 19 niños) e hirió a 500.

La historia del fascismo en Estados Unidos ha estado presente desde los años 30 del siglo pasado, incluida la fundación de un Partido Nazi Americano.

Pero ahora ellos, junto con las agrupaciones de supremacía blanca que tienen siglos de antecedentes en un país cuya Casa Blanca –y gran parte de su economía– fue construida por esclavos negros, gozan de un nuevo momento gracias a Trump. Ahora el Klan puede marchar en público sin cubrir sus rostros con una capucha.

Pero la semana pasada empezó con otro tipo de nostalgia: Trump amenazó a Corea del Norte con fuego y furianuclear. A pesar de que los generales y jefes diplomáticos, incluyendo el propio secretario de Estado, Rex Tillerson, de inmediato buscaron tranquilizar a sus ciudadanos y aliados en otras partes del mundo al solicitar que, en esencia, no le hicieran caso al comandante en jefe, el ahora resucitado Dr. Strangelove de la Casa Blanca siguió amenazado.

Peor aún, algunos empezaron –es en serio– a calcular las dimensiones mortíferas de un hipotético conflicto nuclear.

Por su parte, analistas financieros estaban tratando de calcular que efecto tendría un guerra entre dos poderes nucleares sobre los mercados, reportó el Wall Street Journal.

SI EL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS, DONALD TRUMP, ORDENA UN ATAQUE NUECLEAR CONTRA COREA DEL NORTE O VENEZUELA, SE SUPONE QUE SU GABINETE PUEDA DESOBEDECERLE CON LA JUSTIFICACIÓN DE QUE ESTÁ INCAPACITADO MENTALMENTE. FOTO: REUTERS.

Aunque el mensaje de los adultos en el círculo infantil de Washington insistieron que no había guerra inminente, algunos medios indicaron que, con los protocolos que existen, si el comandante en jefe ordena un ataque nuclear, no requiere de la autorización del Pentágono ni del Congreso, y no existe un mecanismo que pueda frenarlo más que la renuncia de los altos mandos militares o, aunque no se sabe porque no hay precedente, se considera que su gabinete lo puede declarar mentalmente incapacitado.

Y, también con nostalgia por otros tiempos, cuando Estados Unidos era grande, el presidente más presidencial, según él, declaró que si el gobierno de Venezuela no hace lo que él dicta, no descartará una operación militar.

A Trump no le han informado que, a estas alturas, es de mala educación amenazar a América Latina con otra intervención militar gringa (eso se hace ahora de otra manera, suavecito, con lo que llaman diplomacia y dólares para apoyar las fuerzas de la democratización).

Las cosas están tan alarmantes que muchos apuestan, para dormir un poco más tranquilos, que los generales controlarán al civil demente en la Casa Blanca.

Aún no se sabe si esos países latinoamericanos o la ONU que, por su supuesta preocupación por la democracia y la crisis socioeconómica exigieron que el gobierno de Venezuela cambiara sus políticas, ahora ofrecerán el mismo tipo de intervención humanitaria en Estados Unidos en nombre de poner fin a la violencia aquí, asistir a uno de cada seis estadunidenses que padecen hambre y rescatar a esta democracia.

http://www.jornada.unam.mx/2017/08/14/opinion/027o1mun


Como dijo Martin Luther King: “I Have a Dream” (“Tengo un sueño”). Estoy seguro de que a más de un ser racional le gustaría conmemorar 100 aniversarios de la caída de una bomba atómica sobre… Nueva York, por ejemplo.

Recuerdo cuando el compositor alemán Karlheinz Stockhausen, tras el ataque contra las Torres Gemelas, dijo: “Lo que ha pasado es la mayor obra de arte de todos los tiempos“.

Tal declaración le valió las iras de varios intelectuales y políticos, aunque el silencioso aplauso de muchas más personas en medio mundo; naturalmente, el artista explicó días más tarde en Internet lo que “quiso decir” con aquella frase y el agua volvió a su cauce.

Stockhausen adujo que esas palabras reproducía parte de la tradición cristiana, que vía Shakespeare dice que  “la mayor obra de arte de Lucifer, el ángel caído, encarna la destrucción”. 

Y precisó: “A lo largo de la historia muchos artistas han explorado la estética de la muerte y la destrucción. Leonardo da Vinci dedicó gran parte de su tiempo a proyectar nuevas armas y Walter Benjamin afirmaba que no existe civilización que no sea también expresión de la barbarie’

Estoy de acuerdo. Los gobiernos de EEUU llevan realizando “obras de arte terrorífico” desde hace más de 200 años. Ya es hora de que les regalen una. De ilusión también se vive.


En los últimos días, en coincidencia con la decisión de Cambiemos de hacer de Venezuela uno de sus ejes de campaña, fui sometido a un ataque sin precedentes desde las ciudadelas de la oligarquía mediática argentina a propósito de mis opiniones acerca de lo que está ocurriendo en aquel país.

LA MAFIA MEDIÁTICA OCCIDENTAL DEFIENDE, APOYA Y SOSTIENE EL TERRORISMO Y LOS GOLPES DE ESTADO COMO FÓRMULAS “DEMOCRÁTICAS” PARA DERRIBAR GOBIERNOS INCÓMODOS PARA WASHINGTON Y BRUSELAS

Periodistas y académicos unieron sus fuerzas para no sólo disentir con mis ideas sino también para lanzar toda suerte de agravios sobre mi persona. No tiene sentido referirme a cada uno de sus autores por separado, y esto por dos razones.

Primero, porque en el fondo su discurso es el mismo: variantes de un mismo guión dictado desde Washington, reciclado por sus acólitos neocoloniales y lanzado por ellos a través de los “medios independientes” (¿independientes de quiénes?) para hostilizar a quienes piensan distinto.

Segundo, porque individualizarlos sería conferirles a los autores de tales libelos una dignidad que su estatura intelectual y moral hace totalmente inmerecida. Dicho esto, en lo que sigue, va mi respuesta.

1.- En Venezuela la oposición está compuesta por dos sectores. Uno, que acepta al diálogo con el gobierno. Otro, totalmente opuesto a él y dispuesto a quebrar el orden constitucional y derrocar a Nicolás Maduro apelando a cualquier recurso, legal o ilegal.

Desgraciadamente, esta fracción ha sido la que hasta la semana pasada ha hegemonizado la oposición, amenazando al sector dialoguista con una brutal represalia si cedía a los llamados del gobierno. (1)

Negociar con éste equivalía, para los violentos, a una infame traición a la patria, merecedora de los peores castigos.

Este grupo extremista y fascista hasta el tuétano, venía conspirando contra la democracia desde el fallido golpe de estado del 11 de abril del 2002 y sus principales líderes: Leopoldo López, Henrique Capriles, Antonio Ledezma, Freddy Guevara, Julio Borges y María Corina Machado apoyaron abiertamente aquel golpe.

LOS IMPULSORES DE GOLPES DE ESTADO, ASESINATOS, VIOLENCIA Y DESABASTECIMIENTO, APRUEBAN UNA LEY DE “IMPUNIDAD” PARA SUS CRÍMENES A LA QUE LLAMA “DE RECONCILIACIÓN”

Machado, una de las “demócratas” de hoy, fue firmante del Acta de Juramentación de la nueva junta de gobierno presidida por el empresario Pedro Carmona Estanga.

En dicha acta se cancelaban las libertades públicas, se abolían todas las leyes producidas por el chavismo y se decretaba la cesación en sus cargos de todas las autoridades electas y de los parlamentarios y ediles del país.

Estos fascistas fueron los que, bajo el liderazgo de Leopoldo López, organizarían la sedición de febrero del 2014 –significativamente llamada “Operación Salida”- una vez consumada la derrota del candidato Henrique Capriles en las elecciones presidenciales convocadas luego de la muerte de Hugo Chávez.

La “Operación Salida” adoptó las tácticas violentas de control de la calle aconsejadas en diversos manuales de la CIA y en la obra de uno de sus máximos teóricos, Eugene Sharp.

Aquellas contemplaban la realización de atentados de todo tipo a instalaciones públicas, autobuses, erección de barricadas armadas (“guarimbas”) impidiendo que la gente saliera de sus hogares y matanza indiscriminada de personas para aterrorizar a la población. A diario López declaraba que esta insurrección sólo cesaría con la renuncia de Maduro.

Finalmente se restableció el orden público, pero con un saldo luctuoso de 43 muertos. López fue apresado y enviado a la justicia donde, como veremos más abajo, recibió una moderada condena, desproporcionada en relación a los crímenes cometidos.

Este mismo grupo es el que en abril de este año relanzó la segunda fase de la estrategia insurreccional, pero incrementando exponencialmente la violencia de sus actos e introduciendo macabras innovaciones en sus tácticas de “oposición democrática”: arrojar bombas incendiarias sobre jardines infantiles y hospitales y, como en los viejos tiempos de la Inquisición, quemando vivas a personas cuyo pecado fuese tener el color de piel incorrecto según el criterio de los terroristas.

Cuando al describir este deplorable escenario utilicé la expresión “aplastar a la oposición” era obvio para cualquier lector atento de mi artículo que me estaba refiriendo a este sector y no a quienes deseaban una salida pacífica, como felizmente parece estar en marcha en estos últimos días.

Cualquier interpretación en contrario sólo puede ser producto de la mala fe. Pero fue dicha lectura la que originó la primera ronda de críticas e insultos.

2.- Si algo revela la monumental hipocresía de mis censores, es su sepulcral silencio a la hora de proponer alguna alternativa para detener la violencia en Venezuela.

Críticos que en su enorme mayoría no conocen ese país, que jamás estuvieron en él, ignoran su historia y no tienen amigos o parientes viviendo allí se dan el lujo de agraviar a quien piense de otra manera.

Mi preocupación obsesiva por el deterioro de una situación que podría desembocar en una orgía de muerte y destrucción se funda en la necesidad de evitar para Venezuela – y para los amigos que tengo en ambos lados, en el chavismo y en la vereda de enfrente- un final apocalíptico.

No es el caso de mis censores, a quienes en su condición de obedientes publicistas de la derecha – la de aquí y la de allá, y sobre todo la de “más allá”, en Washington- se les ordenó que descarguen toda su artillería contra quienes tuviéramos la osadía de defender el orden institucional en Venezuela.

ESTOS SON ALGUNOS DE LOS “TRABAJOS” DE LA MESA DE LA UNIDAD DEMOCRÁTICA QUE ALABAN WASHINGTON Y BRUSELAS

Mil veces hice la pregunta: ¿cómo se detiene la violencia iniciada, nuevamente por la derecha golpista, y ante la cual la respuesta del Estado fue débil e insuficiente?

Las respuestas casi siempre fueron evasivas, pero cuando les exigía mayores precisiones lo que decían era: “renuncia de Maduro y convocatoria a elecciones presidenciales.”

Es decir que estos severos críticos de mis opiniones, autoproclamados (pero inverosímiles) custodios de la libertad, los derechos humanos y la democracia, no son otra cosa que vergonzantes apologistas de la fracción terrorista de la oposición.

Lo que quieren estos furiosos escribas es nada menos que el triunfo de la sedición, la victoria de los golpistas, el retorno de los fascistas y la destrucción del Estado de derecho.

O sea, quieren exactamente lo mismo que la pandilla de López y sus compinches. Son, por lo tanto cómplices, cuando no autores intelectuales o legitimadores post bellum, de la barbarie desatada por la derecha. En su desesperación por acabar con el chavismo apelan a una retórica que sólo en apariencia es democrática.

Lo que hay debajo de sus huecas palabras es una afrenta a los valores humanísticos que dicen defender. Tendrán que hacerse cargo de su apología de la violencia.

Porque, en la reseca llanura de la política latinoamericana, con tantas “democracias” que empobrecen, marginan y lanzan a la desesperación a millones de personas, no sería de extrañar que fuera de Venezuela surjan grupos que, ante el ostensible vaciamiento del proyecto democrático, decidan también ellos apelar a la violencia para derrocar gobiernos que los hambrean y embrutecen.

Si los sedicentes custodios de la democracia aprobaron esa metodología en Venezuela, ¿la apoyarán también cuando se ensaye en otros países?

¿Qué van a decir entonces? ¿Que saquear, incendiar, matar y quemar vivas a personas está bien en Venezuela pero estaría mal en Colombia, Argentina, México?

¿No les suena un poquitín incoherente exaltar la vía insurreccional en contextos laboriosamente democráticos y que tanto costó construir?

3.- Decíamos más arriba que esta ofensiva se produce en momentos en que el gobierno argentino hizo de Venezuela uno de los ejes de su campaña electoral.

Este sábado fue la punta de lanza para suspender a Venezuela del Mercosur, violando las normas del Mercosur y la Carta Democrática establecida en el Protocolo de Ushuaia, y los ataques tienen que ver con eso pero también con algo más.

Obedientes, los escribidores y charlistas de los medios hegemónicos arremeten con saña contra cualquiera que defienda al gobierno legal, legítimo y constitucional de Nicolás Maduro.

La voz del amo imperial les exige que digan que su gobierno es una feroz dictadura, una manzana podrida en el cajón donde brillan las ejemplares democracias de Argentina, el Brasil del golpista Michel Temer, y Paraguay, dignas herederas de la democracia ateniense y sus grandes líderes como Pericles, Solón y Clístenes, que empalidecen cuando se los compara con sus actuales sucesores sudamericanos.

Tremenda dictadura la de Maduro en donde, seguramente al igual que en tiempos de Videla, Pinochet y Stroessner, sus opositores pueden ir a Estados Unidos para solicitar la intervención armada de ese país en Venezuela, como lo hiciera el presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges en su visita al Jefe del Comando Sur, Almirante Kurt Tidd, y regresar al país sin ser molestado por las autoridades, conservar su inmunidad parlamentaria, ofrecer conferencias de prensa y entrevistas en numerosos medios nacionales e internacionales y proseguir con su actividad proselitista y destituyente sin ninguna clase de limitaciones.

Seguramente ocurriría lo mismo con los opositores en las dictaduras de Videla, Pinochet y Stroessner. Este es un ejemplo entre muchos otros. Uno más: en Venezuela la mayoría de los medios de comunicación son contrarios al gobierno y las grandes cadenas de noticias internacionales tienen sus corresponsales instalados en aquel país que día a día “malinforman” o “desinforman” al resto del mundo sobre lo que ocurre en Venezuela sin ninguna clase de restricciones.

Es que la “posverdad” y la “plusmentira” se convirtieron en monedas corrientes en los medios hegemónicos.

Conviene reproducir aquí lo que recientemente escribiera Boaventura de Sousa Santos, profesor de la Universidad de Wisconsin y uno de los más distinguidos sociólogos y juristas contemporáneos.

Después de firmar un manifiesto de intelectuales críticos del gobierno de Nicolás Maduro, de Sousa Santos sintió la necesidad de escribir un artículo porque, según sus palabras, “estoy alarmado con la parcialidad de la comunicación social europea, incluyendo la portuguesa, sobre la crisis de Venezuela, una distorsión que recorre todos los medios para demonizar un gobierno legítimamente electo, atizar el incendio social y político y legitimar una intervención extranjera de consecuencias incalculables.”

Y, poco más adelante, en ese mismo artículo, nuestro autor, cuya autoridad científica y moral convierte a mis críticos en deformes pigmeos, termina diciendo que: “El gobierno de la Revolución bolivariana es democráticamente legítimo. A lo largo de muchas elecciones durante los últimos veinte años, nunca ha dado señales de no respetar los resultados electorales. Ha perdido algunas elecciones y puede perder la próxima, y solo sería criticable si no respetara los resultados. Pero no se puede negar que el presidente Maduro tiene legitimidad constitucional para convocar la Asamblea Constituyente.”(2) Suficiente en relación a este tema.

LOS ESTUDIANTES Y PROFESORADO DE LA UNIVERSIDAD BRITÁNICA DE OXFORD, CALIFICARON A LA PRENSA ESPAÑOLA COMO LA DE MENOR CREDIBILIDAD DE TODA EUROPA

4.- Siempre en función de la dupla “posverdad-plus mentira” ninguno de los órganos de la oligarquía mediática que nos desinforma a diario en toda América Latina -incluyendo a “El País” de España, director de esta desafinada orquesta mediática- mencionó una noticia que ningún medio de comunicación “serio e independiente”, como gustan llamarse estas agencias de propaganda que hoy nos bombardean con sus falsedades, podría haber dejado pasar por alto.

En su conferencia de prensa del 1º de agosto el Secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, anunció oficialmente que “estamos evaluando todas nuestras opciones de política acerca de lo que nosotros podemos hacer para crear un cambio de condiciones donde o bien Maduro decida que ya no tiene futuro y quiera marcharse por voluntad propia o nosotros podemos hacer que los procesos gubernamentales en Venezuela vuelvan a lo que marca su Constitución.” (3)

O sea: el Imperio, por boca de su encargado de relaciones exteriores, anuncia que está implicado en la concreción de un golpe de Estado en Venezuela y tan gravísima novedad es escandalosamente silenciada en los grandes medios, esos que dedican ríos de tinta y horas y más horas de radio y televisión para acusar y difamar a diestra y siniestra a quienes denuncian las maniobras del imperialismo y sus lugartenientes locales para destruir regímenes democráticos, como lo hicieron –para nombrar sólo los casos más resonantes- en Guatemala (1954), en Brasil (1964), en República Dominicana (1965), en Chile (1973), en Honduras (2009), en Paraguay (2012) y hace pocos meses en Brasil.

CON LA HABITUAL DESFACHATEZ DE LOS GOBIERNOS DE EE.UU., REX TILLERSON ADMITIÒ QUE WASHINGTON TRABAJA PARA DERROCAR A MADURO

Pocos días antes había sido el Director de la CIA, Mike Pompeo, quien declarase en su ponencia ante el Foro de Seguridad convocado por el Aspen Institute que “basta señalar que estamos muy esperanzados de que puede haber una transición en Venezuela, y nosotros -la CIA-, está dando lo mejor de sí para entender la dinámica allá para que podamos comunicársela a nuestro Departamento de Estado y a otros, los colombianos. Acabo de estar en Ciudad de México y en Bogotá, la semana antepasada, hablando exactamente sobre este tema, intentado ayudarles a entender las cosas que podrían hacer para obtener un mejor resultado para su rincón del mundo y nuestro rincón del mundo.”(4)

¡Al demonio con la soberanía nacional, la autodeterminación de los pueblos y la democracia!

Porque si al emperador no le gusta el gobierno que existe en algunas de las provincias del imperio lo derriba sin miramientos.

Y la prensa de todo el hemisferio, más la española, convenientemente aceitada y colonizada, acepta el engaño sin chistar y se esmera por blindar la ominosa noticia con la colaboración de los habituales saltimbanquis de los medios que dicen los que se les ordena decir, no importa lo que hayan dicho antes.

No es conveniente que el pueblo se entere de estos planes insurreccionales de la Casa Blanca que producen un daño irreparable a la credibilidad de la democracia porque esta sólo será respetada si sus resultados son del agrado del emperador.

Caso contrario el error se corrige con una ayudita de los boys de la CIA y la “embajada”. Mejor será que la población siga pensando que el imperio tiene su sede en Orlando y sus personajes más significativos son el Pato Donald y el Ratón Mickey, que la CIA es una vetusta leyenda soviética y los otros quince servicios de inteligencia de Estados Unidos productos de una alucinación colectiva que afectó irreparablemente los cerebros de Noam Chomsky, Howard Zinn, Tom Engelhardt, Michael Parenti, James Petras, Jim Cockcroft, Philip Agee y John Perkins.

Que no vaya a recordar ese pueblo que en el mayor acto terrorista de la historia Estados Unidos arrojó dos bombas atómicas sobre dos ciudades indefensas cuando Japón estaba vencido y que sí recuerde, en cambio, que Washington ha “exitosamente” exportado la democracia a Irak, Libia y Ucrania y ahora está tratando de hacer lo mismo en Siria y Venezuela.

En síntesis, que Estados Unidos es lo que Hollywood dice que es y que Julian Assange es el novio despechado de la hija de Donald Trump y por eso inunda al mundo con sus mentiras desde Wikileaks.

Se cumple lo que hace ya un siglo había pronosticado Gilbert K. Chesterton cuya cita pusimos como epígrafe a este escrito: los medios existen para impedir que la verdad sea dicha, que la verdad sea conocida. (5)

5 y final.- El torrente de mentiras, falsedades y ocultamientos de mis críticos, me obligaría a escribir un libro para desnudar toda y cada una de sus canalladas. No lo merecen.

Prefiero proseguir con mis análisis y no perder mi tiempo discutiendo una a una sus acusaciones y respondiendo a sus insultos. Pero haré una excepción en relación a una de sus más socorridas mentiras: la reiterada caracterización del líder fascista y golpista Leopoldo López cono un “preso político.”

En su afán por congraciarse con el imperio y la derecha vernácula los personeros de la oligarquía mediática insisten en el tema y, aún más, endiosan a ese personaje y a otros de su calaña como si fueran heroicos combatientes por la libertad.

¿Les suena la melodía? ¡Claro! Washington la empleó varias veces en el pasado: Combatientes por la libertad fueron los “exiliados” iraquíes que atestiguaron que el gobierno de su país estaba fabricando armas de destrucción masiva, a sabiendas de que tal cosa era una flagrante mentira.

Pero sus testimonios fueron decisivos para que el Congreso de EEUU aprobase la declaración de la guerra contra Irak junto a José María Aznar y Tony Blair, siniestros cómplices del engaño que todo el mundo sabía era tal. (6)

Antes habían utilizado la misma virtuosa categoría para exaltar la imagen de los “contras” nicaragüenses, convirtiendo a unos brutales mercenarios en heroicos luchadores por la democracia y los derechos humanos. Volvieron a hacer lo mismo con la “oposición democrática” a Gadaffi supuestamente bombardeada por este en Bengasi, un hecho que luego se demostró absolutamente falso pues el monitoreo satelital de la zona reveló que no existió tal bombardeo. (7)

Pero la mentira surtió efecto y las víctimas de ese supuesto ataque rápidamente se convirtieron en valerosos combatientes por la libertad.

Lo mismo está ocurriendo hoy en Venezuela, caracterizando como “preso político” a un señor como Leopoldo López que en realidad es un político preso, y que lo está por haber sido encontrado culpable del delito de sedición.

En Estados Unidos, por ejemplo, esto configura un crimen federal y puede llegar a ser purgado con prisión perpetua y hasta con la pena capital si es que en los incidentes promovidos por los sediciosos para alterar el orden institucional o derrocar a las autoridades constituidas se produjeran víctimas fatales.

Parecida es la pena contemplada en España (recordar el caso del Teniente Coronel Antonio Tejero, en 1981) a quien en principio se lo sancionó con prisión perpetua por haber intentado un incruento golpe de estado ocupando la sede de las Cortes, reteniendo a los diputados pero sin provocar el menor destrozo dentro y fuera del recinto.

La sanción a López, en cambio, fue mucho más benigna pese a los destrozos producidos y las muertes ocasionadas: 13 años, 9 meses, 7 días y 12 horas de prisión.

Con el ánimo de reducir la crispación política en vísperas de la Asamblea Nacional Constituyente la justicia venezolana le concedió el benefició de la prisión domiciliaria.

Tal como es habitual en estos casos su otorgamiento estaba regido por estrictas reglas, una de las cuales era abstenerse de hacer proselitismo político, norma que el líder golpista violó repetidamente y por eso fue devuelto a la cárcel.

Lo mismo ocurre en EEUU cuando un reo sale de la cárcel bajo “parole” y viola las condiciones de la libertad condicional. Nada nuevo.

El gobierno argentino, y otros de su mismo signo, insisten en la liberación del “preso político” Leopoldo López, mientras mantiene como prisionera política sin cargos y sin proceso, y en contra de los reclamos de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derecho Humanos, a Milagro Salta en la prisión de Alto Comedero, en Jujuy.

Sin embargo, bastó que yo dijera que el retorno a la cárcel de López se ajustaba a derecho y era lo que legalmente correspondía para que un tropel de críticos se abalanzaran de nueva cuenta contra mi persona, haciendo lugar inclusive a la inserción en una de esa notas de ataques soeces y agraviantes extraídos de los mensajes enviados en las redes sociales, algo que yo al menos nunca había visto antes y que expresa el grado de putrefacción moral a que han llegado las oligarquías mediáticas en la Argentina y Nuestra América. (8) ¡Dixit, et salvavi animam meam!

NOTAS

(1) Afortunadamente para la paz en Venezuela los líderes de Acción Democrática manifestaron días atrás que presentarían sus candidatos a las elecciones de gobernadores y alcaldes previstas para la segunda mitad de este año, rompiendo de ese modo el chantaje al que los tenía sometidos la fracción terrorista de la oposición. Es muy probable que en los próximos días otros partidos adopten la misma postura.

(2) Ver su “En defensa de Venezuela”, en La Jornada (México), 28 Julio 2017

(3)https://www.state.gov/secretary/remarks/2017/08/272979.htm . Fue también publicado en España por el periódico digital Público: http://www.publico.es/internacional/crisis-venezuela-secretario-eeuu-dice-estudiando-forma-derrocar-maduro.html

(4) https://red58.org/la-cia-confirma-que-est%C3%A1-trabajando-para-derrocar-a-venezuela-c485f0754487

(5) Me permito recomendar la lectura de algunos libros que permitirán comprender un poco mejor el mundo en que vivimos y el papel que en él desempeñan los medios: Pascual Serrano, “Desinformación. Como los medios ocultan al mundo” (Barcelona: Península, 2009) y del mismo autor, “Medios Violentos: Palabras e imágenes para el odio y la guerra” (Madrid: El Viejo Topo, 2008).Ver también Denis de Moraes, A batalha da mídia (Río de Janeiro, Pao e Rosas, 2009)

(6) Ver el magnífico documental “Iraq: a deadly deception” que prueba todo esto. Ir a: https://www.youtube.com/watch?v=3fNkeOZlM4U

(7) Ver al respecto: https://www.youtube.com/watch?v=XYesnOD6_gQ

(8) “Atilio Borón aplaudió los encarcelamientos de opositores en Venezuela y en Twitter le respondieron”, en https://www.clarin.com/mundo/atilio-boron-aplaudio-encarcelamientos-opositores-venezuela-twitter-respondieron_0_HkGhBMRU-.html

Fuente: Investig’Action


Venezuela hoy es un recipiente donde se ponen etiquetas como “dictadura“, “irrespeto a los derechos humanos“, “mal gobierno“, “falta de democracia“, “hambre“, “violencia” y “muerte“, identificándolas todas con el nombre del Gobierno de Nicolás Maduro, cuando no las endilgan al chavismo a secas.

LOS PRESUNTOS PROGRESISTAS COINCIDEN CON LA ULTRADERECHA, EXIGIENDO A LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA QUE RESPETE A QUIENES QUIEREN ELIMINAR TODAS LAS CONQUISTAS SOCIALES LOGRADAS BAJO INTENSA LUCHA POPULAR Y ADEMÁS QUE LIBERE A LOS RESPONSABLES DE DECENAS DE ASESINATOS, A LOS QUE TILDA DE PRESOS “POLÍTICOS”

Este recipiente por lo general se le tira a una fuerza política que sea fácilmente identificada con el chavismo para demonizarla.

Como se vio en la elección de España con la aparición de Podemos y su mal manejo de esta situación, con declaraciones tan lamentables como las de Pablo Iglesias, considerando a Leopoldo López un “preso político” por fomentar la destrucción del Ministerio Público en 2014.

Hoy este fenómeno se ha recrudecido, debido a la celeridad con la que Estados Unidos necesita imponer que Maduro es un dictador para avanzar con su agenda en Venezuela.

Ampliamente sabido es que cuando Barack Obama preparaba la invasión a Libia sucedió lo mismo con Gadafi, avalada por la izquierda y la derecha por igual. Y hoy ese país es un mercado de esclavos a cielo abierto.

Entonces se da la casualidad de que en América Latina comienza a suceder la misma maniobra en países como Brasil, Argentina y Ecuador, por citar los ejemplos más visibles donde el progresismo ha perdido completamente el poder y está en serios problemas para detener las reformas económicas neoliberales que se les vienen encima, como los recortes en programas sociales y la hipoteca del futuro de sus países vía deuda y privatizaciones.

Sin embargo, bastante demostrativo es el caso de lo que sucede en Argentina, en medio de una campaña electoral donde el principal activo del macrismo es desviar la atención con Venezuela, porque hay sectores de la progresía que, asediados por la derecha, se ven obligados a calificar a Maduro como un dictador, entre líneas, para ubicarse automáticamente en la cola de Trump, McMaster y el resto de personajes listos a quebrar a Venezuela en mil pedazos.

Sus argumentos, calcados a los de Eva Golinger, se resumen en que Venezuela se encuentra en una zona gris, donde ninguna de las partes respeta las reglas institucionales.

Lo que según ellos es responsabilidad de Nicolás Maduro por no permitir elecciones abiertas y libres, en un momento donde la estrategia contra el país es utilizar este pretexto para vaciar de contenido las instituciones.

Bajo el fin de transformar el Estado en una cáscara donde, al igual que Brasil y México, se permita la reconversión de la fuerza laboral de los venezolanos en trabajadores de maquila y sus recursos naturales en baratijas en el mercado mundial, violando todas las normas de la institucionalidad democrática que dicen defender.

Estos sectores progresistas, además, le exigen al chavismo que respete ser eliminado física, moral y simbólicamente con todos sus dirigentes presos.

Pero claro está que por una vía democrática de todo o nada, donde no se discuta el modelo de sociedad de fondo, en un contexto en el que el mismo Consejo Nacional Electoral ha abierto dos vías electorales para definir el conflicto y la parálisis institucional: las elecciones a la Asamblea Nacional Constituyente y las regionales del 10 diciembre de este año.

Así es que al chavismo se le critica ser audaz por buscar reinventar el mismo Estado que pretende destruirse desde fuera con anuencia de la oposición local.

Con una votación donde las postales son las de millones de personas yendo a sufragar amenazadas físicamente y secuestradas por sus propios vecinos, cuando no por los paramilitares colombianos de frontera, que pretenden iniciar un conflicto civil en ese área territorial, acorde a lo que dijera el jefe de la CIA, Mike Pompeo, sobre el trabajo con este país para una “transición democrática” en Venezuela.

Estos progresistas de clase media se refugian en sus mejores lugares cómodos, sus edificios con vistas panorámicas en grandes urbes, y desde ahí es que se suman al coro para decirle dictador a Maduro con estrambóticas explicaciones académicas para ni siquiera asumir su posición real.

Según ellos, Leopoldo López y Antonio Ledezma son, además, presos políticos y en ningún momento se detienen a observar cómo dirigentes opositores han aupado a grupos que queman personas vivas y quieren iniciar una guerra.

Porque, como decimos, el único culpable es Maduro y el chavismo, quienes se resisten a hacer una elección abierta como las regionales del 10 de diciembre, paradójicamente.

Esta crítica cómoda, para sentirse bien con uno mismo ante el pésimo momento regional, en realidad esconde un extravío político mucho más grande en esta matriz de pensamiento progresista, influenciada por institutos de la socialdemocracia europea.

Hablamos de la imposibilidad de comprender y actuar sobre la transformación completa de los Estados en la región para evitar su total desguace, una vez que estos buscan ser asimilados en el mercado global para volver a “crecer económicamente” con acuerdos de libre comercio.

Por lo que Venezuela es una hermosa etiqueta de autoconsolación, y el chavismo es todo aquello que estos sectores no pueden idear ni hacer en sus propias realidades concretas, en un momento en el que se han retirado de la militancia activa hacia empleos para producir ideas y opiniones para la maquinaria de sentido común dominante, de izquierda y de derecha, cuando sus propios países son entregados a grandes bancos y pierden cualquier tipo de mínima soberanía.

No es para menos esta crisis de pensamiento, de comprensión real del momento regional, en la que para ellos sólo importan los dirigentes, no los millones de chavistas asediados de muerte, porque es lo que explica que, caído Correa en Ecuador, no haya ningún gobierno progresista en el hemisferio que tenga cuadros altos de conducción que sean de clase media, ni tributen directamente a este pensamiento, por más que los tengan alrededor como consejeros.

Una verdadera crisis de ideas, de construcción de poder, que busca en fórmulas de márketing electoral como Podemos un sustituto a estrategias concretas, en un mundo donde el poder global actúa sobre la política local y nacional para torpedearle cualquier acción que resuelva los problemas reales de la gente a partir de rediscutir su lugar en el mundo.

Justamente lo que hoy le sucede al chavismo en Venezuela, en su asedio, es esto mismo, a partir de utilizar sus puntos débiles en la administración, y las incongruencias en discurso y acción para destruirlo como fuerza política, con aval ahora de parte del progresismo que habla más de Leopoldo López que de las amenazas de Donald Trump.

Sin embargo, el chavismo debería tomar nota de estas posiciones porque parte de sus errores, en lo enunciativo y la aproximación al problema venezolano, parten de esta misma matriz progresista que hoy no puede actuar sobre la realidad, y ha quedado totalmente carcomida por el avance de la historia.

Así lo muestran intelectuales, ideólogos y arribistas asesores de esta misma matriz, que viven de usar a Chávez como baratija, para generar influencia en un circuito cultural del chavismo, que si no se transforma ante la luz de estas posiciones, está solamente destinado a comer los recursos del Estado, sin generar las respuestas ni iniciativas para afrontar los embates contra Venezuela.

En ese sentido, la convocatoria a la ANC para reencausar el conflicto a la vía política es más propio del chavismo que las fantasías incumplibles de sectores, cuya única utopía actual es que sus empleados domésticos tengan seguro social para sentirse menos inseguros de sí mismos, como si fueran tutores de pobres por la vía positiva (eso que Diego Sequera llama secamente como la dictadura del bien).

Porque si a Venezuela la bloquean por ser una dictadura, ellos estarán lo suficientemente cómodos en sus edificios siguiendo las noticias por Twitter con un pote de helado en la mano y un Le Monde Diplomatique en la mesa para contrastar “fuentes”.

La cobardía tiene ese lugar común del que no se vuelve.

AUTOR: BRUNO SGARZINI (Periodista y analista argentino)

http://misionverdad.com/columnistas/el-extravio-politico-de-los-progresistas-que-llaman-dictador-a-maduro



Esta semama, “El Zoom” examina la ‘caza de brujas’ que el propio Donald Trump afirma estar sufriendo. El ambiente vuelve a caldearse tras las revelaciones de unos correos de su hijo con una abogada rusa.

¿Por qué los medios presentan como veredictos simples conjeturas sobre las relaciones del mandatario con Moscú? ¿Llegará a buen puerto el proceso de destitución presentado contra Trump?

Javier Rodríguez Carrasco debate sobre las raíces de un conflicto que va camino de convertirse en un culebrón.


Las nuevas elecciones políticas, sea en Estados Unidos, Inglaterra, Francia, España, para el Gobierno o para un partido, muestran como ya no existen periodos de reflexión, exposición y debate crítico de programas concretos entre quienes han de votar, dudas y aportaciones para exponer problemas no coyunturales o de mera organización, sino fundamentales, del presente y, sobre todo, del futuro.

EL CIRCO DE LAS CAMPAÑAS PARTIDISTAS BRINDA AL PERSONAL MÚSICA, CHISTES, BANDERAS Y PALABRAS COMO MERCANCÍA PUBLICITARIA. Y LA REPROBACIÓN DE LOS “OTROS” QUE NO EXCLUYE LA MENTIRA O LO ESCATOLÓGICO.

Todo se ha convertido en espectáculo. Basta un teléfono, una tableta, tres líneas machacantes que usen dos o tres eslóganes que se repiten continuamente, ataques groseros y reiterativos a los contrincantes, unos vivas y unos mueras y concentraciones donde solamente habla el que aspira a ser dictador y busca aplausos y gritos de apoyo al líder y no razones.

No faltan las continuas apariciones en televisión y otros medios que dicen comunicativos y sobre todo la reiteración de mensajes tan simples como falaces y ayunos de contenidos, huecos y alienantes, para arrastrar entre los militantes el fervor que les exigen y anular las controversias y razonamientos. Músicas, banderas y palabras como mercancía publicitaria. Y reprobación de los “otros” que no excluye la mentira o lo escatológico.

En resumen: mítines constantes y lenguaje primitivo. Así se conquista una Nación o un partido. No hablemos de los contrarios que siguen caminos paralelos a los de los vencedores.

Hace siglos escribió Montaigne:

“Fundar la recompensa de las acciones virtuosas en la aprobación de los demás y adoptar un fundamento demasiado incierto y confuso. En particular en un siglo corrompido e ignorante como éste, la buena estima del pueblo es injuriosa”.

¡Qué escribiría si viviese en el siglo XXI!

Y Robert Walser, en 1940:

“Como los dictadores surgen casi siempre de las capas bajas del pueblo, saben exactamente lo que el pueblo anhela. Al hacer realidad sus propios deseos, hacen realidad los de los demás. Al pueblo le gusta que se le preste atención, que se sea, ora paternal y cariñoso, ora severo con él. De este modo se le puede convencer incluso para ir a la guerra… Vivir bajo tutela y ser maltratados es el máximo honor al que podemos aspirar. Pero someterse es mucho más refinado que pensar. Quién piensa se subleva, y esto es tan feo, tan nocivo…”

Ya escasean los seres solitarios que vean, escuchen, piensen. Que odien los aplausos, las concentraciones y aclamaciones. Hemos llegado al gran holocausto del silencio en la sociedad del vocinglerío, y del pensamiento y la sensibilidad en la instauración comercial del mal gusto y la engañosa publicidad.

Es el progreso. Todos uno, uno todos. Felices. Que las masas, en el fútbol, los conciertos constantes de melopeas ruidosas y luminosas y movimientos esperpénticos y hasta salvajes, propios para la alienación colectiva desde que se es muy joven, o las grandes concentraciones festivas de líderes y Vírgenes, organizadas y desarrolladas de forma similar, también patrióticas -que nefasta la palabra Patria-.

Todos se identifican en la turbamulta gozosa y aparentemente feliz. Solo falta en nuestra actual civilización, que no en la de otras religiones, el viejo espectáculo de las iglesias cristianas: que en las plazas públicas, ante el júbilo del pueblo, se queme o ahorque a los pensantes, a los críticos, a los solitarios, a los diferentes.

Pero cada vez quedan menos herejes. Aquello de marchemos todos juntos y yo el primero por la senda del espectáculo del mundo que ha conseguido aunar política, literatura, sexo y vida, confluye en el gran mercado publicitario donde se queman las palabras y los pensamientos -y hasta se organizan en todas partes Ferias del libro, por ejemplo, para consumarlo.

A veces, cuando uno reflexiona así, no puede por menos de preguntarse: ¿para qué y para quién escribes estas cosas? Y tras largo silencio tal vez pueda responderse: para mí mismo.

Si no fuera por las palabras, las dudas, y los razonamientos que te impregnan sobre su uso, te resultaría imposible continuar viviendo.

Y además así podrás recoger con orgullo que alguien pueda llamarte cavernario, pesimista, retrógrado, porque al hacerlo ignora que entonces sonreirás y serás tan feliz como cuando las escribes, aunque para nada puedan trascender, porque te sientes humano y consciente de que uno no será uno sino el que huye de que uno sean todos.

http://periodistas-es.com/elecciones-holocausto-del-pensamiento-87957

NOTA.- Andrés Sorel (Segovia, 1937. Estudió Magisterio y Filosofía y Letras. Durante la dictadura fue miembro del Partido Comunista y corresponsal de Radio España Independiente entre 1962 y 1971. Dirigió en París la publicación Información Española, destinada a la emigración española en Europa.

Durante la dictadura franquista el ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne, prohibió la publicación de sus obras.  obras.

En 1963 abandonó el Partido Comunista por diferencias ideológicas y políticas. Tras la Revolución cubana viajó en numerosas ocasiones a la isla, donde entrevistó a Fidel Castro y al Che Guevara. Mantiene su apoyo al gobierno cubano incluso tras su salida del Partido Comunista.

A la muerte de Franco regresó a España y colaboró en diversos periódicos y publicaciones de izquierda, entre los cuales destaca la fundación en 1984 del diario Liberación, presentado como el primer periódico de la izquierda radical aparecido en España dese 1939.

Ha sido secretario general de la Asociación Colegial de Escritores de España y director de la revista República de las Letras. Es autor de más de 50 libros y ha impartido más de 1.000 conferencias en diversas ciudades del mundo.

Sus obras han sido traducidas y publicadas en Estados Unidos, Cuba, Portugal, Rumanía, Inglaterra y Eslovaquia.

 


La cobertura mediática y política dedicada a la memoria del que fuera concejal del PP, Miguel Ángel Blanco, no tiene parangón con los minoritarios homenajes que se ofrecen a otras víctimas de la organización armada ETA, del GAL, del GRAPO o de los numerosos grupos de asesinos nostálgicos de Franco y la Falange.

Se supone que el dolor de las familias ante la pérdida de un allegado, es el mismo, aunque los responsables de tales muertes violentas son tratados, mediática, política, policial y judicialmente, bajo un baremo completamente diferente.

La guerra sucia contra ETA (que no era sino terrorismo de estado, puro y duro) originó decenas de víctimas (¿verdad, Felipe González Gal?) a las que rara vez la prensa española dedica comentarios y menos aún editoriales.

Los cada día más deshonestos diarios, emisoras de radio y TV, exhiben una doble y miserable moral, un irrespeto a la deontología profesional que contagia a los partidos políticos, cuyos líderes aparecen en “sentidos y emotivos” homenajes como el dedicado a Blanco, abandonando, casi en la clandestinidad, los actos en memoria de otras víctimas, como el diputado de HB Josu Muguruza o el parlamentario, también de Herri Batasuna, Santi Brouard.

La hija del primero, Ane Muguruza, asesinado en Madrid el 20 de Noviembre de 1989 por la ultraderecha franquista, decía hace unos años: “No es justo atrincherarse en imperativos éticos” que pretenden  “un relato moral” de lo ocurrido, sin una radiografía completa de todo lo sucedido”.

Las mesnadas neofascistas pasean libremente por las calles del reino borbónico, recibiendo ayudas económicas del estado, mientras sus miembros, condenados por hechos semejantes, no merecieron la misma pena que quienes aún siguen presos en cárceles situadas a cientos de kilómetros de su domicilio y de la residencia de sus familiares.

Una repugnante violación de los derechos humanos más elementales, perpetrada por parte de los herederos de la ideología neonazi que todavía hoy apesta en el PP, donde pese al abandono de las armas y a la renuncia definitiva de sus acciones, decretadas por Euskadi ta Askatasua, blasonan de un odio tan visceral y paralelo como el apoyo de toda índole que prestan a los terroristas venezolanos, causantes de más de 120 muertes violentas.

Ni buscan equidad en el trato a la memoria de las víctimas, ni diseñan escenarios para una verdadera paz social. Los Populares, con la ayuda del PSOE y el Club de Fans de Pablito, alientan a que ese doble rasero permanezca enhiesto, diferenciando entre unas y otras muertes, como demuestran las escasísimas sentencias contra neonazis y las que se imponen a los militantes antifascistas.

Todo ello constata una verdad indiscutible: la justicia en España no es igual para todos. Ni mucho menos. Esa frase escrita en la Constitución es la Gran Mentira porque “no todo está perdonado, ni olvidado”, porque los culpables de cientos de miles de muertes, homicidios, asesinatos, robos de bebés y torturas, nunca fueron procesados.

El día que el Parlamento y el Senado español, junto a los medios informativos y ayuntamientos del estado, rindan homenaje a las víctimas del terrorismo franquista, a los Abogados de Atocha, a Josu Muguruza y Santi Brouard, a Yolanda González, a Arturo Ruiz, Rosario Arregui, José Ramón Ansa, Aurelio Fernández Cario, José Luis Alcazo, Tomás Alba Irazusta, Ana Teresa Barrueta, Arturo Pajuelo Rubio y así hasta más de 500 víctimas de la ultraderecha española, podrán convencerme de que se ha abierto un camino hacia la reconciliación.

Mientras tanto, a otro perro con ese hueso.


(Un articulo del profesor Manuel Navarrete)

Estimado Juan Manuel Hidalgo:

Como aficionado a la historia, he venido siguiendo la serie de documentales “La evolución del mal”, donde, con tan admirable y bíblico lenguaje, asistimos a retratos de figuras tan variopintas como Hitler, Mussolini, Hideki Tojo o Papa Doc. O como Bin Laden, Sadam Hussein o Gadaffi. O como Stalin, Mao o Kim Jon Il, que de todo hay en la viña del Señor. Todos ellos unificados bajo este concreto membrete: el mal.

No es que me sorprenda la obsesiva insistencia en ese paradigma, que equipara la bota inclemente del fascismo con su histórico y acérrimo enemigo: el movimiento comunista (tratando de disimular que suponen justo lo opuesto en cuanto a composición, programa u objetivos).

Comprendo que tiene que ser complicado que un paradigma tan burdo consiga calar en la gente. Y más en España, que de tiranías fascistas tiene alguna experiencia directa.

También he notado algo “raro”: cuando hablan de la URSS, China o Corea del Norte no hacen más que hablar de “los crímenes del comunismo”, pero, en cambio, al hablar de Alemania, Italia o Haití todavía no he escuchado ni una sola vez la palabra “capitalismo”. Interesante, ¿verdad?, y daría para mucho; pero ahora debemos centrarnos en otro asunto.

Es evidente que las políticas de Stalin y de Hitler no satisficieron a las mismas clases sociales en sus respectivos países (o que Gadaffi no fue precisamente simpático a las potencias imperialistas del mundo pero, en cambio, Duvalier sí).

Y es que los industriales y los banqueros fueron expropiados en la URSS, mientras que en la Alemania nazi se hicieron de oro.

Debate aparte sería otro: la idea de que Stalin podía expropiar a los terratenientes en un inmenso país agrario o superar la peor agresión bélica de la historia sin enfrentar una oposición salvaje y graves conflictos sociales internos (o incluso entonando alegres canciones) resulta, cuanto menos, ingenua.

Asimismo, muchos serían los matices si entráramos a valorar la legitimidad o la “humanidad” del zarismo o de los kulaks rusos a quienes tan “salvajemente” hubo que derrocar (no como la Revolución Francesa, que fue muy pacífica…).

Señor Juan Manuel Hidalgo: supongo que usted me diría que el objetivo de estos documentales ha sido retratar casos de asesinato, de represión política o de quiebra de los llamados “derechos humanos” en el último siglo, sin establecer mayores matices en cuanto a contexto, causas o ideologías. Respeto eso.

Eso sí, si se trata de retratar ese tipo de casos, independientemente del ideario político de sus actores, quería advertirles de algo.

Y es que, según parece, se les tienen que haber perdido algunas cintas pertenecientes a otros capítulos “sorprendentemente” (en realidad no) olvidados de la historia negra del siglo XX y protagonizados por los que, por omisión, en esta serie quedan encuadrados como “el bien”.

Por ejemplo, se les ha perdido la cinta de Lyndon B. Johnson, el presidente yanqui que, cegado por su ideología anticomunista visceral, impulsó la criminal invasión militar de Vietnam (tan eficientemente continuada por Nixon).

Una invasión que liquidó a más de un millón de vietnamitas y en la que EE.UU. utilizó armas químicas (como el napalm y el agente naranja) contra la población civil. ¡Qué pena que no podamos ver retratado ese “mal”!

También se les ha perdido la cinta de George W. Bush. Un tirano que, ansioso de petróleo y de control geopolítico, invadió Irak en 2003 (al parecer, era tradición familiar) con una cifra de víctimas comprobadas que está aún por actualizar pero que, de momento, roza también el millón, entre los ejecutados por las tropas americanas y las víctimas del caos y el vacío legal generado.

¿Este “mal”, señor Juan Manuel Hidalgo, tampoco merecía la pena contarlo?

¿Y qué hay de la cinta del siniestro Henry Kissinger, quien, en su responsabilidad de secretario de Estado de EE UU, planeó golpes de Estado, dictaduras y las más viles torturas contra Latinoamérica en el marco de la Operación Cóndor?

¿O la de Harry Truman, que ordenó la barbarie más atroz de la historia, lanzando dos bombas atómicas sobre civiles en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, cuando la guerra ya estaba prácticamente terminada, segando 300.000 vidas humanas de un solo golpe? ¿Eso no fue ningún “mal”?

¿Y René Coty, presidente de Francia y responsable último de esas operaciones de contrainsurgencia que, para impedir que la colonizada Argelia alcanzara la independencia, perpetraron todo tipo de crímenes y torturas enfermizas?

¿Y Balduino de Sajonia, monarca de Bélgica cuando, en 1961, Patrice Lumumba (el primer presidente de la por fin independiente República Democrática del Congo) fue ejecutado por órdenes de tan “democrático” país en su pretensión de volver a poner a África de rodillas?

¿Y Juliana de Orange, reina holandesa que vivió lujuriosamente a costa de la explotación y de la represión de Indonesia para, finalmente, convertirse en cómplice de los EE UU con ocasión del golpe de Estado del teniente general Suharto, que asesinó a más de medio millón de rebeldes y comunistas entre 1965 y 1966?

¿Dónde están las cintas perdidas de todos estos capítulos?

Supongo que en el mismo cajón donde ha quedado extraviada la cinta de Winston Churchill “corazón de león”, el “civilizador británico” y defensor de la supremacía blanca y de la eugenesia que en 1920 declaraba estar “totalmente a favor del gas mortal contra las tribus incivilizadas y salvajes”, que se jactaba de haber creado Jordania con un dibujo a lápiz, que creó los campos de concentración británicos de Kenia donde se recluía y torturaba a todo sospechoso de simpatizar con los Mau Mau, responsable de incontables víctimas en la India y de implementar estrategias sucias para enfrentar a este país con Pakistán…

¿Para cuándo emitirán en La 2 el capítulo sobre ese “mal”, sobre ese tirano, sobre ese genocida que fue Winston Churchill, señor Juan Manuel Hidalgo?

Porque si, como cabe temer, finalmente va a resultar que los únicos “malos” de la historia son los enemigos del imperialismo estadounidense o del europeo, algunos llegaremos a la conclusión –por lo demás obvia- de que en los documentales televisivos no podemos encontrar más que propaganda en defensa de una idolatrada “democracia” occidental que, en realidad, y como los sueños de Goya, solo produce monstruos.

Atentamente, Manuel Navarrete

http://canarias-semanal.org/not/20647/la-razon-occidental-equiparando-el-fascismo-con-su-acerrimo-enemigo-historico/


El abogado constitucionalista, Enrique Tineo, en entrevista para teleSUR, explicó que hay trabajos de investigación periodística que muestran que Venezuela atraviesa un proceso muy similar al que se vivió en Ucranua, Libia o en Siria.

“Ellos consiguieron una grieta en nuestra ingeniería constitucional, donde pueden conseguir una zona de salvamento e impunidad”


La desesperación de la oposición venezolana, dirigida por la MUD, al ver fracasar su guerra económica y financiera en las sombras con el apoyo de los medios globalizados de comunicación nacionales y extranjeros, culpando al Gobierno y su modelo, ha decidido dar la batalla final al chavismo recurriendo a lo peor: el terrorismo.

LA OPOSICIÓN VENEZOLANA BUSCA LA GUERRA CIVIL, ALENTADA POR LA MAFIA MEDIÁTICA OCCIDENTAL (EN LA FOTO, TRES “OPOSITORES DIALOGAN” CON OTRO CIUDADANO 

“No podemos optar entre vencer o morir. Es necesario vencer” (José Félix Ribas, ilustre militar venezolano, 1775 – 1815)

Estos opositores, inspirados en el Maidán ucraniano y con la ayuda del Departamento de Estado norteamericano y la prensa globalizada, han llegado a la conclusión de que es el momento de tumbar al Gobierno de Nicolás Maduro a través de la violencia armada.

Tal es la histeria de los miembros de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) y sus auspiciadores norteamericanos y europeos, que no toman en cuenta la opinión de la mayoría de la población venezolana que, de acuerdo a las últimas encuestas de agencias no afines al Gobierno bolivariano, rechazan categóricamente la violencia.

Recientemente, la empresa de investigación de mercado, Datanalisis presentó un informe de Érika Ortega demostrando que el 85% de los venezolanos/as no está dispuesto a participar en guarimbas (protestas violentas) y ‘trancazos’ (cierre de calles, avenidas y autopistas) y menos aún enfrentarse con las autoridades.

Los resultados de Datanalisis indican también que el paro nacional, convocado para la próxima semana por la MUD, estaría acompañado por el 37 por ciento de la población y un proceso de desobediencia activa sería apoyado sólo por el 27% de venezolanos.

Igualmente, el estudio señala que en las protestas violentas participarán un mínimo del dos y tres por ciento de los ciudadanos. En general, el 84 por ciento de la población está de acuerdo con la necesidad de un diálogo entre la oposición y el Gobierno por el cual está abogando desde hace tiempo el Vaticano.

Pero la MUD prefiere hacer oídos sordos sabiendo que serán perdedores si acceden al diálogo, porque su meta no es la paz en el país, sino la reversión neoliberal del modelo chavista, el retorno de Venezuela al ‘patio trasero’ norteamericano y la entrega completa de los recursos nacionales a su amo en Washington.

No en vano los opositores reciben donaciones suculentas del Departamento de Estado a través de las Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

Consideran que su única posibilidad para poner fin al chavismo es a través del incremento de la violencia, que llevaría al Gobierno a la quiebra y haría crear un clima propicio para la insurrección al estilo del Maidán ucraniano.

La oposición está tratando de acorralar al Gobierno y no dejar ningún espacio para el escape. Para lograrlo e impedir la creación de una Asamblea Constituyente, los dirigentes de la MUD optaron por una táctica de guerra, sabiendo también que no lograrán contar con el apoyo de los sectores populares y reunir el consenso de la población.

Por alguna razón, ellos consideraron que no necesitan su aprobación y que podrán hacer caer el chavismo movilizando a la clase media, utilizando sus grupos de choque, a los paramilitares y a los delincuentes, haciendo replegarse a las clases populares para cansar a la población usando el caos y la violencia.

Para eso promovieron la violencia callejera, los asesinatos selectivos, los linchamientos, la quema de las instituciones públicas educativas, de salud, guarderías infantiles, los asaltos a las instituciones militares y policiales, el sicariato político y el desconocimiento total de las leyes.

Además del acaparamiento de los alimentos y de los productos de primera necesidad, los opositores decidieron atacar la comida.

La semana pasada fue quemado el depósito principal del estado Anzoátegui, Mercal, lo que originó la destrucción entre 50 y 60 toneladas de mantequilla, pasta, carne, azúcar, leche, arroz.

Al replegarse, los terroristas del grupo de choque dejaron como testimonio de su odio e ignorancia tres pintadas que rezaban: “Chavistas Malditos”, “No más Hambre”, “Viva Leopoldo” (el líder de las guarimbas de febrero 2014 y que terminaron con 43 muertos).

Por supuesto, la derecha no reconoció que era su ‘obra maestra’ y se apresuró a culpar al Gobierno de Nicolás Maduro por hacer un autoatentado, cosa completamente absurda ya que nadie con dos dedos de frente la aceptaría, a excepción de la prensa globalizada.

Desde hace dos años, los medios de comunicación globalizados están anunciando la quiebra del Estado fallido de Venezuela y hasta ahora no pueden entender por qué el régimen de Maduro no cae, a pesar de las generosas donaciones que los opositores reciben de EEUU y sus aliados incondicionales de la Unión Europea.

Recientemente, el Congreso norteamericano autorizó el envío de 9,5 millones de dólares a los opositores venezolanos para “promover la democracia“.

Igualmente, el periódico británico The Guardian exhorta a los europeos a usar nueve métodos para apoyar “las protestas por los derechos humanos“.

Se están creando fondos en el extranjero para recolectar dinero con destino a la oposición venezolana, en especial, para sus grupos de choque enmascarados, con el pretexto de ayudarles a defender los derechos humanos en la República Bolivariana abolidos por el “dictador Maduro”.

Entre ellos se destacan GoFundMe, Generosity etc. que envían dinero recolectado a los grupos más radicales para sembrar el caos y terror en Venezuela atribuyéndolo al Gobierno bolivariano.

La Iglesia católica nacional y en especial, su Conferencia Episcopal, se alió incondicionalmente con la MUD y su lucha para derrocar el chavismo. El pasado 1º de julio, el cardenal Jorge Urosa Savino declaró que “el Gobierno tiene una guerra contra el pueblo… y que el Gobierno debe desistir de implantar un sistema totalitario marxista y ahora también militar militarista“.

A tal extremo llega la desesperación y el odio de la oposición que ha pedido a los EEUU que invada Venezuela.

También piden replantear sus relaciones con el país y dejar de comprar el petróleo venezolano e imponer sanciones más drásticas.

Lo curioso fue que el mismo pedido formuló el canciller de Paraguay, Eladio Loizaga, que no tiene nada que ver con el país bolivariano.

Lo que no toman en cuenta los líderes de la MUD es que EEUU es el primer comprador de petróleo venezolano y que la megafinanciera Goldman Sachs acordó hace poco la compra de bonos de la petrolera estatal Pdvsa por 865 millones de dólares.

La derecha internacional, después de fracasar sus intentos contra Venezuela en la OEA, está buscando otras formas para desterrar el chavismo.

En estos intentos están contando con el apoyo de las agencias internacionales como Reuters y medios de comunicación como The Washington Post, CNN, El País, El Comercio del Perú, O’Globo, Televisa, el Grupo Clarín, la BBC, DW y muchos otros medios corporativos para convertir a los terroristas y paramilitares venezolanos, que agreden, matan, queman, destruyen bibliotecas, cunas, centros médicos, en “héroes románticos” y “grandes luchadores” por los derechos humanos.

Hace poco, la agencia Reuters publicó 23 fotografías, estilo retrato, de los “jóvenes románticos radicales” pertenecientes al grupo autodenominado Los Escuderos o La Resistencia.

Lo que la agencia omitió decir fue que estos “románticos” matan, golpean y destruyen todo lo que se puede a su paso, actitud que los iguala con los terroristas y los paramilitares.

Lo mismo sucedió con la imagen del inspector de la Brigada de Acción Especial del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminales (Cicpc), Óscar Pérez, quien desde un helicóptero policial lanzó cuatro granadas contra el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y disparó 15 balazos contra el Ministerio de Relaciones Interiores. Felizmente no hubo víctimas.

En cualquier país del mundo este hecho sería llamado un acto terrorista pero para los medios globalizados de comunicación, Óscar Pérez se convirtió inmediatamente en un “luchador por la democracia”.

La CNN lo llamó “un héroe” “mezcla de James Bond y Rambo pero venezolano” y el mismo se autoproclamó un “Guerrero de Dios”.

La oposición piensa lograr su objetivo usando a estos ‘guerreros de Dios’ y terroristas ‘románticos’ bautizados también por Reuters como “Vikingos” con sus escudos diseñados en Nueva York, sus radios portables, sus máscaras de gas, anteojos de seguridad importados y con la botella de cóctel molotov en sus manos, haciendo destruir las bases de su propio país al estilo de los ucranianos y empeñar Venezuela a precio de ganga.

Los líderes de la oposición, María Corina Machado y Edinson Ferrer están convocando ‘Trancazos’ para esta semana contra la “dictadura”.

Uno de los principales líderes de la oposición Julio Borges llamó a un plebiscito para el próximo 16 de julio contra la Asamblea Nacional Constituyente para truncar la votación para este organismo el próximo 30 de julio.

La MUD está llamando abiertamente al pueblo venezolano y sus fuerzas armadas a sublevarse contra el Gobierno para formar un nuevo “gobierno de unidad nacional”.

Los periodistas del diario El Nacional, ya están declarando que el próximo 30 de julio se acabará el chavismo. En realidad, la oposición está llegando al límite de la tolerancia para derrocar un Gobierno legítimamente electo por el pueblo y los guarimberos se están saliendo de las manos del Gobierno.

A la vez, la derecha no está mostrando capacidad de aumentar su base social y de paso el nivel de movilización popular. Una enorme parte de la población no está de acuerdo con la violencia y el chavismo a pesar de ciertas derrotas y traiciones está resistiendo.

Según el periodista venezolano de línea moderada, José Vicente Rangel, ha llegado la hora para que “el Gobierno use sus organismos de seguridad e inteligencia para neutralizar las acciones sediciosas de un sector de la oposición”.

Lo que no dice este periodista es que los sectores ‘radicales’ y ‘moderados’ de la oposición ya se fusionaron con el único propósito de hacer caer como sea el chavismo. Los 80 muertos y 1.500 heridos producidos durante los últimos 90 días no les importan.

Según los cálculos de la oposición, le faltan unos 20 muertos más para repetir el ejemplo del Maidán ucraniano donde murieron 100 personas durante los alzamientos en Kiev en 2013-2014.

El pueblo venezolano debe estar consciente de lo que podría suceder en el país, si es que el chavismo pierde las elecciones para la Asamblea Nacional Constituyente el próximo 30 de julio.


Los apretones de mano entre el presidente francés Emmanuel Macron y su colega el estadounidense Donald Trump y el saludo que este último brinda a su homólogo ruso Vladimir Putin, contienen detalles gestuales que un experto asegura dicen a veces mucho más que las palabras. Y la cumbre del G20 fue pródiga en ellos.

Si se analizarán minuciosamente y con detalles los discursos de los líderes del G-20, ofrecerían muchas menos claves que los gestos que intercambiaron los mandatarios reunidos en Hamburgo, según Robert Phipps, experto británico en lenguaje corporal.

Phipps se concentra particularmente en el primer y muy esperado apretón de manos entre Vladimir Putin y Donald Trump.

Según este psicólogo de los gestos y ademanes corporales, la forma en que el presidente estadounidense extendió su mano hacia el líder ruso puede tener dos significados.

Trump ofrece primero su mano derecha, y luego cuando Putin le corresponde, se ve cómo la mano izquierda del primero toma el antebrazo izquierdo del premier ruso: “Ese gesto indica una conexión emocional, como queriendo controlar a Putin“. Es decir, hay un deseo de amistad, pero también de sujeción.

En cuanto a la conducta del presidente ruso, Robert Phipps señaló que este, antes de corresponder al saludo, señaló con el dedo al mandatario estadounidense.

Señalar con el dedo suele ser un gesto despectivo y en ocasiones hasta agresivo“, explica Phipps, añadiendo que el presidente de Estados Unidos tal vez no se dio cuenta del ademán y un momento después Trump le da una palmada en la espalda de su homólogo ruso. “Nuevamente vemos un gesto sincero de afecto, pero también con cierto aire de superioridad“, afirma el experto.

La elección del presidente de Rusia colocándose detrás de una mesa, es también un elemento importante de la timidez de Putin: “Un detalle que puede indicarnos la voluntad del mandatario ruso por poner una cierta barrera, una pequeña distancia, entre él y el resto de sus colegas“.

En cuanto a cómo van llegando al estrado los líderes del G-20 para hacerse la obligada “foto de familia”, Phipps analiza la elección de los jefes de estado a la hora de colocarse en las tres escalinatas.

“Como la primera ministra alemana Angela Merkel era la anfitriona del evento, se coloca en la primera fila, casi en el centro, como el delantero de un equipo de fútbol. Por lo general, cuanto más se encuentre alejada del centro, su poder es más difuso, menos obvio”, precisa Phipps.

A pesar de que lo habitual es ir ocupando un lugar a medida que se va llegando al escenario elegido, dejando la primera fila a los de menor altura física, resulta curiosa la actitud del presidente francés, Emmanuel Macron, eligiendo ponerse junto a su colega estadounidense Donald Trump, en un gesto tan adulador como pelotillero.

HACE UNOS MESES, LOS LÍDERES DEL MUNDO  HABLABAN PESTES DE TRUMP (EXCEPTO XI JINPING Y PUTIN). HOY, ESOS MISMOS MANDATARIOS LAMEN LAS POSADERAS DEL MILLONARIO

En el video se observa con claridad como Macron avanza pausadamente hacia el estrado, pero mirando a Trump, hasta que se coloca al lado de este y le ofrece le mano, en un gesto deliberado por aparentar ser el líder europeo más simpático y amable. Macron quiere ser el Trump del viejo continente.

Después de la foto, el presidente francés comienza a charlar con su homólogo estadounidense y le da un toque en el pecho, aunque suavemente.

Un gesto inadecuado, típico de un muchacho maleducado, que pretende ser afectuoso“, según señala Robert Phipps.

RALEA DE HIPÓCRITAS LAMECULOS RINDEN TRIBUTO AL MILLONARIO PRESIDENTE

Cuando se le preguntó al experto por la actitud general de los líderes del G20 hacia el presidente yanqui, Phipps señaló que sin lugar a dudas, todos ellos y ellas se esforzaron en demostrarle afecto, simpatía y una forzada naturalidad.

Lo que nadie pudo discutir fue el hecho de que Trump se erigiera en el verdadero protagonista de la cumbre, siendo objeto de una gran cantidad de gestos afables, que sin embargo escondían una rabia contenida en los rostros de Merkel, Rajoy o del canadiense Trudeau, que hace meses pensaban en reunirse con Hillary Clinton.

Todo ello observado con mirada irónica por Putin y Xi Jinping, cuya alianza atemoriza al imperio occidental.


De “buena tinta” he conocido las reacciones “en privado” de algunos de los llamados “activistas pacíficos”, devenidos turistas con más kilometrajes de vuelo que los pilotos de cualquiera de las grandes compañías aéreas del mundo.

Los funcionarios de las agencias del imperio han entrenado a esos personajes con el contenido de sus manuales para el desempeño de su labor subversiva; pero no han tenido éxito en esta labor, por eso se encuentran en un proceso de reciclaje.

Al parecer pretenden echar a un lado a la “contrarrevolución analógica” para dar paso a la “contrarrevolución digital”. La historia demuestra que su fracaso ha sido total; pero sobre todo en el aspecto de la discreción.

Todos estos lacayunos subalternos son incapaces de mantener la lengua en reposo y hablan hasta por los codos, sobre todo cuando de sus desconfianzas y recelos internos se trata, dígase fundamentalmente cuando queda en entredicho de cómo, cuándo y quién recibe la mesada correspondiente para “la lucha por la causa”.

Ahí es donde los verdaderos defensores de Patria, nos enteramos de sus reconcomios y suspicacias y se evidencian sus verdaderas pretensiones que nada tienen que ver con lograr algo honroso para el país que dicen defender.

Ni corto ni perezoso el lacayo autotitulado “activista” Jorge Luis García Pérez (Antúnez), henchido de placer, porque fue invitado a participar en la acogida que el remanente de la desvencijada y arcaica contrarrevolución asentada en Miami dio a “su Presidente” el 16 de junio pasado y colmado de dicha porque fue mencionado por el mandamás, luego de recibir instrucciones por parte de su oficial de caso, conjuntamente con una mesada extra, se apresuró en declarar que había que lograr la “unidad” entre los que “luchaban contra el castrismo”, y se regodeó en repetir en más de una ocasión ante los amanuenses de la emisora anticubana del imperio que cubrieron el evento: “Voy a trabajar por la unidad…”.

¿Qué significa esa estridente y desafinada declaración? Primero que todo: que no existe la unidad entre los lacayos del imperio. Segundo que tal unidad no es posible porque en ese artilugio anticubano integrado por personas que han vendido su alma al diablo, cada cual tira para su lado…es decir para su bolsillo.

Ya se observa un nada oculto resquemor que poco a poco se trasmuta en ojeriza y tirria entre los demás componentes de este rejuego contrarrevolucionario, algunos de los cuales ya han sido incluidos en las filas del “desecho” no reutilizable.

Antúnez pretende regresar como el elegido del Señor…es decir del Señor Presidente, porque estuvo allí y lo nombraron (y además le dieron instrucciones y dinero); pero Bertha Soler y José Daniel Ferrer, también fueron mencionados, aunque no estaban allí y ya están diciendo: ¿Y a cómo tocamos en esto?. ¿Qué hay para nosotros? ¿De qué unidad estamos hablando? ¿Y si nos “unimos” quién será el cabecilla?

José Daniel fue más allá y a lo cortico comentó: “Este Antúnez no me cuadra, ni a Bertha ni a mí nos dejaron salir de Cuba y él fue y regresó sin problemas, aquí hay gato encerrado…”

Y no digo más, por ahora…


El prelado ghanés Peter Turkson considera lógico y deseable “cerrar el grifo” de la inmigración desde África, para centrarse en la ayuda a los países de origen de los refugiados.

POR FIN UNA OPINIÓN COHERENTE EN LA CURIA ROMANA: AYUDAR AL DESARROLLO (Y NO A LA GUERRA Y AL TERRORISMO) DE LOS PAÌSES DEL TERCER MUNDO, EVITARÍA DIÁSPORAS COMO LAS QUE SE PRODUCEN HOY

Todo esto parece un grifo abierto y nadie cierra el chorro de agua: alguien tiene que cerrarlo“, dijo el cardenal Turkson a varios medios de la prensa italiana el pasado 30 de junio cuando fue preguntado acerca de la inmigración en Europa.

El prelado respondió que la gran mayoría de los países africanos no son zonas de guerra donde la gente se ve obligada a escapar. “Creo que podemos cambiar las cosas, que se debe mantener a los jóvenes en su lugar“, señaló Turkson.

El cardenal, que dirige el dicasterio (una especie de ministerio en lenguaje de la Curia Romana) del Desarrollo Humano Integral, respondió a las cuestiones planteadas sobre una nueva ley, próxima a aprobarse en Italia, que permitiría bloquear la entrada en sus puertos a los barcos, lanchas, pateras y demás naves que transportan inmigrantes rescatados en el Mediterráneo.

El resto de Europa no está jugando su papel“, sostuvo el prelado, agregando que la decisión del gobierno de Paolo Gentiloni sobre la norma citada era un tema interno, pero que Italia no podría hacer frente, totalmente sola, a este problema.

“La cuestión fundamental es cómo hacer frente a este enorme problema. El secreto está en el desarrollo de esos países, que es lo que debe encararse; en las fuentes de financiación interna que aliviarían las malas perspectivas de futuro para millones de personas en África”, insistió el cardenal.

“Esta posición favorable al deber que nos incumbe a todos los seres humanos y a todos los gobiernos del primer mundo, para ayudar a ese desarrollo de las naciones pobres, no se contradice con el concepto cristiano de la parábola del buen samaritano”, afirmó el cardenal.

En su intervención reafirmó su total disposición y solidaridad con las personas que viven con dificultades y que pasan sufrimiento, mostrándose partidario de la iniciativa de corredores humanitarios para recibir a los refugiados, que lleva a cabo la organización católica de San Egidio.

El Departamento del Desarrollo Humano Integral que dirige este prelado ghanés fue fundado el 1º de enero de este año 2017 y fusiona cuatro oficinas, que se responsabilizan de temas relacionados con la justicia, la paz, el medio ambiente, la salud, la ayuda humanitaria y la migración.

Sin embargo, este último caso está bajo la autoridad directa del Papa Francisco.


Le querían matar los iguales, porque era diferente“. Cuando Juan Ramón Jiménez, con su habitual sorna, pronunció esta frase, estaba aún lejos de imaginar que el aserto se aplicaría, muchos años después y con carácter de exclusividad, a quienes optan, con toda naturalidad, a elegir un placer emocional y carnal distinto a la heterosexualidad.

DESPUÉS DE 100 AÑOS TODAVÍA NOS REPRIMEN, NOS VETAN, NOS INSULTAN, NOS AGREDEN, NOS MATAN, PORQUE SOMOS DIFERENTES Y LUCHAMOS POR EL DERECHO A LA IGUALDAD Y LA SOLIDARIDAD EN UN MUNDO MÁS JUSTO

Lo malo del caso es que hay infinidad de profesionales de la hipocresía que, simulando poner picas en Flandes sobre esa libertad individual, tratan de aparentar un progresismo y una tolerancia que ocultan una miseria moral tan despreciable como la que intentan denunciar.

Solo hay que escucharles hablar de quienes no han elegido el neoliberalismo como opción de  vida, sus mentiras y manipulaciones sobre el socialismo, el comunismo, el anarquismo, el antifascismo con todas sus consecuencias, para desvelar el grado de falsedad y fariseismo que despliegan en cada noticia referida a Cuba, Venezuela, Ecuador o Bolivia.

Estos presuntos paladines de la diversidad sexual, niegan la diferencia ideológica, intentando derribar sistemas políticos diferentes a los que hoy “desigualan” a millones de seres.

Nada más falso y rastrero que ponerse el disfraz del progresista de salón, alabando las paradas y orgullos de miles de personas que rechazan el mito del tándem chico-chica, pero colaborando mediáticamente con quienes asesinan, queman, arrasan y atentan en Caracas, Táchira o Chacao.

Para ellos y ellas, es intolerable la heterodoxia política: hay que acabar con quienes no aceptan otro placer vital que los regímenes neoliberales. Nosotros/as no tenemos derecho a la diversidad.

Los socialistas, comunistas, anarquistas, antifascistas, estamos condenados desde hace más de 100 años, pero nuestro orgullo no necesita promoción en las cadenas servidoras del ISIS, la OTAN, los golpes de estado, la violencia y la conculcación de los derechos humanos.

Somos diferentes y por eso, todavía, nos quieren matar “los iguales”. Pero no pasarán.


Este miércoles ‘El Zoom’ debate la reciente sesión de la Comisión Europea en la que Theresa May puso sobre la mesa el estatus que tendrán los ciudadanos de la Unión Europea que vivan en el Reino Unido tras el ‘Brexit’.

Desde Bruselas califican de insuficiente la propuesta, y los términos de la negociación de la salida británica del bloque se complican. Javier Rodríguez Carrasco analiza, con la ayuda de expertos, el actual escenario de este divorcio un año después del referéndum.


Grandes ambiciones, enérgico voluntarismo y poco apoyo popular. Son la base sobre la que el nuevo presidente de Francia quiere aplicar, con una nueva imagen, todo lo que ha fracasado en las últimas décadas.

 

Para llegar a su engañosa victoria electoral, el joven Macron ha tenido que abolir la alternancia y casi el pluralismo institucional en Francia.

Para hacer su tortilla ha incendiado la cocina. Esta victoria, que se va a defender con métodos autoritarios, será, seguramente, su mayor factor de derrota a medio y largo plazo.

Kremlinología en el Elíseo

Los gobiernos franceses suelen estar llenos de ministros que quieren ser presidentes. Personajes que conspiran y maniobran para ello desde sus cargos.

Con François Hollande había unos cuantos cuyas ambiciones eran manifiestas; Arnaud Montebourg, Manuel Valls y el propio Emmanuel Macron, el más listo y discreto de todos ellos que acabó haciéndose con el trono.

En el gobierno de Macron no hay rastro de esos “conspiradores ambiciosos”. El Presidente se ha vacunado contra el papel que él mismo jugó como ministro de Hollande.

Si se exceptúa a Bruno Le Maire, un peso ligero de la derecha al frente de la economía (por si acaso, Macron le ha puesto como segundo a su más fiel colaborador Benjamin Griveaux), en el nuevo gobierno francés no hay políticos. Solo tecnócratas obedientes.

En la foto de grupo que Macron se hizo el miércoles con sus ministros en el jardín del Elíseo, el Presidente rompió la tradición y se colocó no al frente, sino en medio de ellos.

Parece más democrático, pero no es más que una cuestión de imagen: todo el mundo tiene claro quien es ahí “el jefe”, como se le llama en su entorno.

Macron quiere ser un presidente “total”. Mandar mucho y hablar poco (“La palabra presidencial será rara”, ha dicho). Sus ministros serán disciplinados, no se admitirán filtraciones y si las hubiera serán sancionados. “Este gobierno tiene vocación de durar”, dijo después de la foto.

Los medios de comunicación, en un 80% en manos de magnates que le apoyan, no han prestado gran atención al hecho de que han bastado treinta días para que el nuevo gobierno “irreprochable y ejemplar” sufriera su primera crisis: cuatro ministros salpicados por irregularidades económicas que han saltado de sus cargos.

Pese a la corrupción estructural en la que están sumidos, a los medios de comunicación franceses les encanta derribar los ídolos que ellos mismos contribuyeron a crear. ¿Cuánto durará en su actual forma esta corrupta indulgencia mediática?

Programa y objetivos

Presentado como innovador y original, a menudo con fórmulas “nórdicas” y sofisticaciones conceptuales para camuflar simples y viejas políticas neoliberales de recorte social, el programa de Macron no tiene gran cosa de original: se trata de aplicar de una vez por todas en Francia el catálogo completo de Bruselas/Berlín. La narrativa habitual afirma que esa involución socio-laboral nunca se ha podido aplicar en Francia, país “conservador” con “exceso de Estado” y de funcionarios, y que esas reformas, “liberarán las energías del país”.

En realidad se trata de imponer a la fuerza un recorte de pensiones del 20%, una bajada de salarios, un recorte de la función pública (120.000 funcionarios menos) y una “flexibilidad” que de alas a la precariedad.

Es el político anglófono y filo germano que Europa necesita”, dijo de él la revista Foreign Affairs. “Su ascenso pinta bien para los accionistas y empresarios que piden una reestructuración urgentemente necesaria del mercado laboral francés”, señala un comentarista de la agencia Bloomberg.

El salvador de Europa” delira en portada The Economist con un punto de interrogación. Y detrás de ellos, la habitual cacofonía de todo un ejército de papagayos.

El objetivo es emular el “modelo alemán”, incrementando la franja de salarios bajos que en Alemania afecta al 22,5% de los asalariados (7,1 millones) y en Francia solo al 8,8% (2,1 millones).

Con estas fórmulas se podrá llegar a los “satisfactorios” niveles de desempleo alemanes. El paro en Alemania es del 3,9% según Eurostat, y del 5,8% según la oficina federal de estadística alemana, que usa una contabilidad diferente a la europea.

Pero desde hace años se conoce que, gracias a diversos trucos contables que barren debajo de la alfombra a sectores enteros de la población laboral, la cifra real de paro es bien superior, del 7,8% actualmente.

Es decir, solo dos puntos menos que en Francia y con más precariado entre los asalariados y más pobreza entre los jubilados, un problema apenas existente en Francia. Alemania, que tiene una demografía languideciente, no es un modelo para Francia con su dinámica tasa de natalidad y su mayor necesidad de servicios públicos.

Que Francia no ha hecho reformas en esa dirección, forma parte del mito. La intentona de Macron es la radical culminación de treinta años de hegemonía neoliberal en la política y en los medios de comunicación de Francia, algo que comenzó en 1974 Valéry Giscard d´Estaing, fue proseguido por Mitterrand (traicionando su programa inicial en 1983) y continuado desde entonces por todos los presidentes de “izquierda” y de derecha que ha conocido el país.

La globalización quiere destruir una tradición nacional de estado fuerte particularmente apreciada por los franceses y que económicamente funciona mucho mejor de lo que se dice.

En términos generales el modelo político de Macron es la “marktkonforme Demokratie” (la democracia adecuada al mercado) de la Señora Merkel, incluida la marginalización de la oposición parlamentaria.

La empresa y la meritocracia nunca habían estado tan presentes en el gobierno. Los sectores privilegiados nunca habían pesado tanto (por encima del 70%) en el cuerpo de diputados.

Ideológicamente Macron es, según la definición del fundador de Attac Peter Wahl, “una mezcla programática de relato liberal de izquierda-verde-alternativo (cuestiones de género, minorías sexuales, medio ambiente, europeísmo y cosmopolitismo), modernismo start-upista digital en la línea “uber para todos”, un subidón make France great again, y un neoliberalismo casi a la Margaret Thatcher con rostro humano”.

Su hoja de ruta es “gaidarista” (por Yegor Gaidar, el autor de la “terapia de choque” rusa): introducir rápidamente y por decreto una involución socio-laboral a partir del verano, y contener la contestación social que seguirá mediante la introducción en el derecho común, a partir del otoño, de los preceptos liberticidas de las medidas de excepción contenidas desde noviembre de 2015 en el “estado de urgencia” aún vigente.

En Rusia, la “terapia de choque” de Gaidar (1991) precisó de un golpe de estado (1993). Francia no es Rusia, pero Macron tiene muchas posibilidades, y todas las posiciones, para ser el Presidente autoritario de Francia.

También tiene muchas posibilidades de fracasar, por su política socio-laboral errada e impuesta, y porque su base social y electoral (la Francia de los de arriba y el voto del 16% del censo) es reducida.

La suma de ambas cosas arroja una legitimidad débil (que contrasta mucho con su aplastante mayoría absoluta en las instituciones y medios de comunicación) y convierte en temeraria su autoritaria ambición de enderezar a Francia acabándola de destrozar.

Las ambiciones y los riesgos

Solo un joven de 39 años, convencido de su propia genialidad y de que no debe nada a nadie, y que desconoce el fracaso, puede aunar tal explosiva relación entre ambiciones y riesgos.

La devaluación salarial y de pensiones del 20% que se busca, fracasará porque hundirá la demanda interna y aumentará el paro en Francia. Macron debería incrementar los salarios, pero incluso si quisiera no podría, porque está aprisionado por el esquema alemán que domina Europa.

Su consigna europea, “La Europa que protege”, está en contradicción directa con el programa neoliberal, es decir con el proyecto europeo. La situación de las cuentas públicas francesas para cumplir con el dogma alemán del 3% de déficit y los otros requisitos, se anuncia complicada.

En el remoto supuesto de que el macronismo intentara una política alternativa en Europa, debería renegar del actual proyecto europeo.

Si no hace nada, continuará alimentando todo eso que hoy hace soberanistas a más de la mitad de los franceses. El ministro de Economía francés, el peso ligero Bruno Le Maire, es totalmente incapaz de enfrentarse al peso pesado alemán Wolfgang Schäuble.

Macron tiene grandes ambiciones. Dice que su presidencia supondrá, “un renacimiento de Francia y espero que de Europa”.

La simple realidad es que su fracaso sembrará el caos en Francia, donde la indignación tomará el relevo a la indiferencia y a la sorda decepción actuales, y por extensión agravará la situación en esa Unión Europea que busca salidas a su complicado embrollo en la militarización y el belicismo, la “Europa de la defensa”.

El primer adversario de Macron será, una repetición, aumentada, de lo que se vio la pasada primavera: una alianza de la juventud y del sindicalismo radicalizado que podría empujar hacia una gran revuelta.

Para valorar si eso puede dar lugar a serias convulsiones, basta comprender una cosa: que la situación actual no tiene alternativa institucional.

Para llegar a donde ha llegado, Macron y las fuerzas oligárquicas que lo auparon en el último ciclo electoral han tenido que dinamitar la alternancia y casi el pluralismo institucional en el país (el incendio de la cocina).

En las instituciones francesas ya no hay más que un solo partido. El conglomerado macronista, ampliado a sus satélites (socialistas y conservadores “constructivos” hacia el Presidente), tiene el 80% de los diputados cuando obtuvo el voto real del 16% de los franceses.

Esta victoria, será a medio y largo plazo su mayor factor de derrota, porque esa abolición condena a la oposición a un estatuto “antisistema”: cualquier fuerza social que se oponga al macronismo tendrá que cambiar el régimen. Un escenario muy ruso, que recuerda al drama de la autocracia, pero en Francia.

El autoritarismo macronista que se anuncia es el último cartucho del establishment para disolver/cambiar Francia. Su fracaso no tendrá alternativa en el actual marco institucional, la V República, y probablemente, tampoco en el actual sistema.

A partir de este pronóstico, se admiten todas las apuestas…


http://blogs.lavanguardia.com/paris-poch/2017/06/23/el-ultimo-cartucho-82524/

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